Tras ser vendida por su padre para cancelar una deuda, Aura solamente anhela la libertad que le fue arrebatada y proteger a su hija con su vida si es necesario. Alexein un guardaespaldas, desea enterrar el oscuro pasado que lo persigue y sobre todo dejar de amar a aquella mujer que sólo le ve como un amigo y que ya se encuentra casada. Ambos están rotos y aunque se nieguen a admitirlo, son el complemento perfecto para el otro. Piezas que aunque no encajan perfectamente, son lo que necesitan para volver a vivir. - ¿Te quedarías conmigo aún sabiendo que no valgo nada?. - Para mi lo vales todo Aura. No importa cuál sea tu pasado, Yo contigo y tú conmigo siempre. Nunca lo olvides por favor.
Leer más- ¡Me lleva el demonio!.- Fernando golpeó con sus puños la superficie de madera pulida, ofuscado. ¡Todos sus planes se estaban yendo por el desagüe!.- Sabe perfectamente que la policía Italiana, la CIA y la Interpol llevan tiempo tras él. No debería asombrarse.- Arturo, con su voz neutra y sin emoción, trataba de aparentar toda la tranquilidad del mundo.- ¿No lo entiendes Arturo?.- Fernando lo miró como si fuera el peor de los tontos.- Si atraparon a alguien tan importante, inteligente y astuto en el bajo mundo como Cassano, atraparme a mí no será un problema.- Siempre ha hecho un trabajo limpio señor.- ¡Ja!, ¿Crees que Aura no buscará pruebas hasta en el último rincón para hundirme?. Claro, sí tuviera una buena relación con Mariana sería pan comido, pero por suerte no pueden respirar el mismo aire. Mariana... Esa estúpida...Sus ojos se desviaron hacia la ventana de su despacho, mirando como el día soleado y pacífico que hacía, se burlaba del huracán que amenazaba por hundirlo.S
Aura trataba de tomar la carne para ponerla en el plato, pero esta siempre se le caía de las pinzas.- Mamiiiiii- El grito de Berenice provocó que apretara la pinza de más y el trozo de carne se partiera en dos.- ¡Joder!.- Aura murmuró, dándose por vencida.- ¿Necesitas ayuda cariño?.- Alexein se asomó por la puerta trasera de la cocina, sonriendo al ver el ceño fruncido de la mujer.- No puedo agarrar la carne con la bendita pinza.- Aura estaba a punto de llorar y hacer un berrinche.Alexein simplemente rió, antes de llegar hasta dónde Aura se encontraba y quitarle las pinzas de la mano para poder sacar la carne de la parilla.- ¡Se ven guapísimos juntos!.- Berenice sonreía de oreja a oreja, feliz de ver a su mamá riendo mucho.- Lo sé pequeña diablilla.- Alexein tocó con cariño la punta de la nariz de la pequeña.- ¿Por qué gritabas mi amor?.- Aura preguntó mientras iba a dejar el plato de carne a la mesa que se encontraba en el patio.Era domingo y ese día todo el personal gozaba
Casandra se dió la vuelta de prisa, cómo si el mundo entero dependiese de que tan rápido sus pies se movieran en el asfalto. Como si la cordura misma que apenas conseguía conservar, pudiese escaparse cómo agua entre sus manos si bajaba el ritmo.Habían pasado años... Y su corazón aún latía frenético cada vez que sus ojos cruzaban con los suyos en un vaivén ajeno.Pero aquel amor estaba prohibido.No porque quisieran que así fuese, sino porque el destino así lo había decidido.La misma historia se repetía una y otra vez, cómo un bucle sin final, que empezaba y terminaba de la misma forma: corazones rotos, lágrimas que se ahogaban en la almohada, sollozos que se perdían en el silencio.- ¡Casandra!.- Y aquella voz que cada noche formaba parte de sus sueños, removia cada fibra de su ser y arrasaba con toda su fuerza de voluntad.Quiso correr, pero ¿De qué le serviría?, La tormenta siempre te alcanza si ya la tienes encima.Era inútil seguir corriendo.Ya había corrido toda una vida.Pero
Dorian se quedó observando con detenimiento el lugar.Cuándo supo que su hija había comprado aquella enorme mansión, no podía creerlo.Para nadie era un secreto que aquella propiedad estaba valorada en millones, por lo que aquella adquisición fue prueba contundente de las capacidades sobresalientes de la rubia.Abrió la ventanilla del auto y al verlo, el guardia de seguridad de la entrada sólo se limitó a saludar con la cabeza y cederle el paso.Se quedó asombrado ante la belleza y elegancia del interior, por lo visto Dafne había remodelado todo a su entero gusto y le había dado su toque único.Sonrió con nostalgia.Él amaba a Dafne con todo su corazón, a pesar que no compartían ningún lazo sanguíneo.Porque no, la rubia no era su hija, a pesar de lo que él le había asegurado al mundo entero.Su hija ya hacía en un ataúd, bajo las baldosas frías del cementerio.Movió su cabeza, tratando de ahuyentar aquellos pensamientos que sólo le causarian daño.Aparcó fuera y sonrió al ver a una s
- Con cuidado mi amor, con cuidado.- Alexein susurraba junto a ella, mientras le ayudaba a caminar por los pasillos del hospital.- ¡Estoy bien Alexein!, ¡Tranquilo!.- Aura no pudo evitar reír al ver al ojigris tan preocupado.- No quiero que te lastimes y vuelvas a este lugar. Te he extrañado lo suficiente como para seguir haciéndolo a causa de una imprudencia.- Está bien.- Aura murmuró derrotada.- Además admito que yo también te he extrañado a ti y a Berenice.Habían pasado cuatro días desde el atentado contra Alexein y afortunadamente, Aura estaba a punto de ser dada de alta.La castaña estaba aburrida de estar ya en el hospital y a punta de promesas, había conseguido que se le dejara marchar.Casandra, Dafne, Daniel y Bastian iban a visitarla todos los días después del trabajo, al igual que el ojigris.Además, a parte de los dos guardaespaldas que ya conocía, Bastian había asignado dos más, pues aunque ya se había interpuesto la denuncia en contra de Fernando, debido a que era el
- ¿Estás seguro de esto?, Aún estás a tiempo de arrepentirte y dar marcha atrás.- Daniel desvió su atención del edificio, para mirar al castaño a su lado.- No hay tiempo de arrepentimientos. Sé lo que hago y lo que implica.- Alexein le devolvió la mirada.- Estamos juntos en esto.Daniel suspiró antes de asentir y comenzó a caminar hacia el interior del lugar.Un guardia de seguridad los detuvo y revisó que no portaran ninguna clase de arma o dispositivo que pudieran filtrar alguna información, antes de dejarlos ingresar por la puerta de cristal.Daniel nunca había estado en un lugar como aquel.Trueba siempre iba a visitarlo a casa y nunca se había visto en la necesidad de poner un pie en una de aquellas oficinas... Hasta el día de hoy.- ¿En qué puedo servirles?.- Una mujer un poco mayor, de rostro severo y astuto preguntó desde el otro lado de una ventanilla.- Buscamos al señor Orien Oikonomou. Necesitamos hablar con él.- Alexein respondió con tranquilidad.- Digale que Daniel Cuch
En un hospital, pero a kilómetros de Grecia, una mujer se encontraban en una camilla.Sus ojos miraban sin ver, un punto fijo en la blanca pared que se distorsionaba entre las lágrimas silenciosas que acariciaban sus mejillas.La enfermera que en ese momento se encontraba monitoreando que todo estuviera bien, la miró con un deje de lástima que no pudo ocultar, al verla tan sola, tan perdida... Tan rota. - Descanse y si todo va bien, mañana estará de alta.- La mujer le sonrió, tratando de darle ánimos, pero ella no respondió.- ¿Mi bebé está bien?.- Preguntó al cabo de unos minutos, posando su mano en el vientre con cariño.- Sí, pero le recomiendo reposo.- ¿Puedo viajar?.- Sí, por supuesto.- Respondió la enfermera de nuevo.- Pero como ya os he dicho: debe guardar reposo y mantenerse tranquila. El feto está estable, pero no por eso puede confiarse.Mariana simplemente asintió. Ya sabía lo único que le importaba saber.La enfermera suspiró, antes de salir y cerrar la habitación.Mari
Un pitido incesante le taladraba la cabeza.Sentía sus párpados pesados y su cuerpo como si pesara el doble.La luz se colaba a través de la piel lastimando sus pupilas, pero su cuerpo exigía a gritos que abriera sus ojos.Imágenes dispersas, flashes de momentos que no recordaba con claridad, empezaban a pasar cómo una película de mala calidad en su cabeza, borrosas, irreconocibles... Pero algo si era claro: aquel bang que aún le estremecia las entrañas.Hizo un último esfuerzo y cerró sus ojos con fuerza al sentir las fuertes luces del lugar dañando sus pupilas.Se mantuvo así un momento y luego volvió a abrirlos despacio, para que sus ojos que aún veían borroso debido al impacto poco delicado de la luz, se fueran acostumbrando poco a poco a la claridad.Los recuerdos se volvieron más nítidos entre la bruma de su mente aún aturdida y entonces lo recordó todo: los disparos, la camioneta, los hombres con pasamontañas y el dolor en su costado.Miró a su alrededor con parsimonia y sintió
- ¡Son unos malditos imbéciles!, ¡Quería que mataran a ese tío, no a mi mujer!- Los hombres temblaron ante la ira de Fernando.- ¡Ya hombre!. Nadie sabia que ella se atravesaria por salvarlo.- El italiano rodó los ojos hastiado y molesto ante el arranque del español.- En otra vez haz tu el trabajo si crees que lo harás mejor.Fernando se calló de golpe ante la peligrosa mirada del hombre. Aunque la ira aún seguía bullendo en su interior, sabía que no debía provocar a aquel ser desalmado.Se encontraban en el despacho del español, pues el italiano había ido a tratar ciertos negocios con este y justo estaba por irse cuando uno de sus subordinados, encargado de aquel trabajo había llamado informando sobre la situación.- Ahora si me retiro Fernando.- El hombre se puso en pie.- Espero que ya tengas listo lo que te pedí.- Por supuesto Cassano. Te llevaré tu obsequio en un momento.- Fernando respondió sin emoción.- ¡Quita esa cara hombre!, La bella donna está con vida, sólo fue un roce. C