CAPITULO 18

Esa misma noche y sin previo aviso llegó el señor Brandon en busca de su pequeña familia para llevarlos a la villa Morotova, no se aguantó más y decidió que ya era hora de empezar por enmendar sus errores. Además, deberá de darse prisa para convencer a la chica para que dé fe de que es su esposa.

—Te dije que dentro de una semana lo haríamos. —reclamó Valquiria cuando el hombre llegó a tocar la puerta y darle la noticia de que viene por ellos.

—Nada perdemos con que se adelante y sea hoy.

—Los niños ya están durmiendo, así es que mejor regresa mañana u otro día.

—De eso no te preocupes, que ahora mismo los despierto y verás que saltarán de la felicidad.

—Ash, no sé en qué momento decidí aceptar que viviríamos contigo.

—Lo hiciste desde el momento en que pensaste en la felicidad de tus hijos y no en la tuya. Vas por buen camino, amada mía, has sido y siempre seguirás siendo una madre todoterreno.

—Claro que, a falta de su padre, me vi en la obligación de… de hacer todo lo posible para que ellos estén bien. —comentó, recordando por todo lo que ha tenido que pasar.

—Lamento lo que te hice. Ahora que lleguemos a casa, te voy a contar el motivo por el que yo me comporté así contigo. También quiero que le digas a tu padre que ya no buscaré venganza por lo que le hizo a mi exesposa.

—¡Qué! ¿De qué hablas?

—Es una historia muy triste. Si quieres, te la cuento hoy mismo o cualquier otro día, tú decides.

—No, si se trata de mi padre, ahora mismo debes de contármelo.

Finalmente, llegaron y se instalaron en la villa. Los trillizos están súper felices porque cada uno tiene su propia habitación y un televisor Smart TV de ochenta pulgadas, que casi abarca toda una pared, pero su padre les ha prometido hacerlos felices y desde ya lo está cumpliendo.

—Por favor, cuéntame el asunto pendiente. —La muchacha está urgida por saber de qué misterio se trata. —Y quiero dejar algo claro. Es la última vez que hablaremos, lo harás con los niños, pero a mí no te atrevas a dirigirme la palabra.

—Está bien. Será la única vez que te dirija la palabra en esta casa. Pero antes quiero que me escuches atentamente y decidas nuestro futuro. Acompáñame a mi despacho, allí ni el sonido de un zancudo nos interrumpirá.

El señor Brandon le ha contado la historia y el motivo por el cual él decidió que era necesario hacerla sufrir. La chica lloró al recordar a su padre y le juró que él jamás sería capaz de hacer algo como eso.

Él le creyó porque ella le comentó que, cuando le confesó que estaba embarazada, la corrió sin piedad de su casa y no lo volvió a ver nunca más. ¿Acaso, después de haber sido rechazada, ella va a defender a su padre? Es obvio que no, ella se quedó resentida con él y con facilidad hubiera confesado que sí ha sido su padre quien cometió el asalto y posteriormente el asesinato.

—Mire, señor, usted puede ir al pueblo donde yo crecí al cuidado de mi padre y se dará cuenta de que allí todos le van a dar buenas referencias de él.

—No lo haré, yo te creo a ti. Por favor, perdóname por haberte lastimado sin antes haberlo consultado e investigado. Pero no te dirijas a mí como señor, llámame por mi nombre, no soy un desconocido.

—Desde que me castigaste, te convertiste en un desconocido para mí. Pero igual, el tiempo pasa y ya no hay por qué lamentarse.

Tú me prometiste la luna y las estrellas para que me casara contigo, y claro que casi las consigo ver, pero ya en otra vida.

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