Andrea no tenía nada más en el mundo excepto a su hija. Literalmente no tenía nada más. Traicionada y abandonada por su esposo, su vida era una lucha diaria por sobrevivir y ganar dinero para alimentar a su bebé. Sin embargo todo cambia cuando conoce al dueño de la empresa donde trabaja. Zack Keller era esa clase de hombre que solo se podía catalogar como huracán, llegaba húmedo y caliente y arrasaba todo a su paso. A sus treinta y dos años era un magnate de la industria deportiva, con una de las mayores agencias de representación de América, sin embargo su perfecto mundo se vino abajo después de descubrir en un mismo día que su novia estaba embarazada y que había perdido a su bebé a propósito. Por desgracia, Zack ya le había dado la buena noticia a su padre enfermo, así que era algo de lo que no se podía retractar. Cuando debe volver a los Alpes Suizos para pasar la Navidad con su familia, su vida se convierte en una desesperada carrera contra el tiempo para encontrar una familia “de mentiras”. «Aviso urgente: Magnate renta familia para estas Navidades» Lo que Zack no imagina es que encontrará la ayuda en una mujer que está pasando por el más duro momento de su vida y aún así se niega a renunciar a su pequeña bebé. Un viaje de Navidad. Un hombre herido. Una mujer desconfiada. Una princesa de cinco meses. ¿Cuánto se puede fingir el amor antes de que comience a ser real? Aquí encontrarás 7 novelas: 1. Un bebé para Navidad. 2. Te voy a conquistar. 3. Una chica traviesa. 4 Una jaula para la reina. 5 Volver a creer. 6 Pelear por ti. 7 Rojo promesa
Leer másCURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 23. Un hombre "calmado"Elías se soltó de Nico con un gesto brusco y caminó hasta ella, que se había hecho casi un ovillo sobre el césped para protegerse.Chloe, todavía medio perdida, vio cómo Elías la miraba con furia contenida, pero también con un toque de ternura al v
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 22. El peor de los monstruos—Ahora sí vas a pagarle a mi amiga todo lo que le debes, maldit@ zorra —escupió Amanda y Chloe tosió tanto como podía pero se había tragado casi todo el chupito y sintió un nudo en el estómago sabiendo que nada bueno podía tener cuando Amanda
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 21. Un guardaespaldas preocupadoChloe respiró hondo y dio un paso atrás.—No, te dije que esta ropa es mía y ya no soy ni tu asistente ni tu asistonta ni nada. Así que tú recoge tus propias cosas si tanto te urge irte —respondió, haciendo un giro hacia la salida, porque
CURVAS DE INFARTO. CAPITULO 20. Una oportunidad diferente.Chloe se sonrojó mientras su mirada se cruzaba con la de Elías, sintiendo que su corazón latía demasiado rápido, pero fue así con cada uno de los vestidos que se probó. Él parecía a punto de arrastrarse a sus pies o de amenazar a los demás p
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 19. Un cambio de campañaLa asistente de la diseñadora la miró con una expresión amable, como si fuera una de esas personas a la que estaba muy emocionada de ver.—La diseñadora está esperándola, señorita Chloe. Quiere hablar con usted —dijo, mientras le indicaba con la m
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 18. Pelear por míElías miró a Chloe con los ojos entrecerrados, claramente preocupado. Su expresión no era de incomodidad, sino de una especie de resignación que no podía controlar.—No puedes hacer esto, Chloe —repitió con voz grave, como si de alguna manera fuera un co
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 17. Una decisión difícilElías estaba recargado contra su auto, con los brazos cruzados y esa sonrisa en la cara que siempre le disparaba el corazón sin que pudiera evitarlo.—No me llamaste —dijo él, mirándola con intensidad y Chloe suspiró.La verdad era que si no hubie
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 16. Sin opcionesChloe abrió los ojos al sentir la luz de la mañana filtrarse por su ventana. Su cuerpo se sentía pesado y el estómago le dolía, como si hubiera tragado piedras. Sabía por qué: La discusión con su madre y todo lo que había pasado el día anterior seguía dá
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 15. Algo drástico¿Se podía derretir? No sabía, pero sí estaba segura de que Elías estaba disfrutando del tamaño que tenían sus pupilas en ese momento.Solo una vez en su vida había estado tan cerca, físicamente cerca de un hombre, y no había sido un hombre sino un chico