¿Pueden dos seres extremadamente diferentes aprender a aceptarse, amarse y ser felices el uno con el otro? ¿Qué sucede cuando sus vidas se entrelazan de una manera inusual, siendo uno el Alfa Supremo de todos los hombres lobos del mundo y el otro una humana, inconsciente de su verdadera naturaleza, ignorante del destino que les espera? ¿Qué pasa cuando descubren que todo lo que creían saber es falso, transformándolos en seres muy diferentes a lo que habían imaginado?
Leer másLa noche avanza y, poco a poco, todas las parejas se retiran. Netfis observa cómo su esposo se aleja en busca de una bebida que ella le acaba de pedir. Ve a un grupo de lobas, con unas cuantas copas de más, mirando a su mitad de una manera lasciva. Les gruñe con la fuerza de un Alfa. Bennu se gira, asustado, temiendo que su mitad se descontrole y pierda el control de sus poderes. Regresa rápidamente a ella, la levanta y la estrecha fuertemente contra su pecho. Le muerde el lóbulo de la oreja, provocando que ella suelte un gemido y lo abrace por la cintura, acercándose aún más a él. La siente restregarse contra su cuerpo. — ¡Nuestra mitad está caliente, Bennu! ¡Ya hemos esperado demasiado! ¡Vamos a hacer el amor como salvajes! —dice Ben en su mente.— Ben, hoy estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Vamos a cogernos a nuestra mitad salvajemente
Bennu y Horacio tomaron a sus respectivas mitades, mientras le pedían disculpas en voz baja a Amet, quien se acercó a Antonieta, la abrazó y la besó con pasión, haciéndola olvidar lo sucedido. Ella era humana y debería explicarle cuanto antes su verdadera naturaleza para ver si realmente lo aceptaba. Mientras pensaba, bailaban abrazados sintiendo sus corazones agitados.—Amet, ¿puedo preguntarte algo? —susurró Antonieta sin levantar la cabeza del pecho del lobo.—Lo que quieras, amor —contestó Amet, estrechándola más fuerte, temeroso de que lo rechazara.—Por casualidad, hace ocho años más o menos, ¿estabas en París? —Antonieta levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.Amet asintió sin comprender el motivo de la pregunta, pero no la interrumpió, deseoso de saber a dónde quería
El Alfa guardó silencio durante unos momentos mientras analizaba todo lo que le habían explicado. La insistencia de su lobo en su mente le llevó a preguntarle a la bruja si podía Mat quedarse acompañando a su Luna.— No sabemos si eso sería lo más prudente —dijo Teka pensativa—. Hay que esperar a que despierte. Creo que lo mejor sería darle espacio para estar a solas con su familia. Después veremos.— Pienso lo mismo —intervino Ahá—. Al menos, Jacking, lograste rescatarlos antes de que la diosa-bruja Isfet se apoderara del cuerpo de Isis.— Así es, Jacking —concluyó Teka—. Con el poder que posee tu Luna, ¡Isfet nos habría destruido! Quién lo hubiera imaginado, la reencarnación de la diosa Isis.Jacking permaneció en silencio mientras escuchaba a su lobo Mat gemir tristemente en su interior, anh
Los convirtió en invisibles y se acercaron al castillo. Podía sentir la presencia de una bruja muy poderosa. — ¡Jacking, es Isfet! ¡Es ella, puedo reconocer su esencia mezclada con otras! —exclamó Mat al acercarse. — ¿Estás seguro, Mat? —preguntó queriendo asegurarse, pues él no conocía su esencia.— ¡Sí, Jacking, es ella, la que anda detrás de nuestra Luna! ¡Pero tú y yo no podremos derrotarla, necesitamos a Teka! —le dijo Mat.— ¡Muy bien, acabaremos con sus marionetas! ¡Y luego trazaremos un plan para ir contra ella! —decidió Jacking confiando en su lobo. Jacking dio la orden de ataque y, en poco tiempo, acabaron con todos ellos. La diosa del caos Isfet desapareció en cuanto comenzó la lucha. No tardaron ni diez minutos. El Alfa Supremo l
Sintió a su lobo desesperarse en su interior. Lo que acababa de decir los demoraría más de lo que Mat estaba dispuesto a esperar. Pero tenían que ir preparados; los vampiros y demonios no eran enemigos débiles. Debían mantener la cabeza fría para poder salvar a su Luna.— Jacking, ¡de solo pensar que algo pudiera pasarle a nuestra Luna me destroza! ¡Convoca a todos y partamos, por favor! —rogó Mat con impaciencia.— ¡Comparto tu terror, Mat! ¡Pero la protegeremos! ¡Acabaremos con cualquiera que intente dañar a nuestra Luna! —aseguró con una firmeza que hizo que su lobo se tranquilizara un poco—. ¡Amet, Horacio, Bennu! ¡Su presencia es requerida con urgencia!Ingresó a su despacho, donde los encontró aún vestidos con sus elegantes trajes de boda, sus rostros reflejando una profunda preocupaci&oacu
Después de revisar toda la frontera, el Alfa se refugió en la colina de la luna, ese lugar sagrado donde se comunican con los espíritus. Contempló el lago congelado, cuya superficie cristalina reflejaba el cielo encapotado. "Mi madre luna", pensó con nostalgia, "no se deja ver hoy". La nieve caía incesante, como un velo blanco que la ocultaba de su vista. Mat se agitaba en su interior, ansioso por regresar, por separarse y refugiarse en el cuarto secreto, ese espacio místico donde sus esencias podían dividirse.Se dirigió a la casa, sintiendo el crujir de la nieve bajo sus pies. Justo cuando se concentró para pronunciar el antiguo conjuro de separación, una energía familiar pero urgente atravesó su ser: alguien estaba invocando al Alfa Supremo. La transformación fue instantánea, aunque las señales llegaban distorsionadas, como susurros en la tormenta. Sali&oacut
Isis suspiró todavía con incredulidad, pero deseando que todo fuera verdad y que pudiera curar a su pobre madre sin importar en lo que se convirtiera. Además, si era verdad toda esa loca historia, y era una loba, tenía que enfrentar ese miedo. También tendría muchos poderes y se defendería de ellos. Su padre mandó a desocupar la parte del maletero del avión y pidió a sus hombres que no dejaran pasar ni salir a nadie de esa parte. Todavía les quedaban ocho horas de viaje.Lo vio comenzar a realizar conjuros. Apoyó sus dedos en su frente, y ella sintió un gran calor que recorría su cuerpo. Luego, una gran fuerza renació dentro de ella. La podía sentir, era libertad. Y escuchó una voz en su cabeza.—Hola, Isis —le recordaba la voz de Mat, pero era más dulce.—Hola, ¿quién eres? —preguntó en
La respiración de su padre se hizo más acompasada y, con voz suave, mientras le acariciaba la cabeza, le reveló que ella era la reencarnación de la diosa Isis. Que era la reina y diosa de todos los dioses, con el poder de resucitar a los muertos. También, sería una gran maga en el futuro con grandes poderes.Según continuó explicando, ella tenía el poder de crear magia de la nada. Pero, sobre todo, y era la razón fundamental por la que la perseguían, poseía el poder otorgado por el mismo dios Ra de poder curar a los dioses y a todos los seres sobrenaturales existentes.—Eres como una madre para todos ellos —aseguró con los ojos brillantes de orgullo y prosiguió—: Por eso el amuleto de Wadjet, la hija de Ra, el dios del sol, funcionó contigo...Se detuvo un momento, tomó sus manos y las besó con veneración. Cu
Llevaban volando muchas horas. Su padre solo quería que atendieran a su madre con unos doctores de su confianza. Isis todavía no había asimilado lo sucedido, ni comprendía cómo había sido el accidente de su madre. Solo podía ver que estaba vendada por todas partes, apenas si se le distinguía el rostro. Al recorrer con la mirada a los presentes, notó que su padre y algunos de sus hombres también estaban heridos.— ¿Papá, desde cuándo estás en la isla? —preguntó intrigada.— Hace dos semanas, hija —respondió sin demora—. Estábamos en los asentamientos arqueológicos al norte.— ¿Por qué no me llamaste? —insistió curiosa. Era algo inusual en su padre.— Tu madre no me lo permitió. Dijo que te lo había prometido —le explicó mientras acariciaba su ros