Larissa Antonov siempre había sabido que su vida no era como la de los demás. Hija de un poderoso mafioso ruso, había crecido rodeada de lujos, pero también de peligros. El día después de su cumpleaños, número 18 Larissa recibió una noticia que cambiaría su vida para siempre. Un hombre mayor escocés llegó con una carta donde su padre la había prometido en matrimonio con su nieto. No creía que su padre que tanto la amaba llegaría hacer eso, sin embargo la carta tenía el nombre de otra persona Dante Ferrara ese era el verdadero nombre padre. Larissa se sintió traicionada y confundida. Toda su vida había sido una mentira, y ahora se enfrentaba a una decisión imposible. Si aceptaba el matrimonio, podría asegurar la seguridad y el bienestar de su familia, pero si se negaba, pondría en peligro a todos los que amaba. Porque una de las cláusulas decía que si se niega tendrían que matar a un miembro de la familia. Así que ahora ella tiene que tomar la decisión sacrificar su felicidad a cambio de su familia o ser feliz y sacrificar a alguien que amaba. Aviso este es el segundo libro tienes que leer primero Eres mi venganza y mi perdición para entender este.
Leer más—¿Qué es esto, padre? —Ella me dice enojada. Veo que Mateo se va hasta donde está su hija y lee el papel, pero él lo rompe y lo tira al piso. —Eso es mentira, ella solo nos quiere engañar y hacernos pelear entre nosotros. —Lo veo como una sonrisa, retándolo; él lo nota y se acerca a mí y me da un fuerte golpe en la cara. Siento el sabor metálico en mi boca, escupo hacia el piso y veo sangre. —Engáñate todo lo que quieras; tú, más que nadie, sabes que es verdad. Tú aventaste a tu hija a la cama de su primo y a la cama de su tío. —Él me vuelve a golpear. —¡Cállate! —me grita molesto. Me vuelve a golpear fuertemente, haciendo que la silla se desclave y caiga de lado al piso. Con el clavo intento romper el lazo de mis manos. Rompo el lazo, pero finjo que sigo amarrada. Él me levanta y acomoda la silla. Yo me quedo quieta esperando el momento. Veo la pequeña ventana. —Sabes, te pareces mucho a tu madre. Tantas noches deseé tenerla entre mis brazos, pero nunca pude; pero tú tienes un p
Han pasado varias semanas y hemos dejado que nuestros enemigos piensen que no sabemos quiénes están detrás de todo esto. Yo estoy lista en mi posición. Estoy estacionada en una calle; veo por el retrovisor cómo varias camionetas negras se acercan a mí. Me meto un pequeño cuchillo en mi bota. En eso, un disparo entra por la ventana de atrás. Bajo la cabeza y veo que impacta en el otro de enfrente. Saco mi arma y por el espejo disparo. Dándole a uno de esos hombres. Veo cómo bajan más y más hombres; no sé cuántos sean, pero son demasiados. Estoy disparando hasta terminar con las balas. En eso los hombres se me acercan y me bajan a la fuerza del auto. Uno de ellos me golpea en el estómago. Yo caigo en el piso. Intento recobrar la respiración y me levanto. Los hombres quedan sorprendidos. —Espero que disfrutarás tu último día —le digo y veo cómo él pone una sonrisa. —Ja, ja, ja, ¿y qué me harás, pegarme con tu bolso? —Veo cómo se voltea y hace que los demás se burlen de mí. En eso,
P.O.V Larissa Después de decirle la verdad a Calem sobre que yo no tomé esa pastilla, debo de decir que una parte de mí está triste; sí, llegué a pensar que estaba embarazada. Pero por lo visto, primero tengo que terminar con toda la basura que hay en mi camino para poder darles algo mejor a mis hijos. También está bien por la parte que debo de hacer del plan; si hubiera estado embarazada, no podría hacerlo. Calem salió muy temprano con mi padre. Tenían que ir a entregar la mercancía a los árabes. También porque mi padre traería más armamento para lo que vamos a hacer. Tengo un antojo de algo dulce. Me levanto de la cama y me pongo mis pantuflas. Salgo de la habitación. Llego a la cocina y busco en uno de los cajones algo dulce que comer. Miro en el estante de arriba una cajita de galletas de chocolate. Pongo una silla y me subo para bajarla. Tomo la caja en mis manos y me meto una galleta en la boca. —Hola, Larissa. —Esa voz la conozco; es Dante. Volteo y miro a Dante en la pue
P.O.V Calem Después de darme una ducha y desayunar. Estoy en mi despacho pensando bien en el plan para capturar a ese hombre. Pero también a mi mente le viene un sentimiento de asco hacia mí mismo por meterme sexualmente con mi prima. Sin embargo, ahora que lo pienso, no sé si ella esté al tanto de lo que es para mi familia. —¿En qué piensas, Cal? —No me di cuenta cuando Lari entró a mi despacho. —No escuché cuando entraste. —La miro atentamente. —Sí, lo noté. Por lo que veo, la noticia de que tu exnovia es tu prima te tomó demasiado de sorpresa. —Todavía me lo recuerda más. —Pues sí, debo de decir que sí fue una sorpresa, pero lo hecho, esta no lo puedo cambiar; ahora lo único que quiero es encontrar a esos hijos de puta que intentaron secuestrarte. —En eso veo que la apuesta se vuelve a abrir. Entran Burak y Marcus. —Entonces es el momento adecuado para planear todo —dice Burak entrando a mi despacho—. Pero también gracias por dejarme traer a mi madre. —Pues díganme cuál es e
P.O.V Fátima Voy en el auto con una hermosa niña, Evolet. Ella está profundamente dormida. Mientras yo veo por la ventana y comienzo a recordar todo lo que me ha pasado. Pensar en cómo creí en un hombre que hasta ahora lo único bueno que hizo fue ayudarme a procrear a Burak. Porque de eso a más no me ayuda a nada. He aguantado tanto maltrato de Mateo, solo por el simple hecho de que Burak es su hermano. Él piensa que soy tonta, pero sé que él es tonto con él por la razón del poder. Pero ahora veo que el error más grande que cometí fue ocultarle a mi hijo todo lo que él tenía derecho a saber. Por otra parte, después de escuchar que Mateo dijo que le haría daño a Anabela, no pude seguir ocultándolo más. Pero lo que más me ayudó fue cuando ese hombre entró a la casa de Mateo en medio de la noche y me dijo que venía a ayudarme, que venía por parte de un amigo de mi hijo. Y si ahora sé que Mateo debe de estar buscándome… Mis pensamientos son interrumpidos al ver la entrada de la enor
—¿Pero crees que sea posible lo que dices? —Escucho cómo esos hombres hablan y yo, la única mujer, escuchando. —Te lo aseguro, que sí es posible. —Pues yo sigo sin entender. Pero todo esto me molesta; siento que soy invisible porque nadie me hace caso. —Hey, ¿me pueden explicar qué hacen ustedes aquí? —Veo a Burak y a Marcus. —Hola, Bela —me saluda Marcus. —Creo que ese hola ya llegó tarde —le respondo algo molesta. —Lo siento, mi Lari, pero ellos están aquí para ayudarnos. —Ahora sí, no comprendo ni un poco. —Pero tú, Burak, que no estabas con Clara… —Lo veo atentamente. —Sí, estaba con ellos, pero detrás de Clara está su padre Mateo; él es la mente maestra de todo esto, pero después de enterarme de algo decidí rebelarme contra ellos. —¿Por qué tanto misterio? —Y tú, Marcus, ¿qué tienes que hacer a todo esto? Por lo que recuerdo, tú tenías a tu hija. ¿Dónde está? —Lo veo atentamente. —Claro, mi hija está en camino. Aquí tu esposo nos permitió quedarnos aquí para estar a salv
P.O.V Bernard Tengo los papeles en la mano. Acabo de leer lo que dice. Sin duda alguna, tengo muchos sentimientos encontrados. El primero es el dolor al recordar a mi hija, el segundo es enojo por ese hombre que se la llevó y el último es una pizca de felicidad porque tendré una parte de mi hija. Pero también estoy molesto con Calem, cómo fue que se metió con su prima, pero en parte lo entiendo porque él no lo sabía. Pero estoy seguro de que el padre de mi nieta sí lo sabía y estoy seguro de cuál era su intención. He ido a buscar para darle la noticia, pero me ha informado Julia que Calem no salió en toda la noche de su despacho y que Larissa sigue durmiendo. Necesito hablar con Larissa; ella debe de saber que a mi nieto lo drogaron. Si es necesario, le enseñaré las grabaciones. Porque sé que Calem la ama demasiado y sé que en estos momentos está tomando. P.O.V Larissa Abro mis ojos y con mi mano busco a Calem en la cama, pero no lo encuentro y me levanto de inmediato. En eso mi
P.O.V Calem Después de ver cómo Larissa peleaba con esos hombres, me causó mucha excitación. Ver su hermoso cuerpo moverse de esa manera me causó algo inesperado. Fue algo completamente distinto. Y ahora aquí la tengo sentada frente a mí. Veo esos lindos labios que tanto me encantan. No me contengo más y la beso. Me acomodo arriba de ella. Siento cómo me golpea en la espalda. Sé que está molesta, pero yo no hice nada. Clara paleó todo esto para que ella se enojara conmigo. Tomo su mano y la pongo en mi parte para que ella sienta qué es lo que estoy sintiendo en estos momentos. De repente siento cómo ella me lo aprieta con la mano algo fuerte, haciendo que me separe de ella. —Hey, eso duele. —Hago una mueca de dolor. —Eso te mereces por ser un mujeriego. —Me lo restriega en la cara. —Yo no hice nada, Larissa. —Me separé de ella, pero ella no suelta mi parte. —No te creo, pero ¿sabes? Me dan ganas de cortarte esto para que veas que conmigo no se juega. —La miro atentamente a los
P.O.V Mateo. —Mierda. ¿Cómo es posible que se escapara? —Veo a mis hombres que me informan que no pudieron agarrar a Larissa. —¿Ves? Te lo dije, que tus hombres no valían para nada. —Escuchó los reclamos de la madre de Dante. —Cállate, ahorita, lo que menos necesito son tus reclamos, como si tú tuvieras grandes planes —expreso molesto a esa mujer. —Pues de perdido, mis hombres son fieles a mí, y no como tus hombres, Burak, y el otro, Marcus —dice esa mujer de nuevo. —Estoy de acuerdo con Mateo, debe de callarse. —Escucho la voz del padre de Marcus. —Pues si, es lo único que puede decir, ya que su hijo lo traicionó. —Esa mujer no se cansa de decir todas esas cosas. Veo que el hombre le da la espalda. —Ah. —Volteó a ver a la señora Martha. Observo que el hombre le acaba de dar una cachetada a la señora Martha—. Eres un hijo de puta. Cuídate porque te mataré. —Contrólense los dos. A quienes debemos matar son a los Dunne y a los Accardi, no a nosotros mismos —los regañó a los dos.