Dulce Castigo: La chef curvy del Magnate

Dulce Castigo: La chef curvy del MagnateES

ShadiSaad  Recién actualizado
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7 Reseñas
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Resumen
Índice

Odiarse nunca fue tan peligroso… ni tan irresistible. Salvador Montenegro no cree en las segundas oportunidades. Mucho menos cuando se trata de la hermana del hombre que intentó arruinarlo. Marina Del Valle jamás habría aceptado su ridículo contrato de no ser porque era eso… o perderlo todo. Ahora, está atrapada en la casa de un hombre al que detesta, sirviendo a un jefe que la humilla cada vez que puede y buscando la manera de sobrevivir sin caer en su juego. Pero lo que empezó como una tortura, se convierte en algo más peligroso. Los límites se difuminan, el aire se carga de tensión y el odio toma un giro inesperado. Sin embargo, el verdadero problema no es la atracción imposible entre ellos. Es el secreto que esconde Marina. Porque cuando Salvador descubra la verdad, no habrá contrato que la salve. Seis meses, dos enemigos y un deseo que podría destruirlos a ambos.

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Comentarios Escanea el código para leer en la APP
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Carolina Gómez
Estimada escritora, Cada cuánto actualizarás la historia?
2025-03-30 07:56:30
2
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Carolina Gómez
Buenísima! ya esperando actualizaciones 🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻
2025-03-30 07:55:35
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Carolina Gómez
Espero no la alarguen a 300 capítulos, va super hasta donde voy
2025-03-29 02:01:25
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Gabby Prieto
Estoy suoer atrapad. Excelente
2025-03-27 12:17:20
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Aurora Love
está buenísima!!
2025-03-05 08:22:26
3
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Lizzy Bennet
Me encanta! Ya quiero seguir leyendo!
2025-03-04 22:43:35
2
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Keily Aguilera
yo quiero saber quien es el malo en esta historia
2025-03-28 13:13:12
2
55 chapters
0- Un boleto directo al infierno
MarinaEl calor de la cocina es asfixiante. El aire está impregnado de especias, humo y tensión. El restaurante está al tope, los pedidos entran y salen a una velocidad frenética, y apenas tengo tiempo para respirar.—¡Esa mesa seis todavía no tiene su orden! —grito mientras revuelvo una salsa en el fuego.—¡Ya el saco, jefa! —responde una de las cocineras.Todo marcha bien... hasta que lo veo venir.Mateo, el jefe de meseros, cruza la cocina con la expresión de alguien a punto de soltar una bomba. Por su cara, algo grande está pasando.—Marina… —su voz baja un par de tonos—. Acaba de llegar un cliente importante.Le lanzó una mirada impaciente.—Mateo, tenemos el restaurante lleno de clientes importantes. ¡Define "importante"!Él me mira fijamente.—Uno de los magnates más influyentes de la ciudad. Un socialite.Un leve murmullo se levanta entre los cocineros. Algunos se detectan un instante. Hasta los fogones parecen hacer una pausa.Siento una leve punzada de adrenalina. Si un homb
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1- ¡Esto tiene que ser una broma!
MarinaDos meses despuésLa cremallera del vestido se atasca justo a la mitad de mi espalda.—¡Maldita sea! —gruño, estirando el brazo en un ángulo imposible para intentar subirla.Estoy a punto de rendirme cuando mi teléfono vibra sobre la cama. Clara.— ¿Qué pasó? —contesto sin aliento, todavía luchando con el maldito vestido.—Pasó que espero que estés lista. No me digas que todavía no has salido de tu casa.Ruedo los ojos.—Estoy en ello, no seas tan dramática. Además, ¿estás segura de que este tipo vale la pena? No quiero otra cita con un soso sin conversación ni personalidad.—Marina, confía en mí. Yo jamás te pondría en una situación así.—Oh, por favor. ¿Te recuerdo el desastre del mes pasado?—Eso no cuenta. Me lo recomendaron, pero nadie me dijo que tenía el carisma de una piedra.Suelto una risa sarcástica mientras forcejeo con la cremallera.—Está bien, entonces dime la verdad. ¿Ya le advertiste cómo soy?Silencio. Luego, Clara suspira.—A ver, ¿a qué te refieres?—No te h
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2- No te hagas la inocente
MarinaMarinaEsto tiene que ser una maldita broma.Por unos segundos no lo reconozco. No consigo ubicar la imagen del hombre imponente frente a mi, aunque si se me hace familiar.Es solo cuando su rostro se convierte en una mueca de rabia total, que me doy cuenta de quién es la persona que tengo enfrente: Salvador Montenegro.El mismo que fue con su novia al restaurante y le lance un vaso de agua y casi la llamo anorexica. Oh Dios, esto va a ser malo, va a ser realmente malo.La furia en su voz hace que se me me hiele la sangre.Mi cuerpo se tensa automáticamente siento que estoy en negación absoluta.No puede ser él. No puede ser el mismo hombre con el que discutí en el restaurante. Pero lo es.Está sentado detrás de un escritorio de madera oscura, con una puerta imponente, una mano apoyada sobre la mesa y la otra sosteniendo una pluma con aire impaciente. Sus ojos oscuros me taladran con una mezcla de incredulidad y desprecio.Esto es una pesadilla.El abogado que Clara consiguió
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3- Un dulce castigo
SalvadorLa rabia como nunca la he sentido se enciende en mi cuerpo, es algo tan palpable que casi siento que puedo tocarla. No puedo creerlo.Es como si todo fuera parte de una burla cósmica, pues no puedo creer que la mujer que me humilló hace meses en un restaurante, esa misma que Renata odia y se encargó de desacreditar ante todos, está aquí, en mi oficina, frente a mí, diciendo que no tiene el dinero para pagar lo que me debe.Tres millones de dólares.Tres. Malditos. Millones.Mis ojos van hasta ella. Trae puesta ropa medianamente formal, pero aún asi su cuerpo se ajusta a la tela y su pecho se marca por encima de lo normal.En especial cuando cruza los brazos, su postura es desafiante, pero veo el temblor sutil en sus dedos, el leve movimiento de su garganta cuando traga saliva. Está aterrada.Y debería estarlo.—Yo… yo no tengo ese dinero.Mis dientes se aprietan con fuerza, esto es el colmo del descaro. El dinero estaba en su maldita cuenta.Pero por supuesto que no lo tiene
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4- Aléjate de él
Marina—¿Qué se supone que voy a hacer ahora?Mi voz es apenas un susurro mientras me paso las manos por el cabello, caminando de un lado a otro en la sala del restaurante, donde Clara, David y yo hemos estado reunidos durante la última hora.El abogado tiene la carpeta de documentos sobre la mesa. Los mismos que me hunden.Las mismas fotos que hacen que parezca que soy una maldita cómplice.Las mismas pruebas que, aunque no sean lo que parecen, me atan a un delito que no cometí.—Sé que esto es difícil —dice David con tono tranquilo—, pero voy a ser completamente honesto contigo, Marina. Tienes pocas opciones.Levanto la vista, sintiendo una presión en el pecho.—¿Cómo que pocas opciones? ¿Me estás diciendo que en verdad puedo ir a la cárcel?David suelta un leve suspiro.—Las pruebas que tienen son sólidas. Los movimientos bancarios, las fotografías… Aunque sepamos que no son lo que parecen, en un juicio serían un problema. Y no solo eso…Se inclina un poco hacia adelante.—Estamos
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5- Juego sucio
MarinaMi corazón late con fuerza cuando el auto se detiene frente a la mansión.Palacio.Ni siquiera es una casa. Es una maldita fortaleza.Las puertas de hierro negro, los enormes ventanales, los jardines perfectamente podados… todo aquí grita lujo, poder y arrogancia.—Bueno, ya estamos aquí —dice David desde el asiento del conductor.Respiro hondo y me giro hacia Clara, quien está sentada a mi lado.—Aún podemos huir —murmuro—. No mirarán en el baúl.Ella rueda los ojos y me aprieta la mano.—Lo superaremos. Solo… trata de llevar la fiesta en paz. No lo provoques y no dejes que te provoque.Levanto las manos en un gesto inocente.—Yo no provoco a la gente.Clara arquea una ceja con escepticismo.—Marina… todos sabemos que de paciencia tienes pocas. Solo no lo hagas enfadar.Resopló y me cruzó de brazos.—No prometo nada.David abre la puerta y baja del auto. Yo hago lo mismo, sujetando con fuerza la maleta en mi mano.En cuanto doy un paso hacia la entrada, un hombre mayor, vestid
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6- ¿Qué demonios tienes puesto?
SalvadorEste momento debería ser glorioso.Finalmente, tengo a la ladrona y estafadora de Marina Del Valle bajo mi techo, donde puedo vigilarla de cerca mientras mis abogados terminan de hundirla.Aquí no tiene escapatoria.Me reclino en la silla del comedor, disfrutando del ambiente. El aroma del vino en mi copa es exquisito, y el silencio de la casa solo se interrumpe por la suave música de fondo.Renata está sentada a mi lado, con su perfecta manicura descansando sobre la mesa. Sin embargo, su postura es rígida. Sigue sin estar de acuerdo con esto.—No me gusta que esté aquí —dice, entrelazando sus dedos—. Sigo sin entender por qué simplemente no la mandaste directo a la cárcel.Renata lleva siendo mi prometida desde hace dos años y aunque sé que la demora para casarnos no le ha gustado. Siempre me ha apoyado.Eso es algo que me encanta. No me cuestiona.Tomo su mano con calma y la acaricio con el pulgar.—No te preocupes, esto no será para siempre. Solo quiero tenerla cerca hasta
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7- "Señor Montenegro"
MarinaEl sol apenas comienza a filtrarse por la pequeña ventana de mi nueva habitación cuando abro los ojos.No sé si he dormido dos horas o tres. Tal vez ninguna. El colchón es tan duro como el infierno mismo, pero eso no es lo que me mantuvo despierta.Fue la humillación.La risa contenida de Salvador cuando me vio con ese uniforme ridículo, su m*****a arrogancia, su forma de hacerme sentir como si no valiera nada.Ya viví experiencias como esta antes, y me había prometido a mi misma que no se repetirían, pero aquí estoy. Nuevamente vulnerable ante un hombre.Tomo aire y me obligo a sentarme en la cama.No voy a dejar que me destruya.No voy a dejar que me venza.Al menos eso es lo que me repito mientras estiro el cuello y trato de ignorar el dolor en la espalda.Cuando me pongo de pie, mi primera necesidad me golpea con toda su crudeza.El baño está afuera.Cierro los ojos un segundo, odiando cada m*****a cosa sobre este lugar.Tomo mi ropa y salgo, revisando rápidamente que no hay
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8- Estás en lo más bajo de la pirámide
Cocinar.Por primera vez en días, me siento en mi elemento.Tengo la cocina para mí, el control total sobre lo que se prepara. Los asistentes me siguen el ritmo, algunos cortando, otros organizando, y por primera vez en este maldito infierno, nadie me está mirando con desprecio ni ordenándome que me calle.—Pon los aperitivos en la bandeja más grande.—Ese vino es para maridar con el segundo plato, no con la entrada.—No sirvas todavía la salsa, quiero que mantenga su textura perfecta.Mis órdenes fluyen con naturalidad.Soy chef, carajo. Esto es lo que hago.Me obligo a ignorar el motivo por el cual estoy aquí. Me aferro a la sensación de estar en control.Preparo tres opciones principales porque, por supuesto, su alteza Montenegro no especificó qué demonios quería.1️⃣ Solomillo en salsa de vino tinto con vegetales asados.2️⃣ Risotto de mariscos con toques cítricos.3️⃣ Pato confitado con reducción de frutos rojos.Cuando todo está listo, Salvador entra en la cocina con su típico ai
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9- ¡Aléjate de mí!
Marina NO. NO. NO.Dios por favor, si en verdad me consideras tu hija, es el momento de darme una mano y no permitir que el ogro de Salvador me encuentre así. No va a dejarlo pasar, no me a hacer otra cosa que humillarme, más de lo que ya lo estoy haciendo yoEl pánico me invade cuando escucho los pasos acercándose.Estoy atrapada.Intento liberarme con desesperación, pero el maldito clavo de la ventana sigue sosteniendo mi uniforme como si fuera una m*****a trampa. Entre más me muevo, puedo sentir como la apertura en mi trasero se va haciendo cada vez más grande, para este momento ya tengo medio culo afuera. ¿Por qué, Dios? ¿Por qué a mi? No puedo seguir siendo lña mejor guerrera, dame un descando, joder. Los pasos se escuchan más cerca y sé que ya no tengo escapatoria. Voy a morir.M****a.El sonido de unos zapatos deteniéndose justo detrás de mí me hiela la sangre.—Vaya, parece que estás en un aprieto.La voz no es la de Salvador.Parpadeo con confusión y giro la cabeza.Un h
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