Isis se había quedado mirando a Jacking que estaba concentrado en hablar con su lobo en la cabeza. Al escuchar los gritos de Mat pidiéndole que se concentrara, reacciona. —En ese caso, si sientes que puedes desmayarte, es mejor que te lleve cargada —dice Jacking mientras se inclina y la toma por debajo de las rodillas y la espalda. De esa manera, la lleva hasta un amplio baño de color amarillo decorado con flores. Es hermoso y emana un refrescante aroma. La deposita con delicadeza frente al inodoro y luego se retira, cerrando la puerta tras de sí, mientras le dice:—Estaré justo aquí, si me necesitas solo tienes que llamar. Al salir se queda junto a la puerta, con todos los sentidos alertas. Isis se aferra al lavamanos cuando Jacking la deja sola, sintiendo que le faltan las fuerzas. Se desliza rápidamente para sentarse en el inodoro y es entonces cuando se da cuenta de que está usando un hermoso conjunto de pijamas verde claro con mariposas de colores."Debe haberme cambiado su
Esta vez Isis se había puesto seria y de pie para enfrentar a la preocupada nana de su recién encontrada amiga. —Yo vivo cerca— respondió Isis, mostrando las torres del castillo que se divisaban desde el lugar— allí.La nana, asombrada, miró hacia donde Isis le indicaba y luego se giró hacia ella con incredulidad. A pesar de ser muy joven, se comportaba como una señora muy mayor, pensó Isis. Y sin más tomó a Isis de la mano y se dirigió a donde ella le había indicado.—¡Señorita Isis! ¿Dónde estaba? Sus padres la andan buscando hace más de media hora—preguntó su nana al verla aparecer.—Estaba en medio del bosque sola—respondió la nana de Antonieta— me la encontré y la traje.—Muchas gracias, señorita —agradeció la señora y agregó—. Esta muchachita no pierde la costumbre de perderse en ese bosque.—Oh, Isis, es verdad que vives en un castillo— gritaba Antonieta, emocionada— ¿y a qué escuela vas?—Voy a Les Masquerades, ¿y tú?—No puede ser, yo me acabo de inscribir también ahí— para
Y así bajó corriendo las escaleras y se dirigió al salón de los jóvenes que estaba en pleno apogeo con un dj muy bueno que mantenía la pista ardiente.—Isis… — la llamó Antonieta cuando me vio aparecer haciendo que todos los ojos se volvieran hacia ella.—Hola, Antoni—le contestó y le dio un fuerte abrazo— ¿estás ebria?—Ay mi amiga, no seas mojigata. ¡Es tu fiesta…! ¡Diviértete… !Y así bajó corriendo las escaleras y se dirigió al salón de los jóvenes que estaba en pleno apogeo con un dj muy bueno que mantenía la pista ardiente.—Isis… — la llamó Antonieta cuando me vio aparecer haciendo que todos los ojos se volvieran hacia ella.—Hola, Antoni—le contestó y le dio un fuerte abrazo— ¿estás ebria?
Mat se concentra aún más en las memorias que, con su poder divino, puede ver de la vida pasada de Isis, queriendo saber qué la hizo venir a parar a su manada. Jacking le dice que sigan viendo la conversación que tenía con su amiga, que había sido muy reciente:…—¿A dónde vas a escapar, Isis? —repitió la pregunta Antonieta. —No lo sé, aún no he decidido. ¡Y no se te ocurra contarles a mis padres, ni a nadie más! —la amenazó—. ¡O dejarás de ser mi mejor amiga! —¡Sabes que jamás traicionaría tu confianza! —dijo, al tiempo que se soplaba la nariz. —Prometo que en cuanto lo sepa te avisaré, Antoni —dijo Isis y la abrazó—. Tengo que hacerlo, mi amiga. Siento que nada tiene sentido. No sé qué me pasa y suena loco, pero todo me sale bien, jodidamente bien. —¿Pero qué tiene de malo que no tengas problemas? —pregunta Antonieta, al igual que Jacking, que se concentra para escuchar la respuesta de la humana Isis, que le está pareciendo algo tonta. Isis se queda e
Mat y Jacking volvieron a concentrarse en las memorias de lo que había hecho Isis a su llegada al hotel ese día: Mientras la empleada se enfrasca en la computadora, Isis se había dedicado a echar un vistazo, todo lo que veía le agradaba, sobre todo la abundancia de las plantas. Al final, terminó por alquilar el Tawua Chalet. Es una gran habitación estilo estudio, de donde puede observar un hermoso paisaje, un poco alejada, pero hermosa. Isis pagó los quince días, y dejó la posibilidad abierta de renovar la reservación, aunque es caro, lo hace. Lo cual significa que no tiene problemas económicos, y que puede vivir holgadamente sin preocuparse. Un joven corpulento se le acercó, y tomando su equipaje, se dirigió rumbo a la alejada habitación. Estaba tan cansada, que en cuanto entró al espectacular lugar, cerró la puerta y corrió al baño, llenó la bañera de agua caliente y entró en ella con un suspiro. ¡Cuánto deseaba realizar ese bañ
El silencio se había implantado entre el humano y su lobo. Cada uno de ellos sumido en sus pensamientos. Isis dormía plácidamente en los brazos del humano Jacking, que estaba siendo controlado por su mitad, el lobo Mat. —Estamos en serios problemas—al fin dijo Jacking—. Tu Luna es una humana tonta o demasiado inocente. Nada más tienes que ver cómo nos siguió aquel día en que la encontramos en la ciudad. ¿Quién en su pleno juicio sigue a un desconocido solo porque le dijo que trabajaba en el hotel donde ella se hospedaba? —Lo hizo porque, aunque es una humana confiada, es nuestra mitad. Su instinto le dijo que confiara en nosotros —escuchó a Mat responder la pregunta en su mente. Jacking guardó silencio, sabía que eso era verdad. Había soltado feromonas para que Isis se tranquilizara. Aunque seguía pensando que era una humana poco inteligente. Ella lo siguió ciegamente, mientras él sentía la mirada penetrante de ella recorriendo todo su cuerpo, como s
Mat mira a Isis moverse inquieta en los brazos de su humano. Comienza a ronronear, logrando que Isis se tranquilice. Jacking mantiene su silencio, recordando lo sucedido con la llamada ese día. Había tomado su teléfono y respondido en su idioma natal; estaba seguro de que Isis no lo conocía, por lo que podía hablar con confianza sin que ella comprendiera nada.—¿Sí? —respondió. Era Amet, su beta.—Mi Alfa, hemos localizado un grupo de lobos salvajes cerca de la manada, han raptado a tres lobas nuestras —le comunicó—. Bennu ya los está persiguiendo, pero nos llevan ventaja. Creo que están más cerca de donde tú estás.—¿Cuántos son? —preguntó de inmediato.—Tres, pero muy peligrosos —obtuvo como respuesta.—¿Qué ruta tomaron? —volvi&oa
Los tres hombres lobos se quedan observando a su Alfa. Jacking es muy abierto con ellos desde siempre, pero hoy pueden percibir que desconfía aunque no les dice nada. Se miran entre ellos tratando de entender lo que sucede. No es la primera vez que tratan de raptar a sus lobas; han perdido integrantes de su manada a través de los años, aunque siempre las han recuperado.La tensión en el despacho es evidente. Amet, como Beta, conoce mejor que nadie los cambios de humor de su Alfa, y puede sentir que hay algo más allá de la preocupación habitual por el intento de rapto. Bennu, por su parte, aprieta inconscientemente los puños, recordando cada una de las veces que han tenido que defender a sus mujeres de ataques similares.Ninguna otra manada de lobos en el mundo entero tiene el poder de ellos. Son semidioses, con poderes excepcionales, heredados de los dioses que reencarnaban en ellos desde tiempos inm