Hola bellezas!! sé que llevo muchooooo tiempo desaparecida, pero es que había perdido el acceso a la cuenta de la plataforma, hasta ahora pude recuperarla, ni siquiera pude terminar mi historia anterior, cosa que obviamente voy a hacer. Espero que esta novela les guste y si es así, no duden en comentar y dejar su reseña en el perfil. Nos leemos!
MarinaEl sol apenas comienza a filtrarse por la pequeña ventana de mi nueva habitación cuando abro los ojos.No sé si he dormido dos horas o tres. Tal vez ninguna. El colchón es tan duro como el infierno mismo, pero eso no es lo que me mantuvo despierta.Fue la humillación.La risa contenida de Salvador cuando me vio con ese uniforme ridículo, su m*****a arrogancia, su forma de hacerme sentir como si no valiera nada.Ya viví experiencias como esta antes, y me había prometido a mi misma que no se repetirían, pero aquí estoy. Nuevamente vulnerable ante un hombre.Tomo aire y me obligo a sentarme en la cama.No voy a dejar que me destruya.No voy a dejar que me venza.Al menos eso es lo que me repito mientras estiro el cuello y trato de ignorar el dolor en la espalda.Cuando me pongo de pie, mi primera necesidad me golpea con toda su crudeza.El baño está afuera.Cierro los ojos un segundo, odiando cada m*****a cosa sobre este lugar.Tomo mi ropa y salgo, revisando rápidamente que no hay
Cocinar.Por primera vez en días, me siento en mi elemento.Tengo la cocina para mí, el control total sobre lo que se prepara. Los asistentes me siguen el ritmo, algunos cortando, otros organizando, y por primera vez en este maldito infierno, nadie me está mirando con desprecio ni ordenándome que me calle.—Pon los aperitivos en la bandeja más grande.—Ese vino es para maridar con el segundo plato, no con la entrada.—No sirvas todavía la salsa, quiero que mantenga su textura perfecta.Mis órdenes fluyen con naturalidad.Soy chef, carajo. Esto es lo que hago.Me obligo a ignorar el motivo por el cual estoy aquí. Me aferro a la sensación de estar en control.Preparo tres opciones principales porque, por supuesto, su alteza Montenegro no especificó qué demonios quería.1️⃣ Solomillo en salsa de vino tinto con vegetales asados.2️⃣ Risotto de mariscos con toques cítricos.3️⃣ Pato confitado con reducción de frutos rojos.Cuando todo está listo, Salvador entra en la cocina con su típico ai
Marina NO. NO. NO.Dios por favor, si en verdad me consideras tu hija, es el momento de darme una mano y no permitir que el ogro de Salvador me encuentre así. No va a dejarlo pasar, no me a hacer otra cosa que humillarme, más de lo que ya lo estoy haciendo yoEl pánico me invade cuando escucho los pasos acercándose.Estoy atrapada.Intento liberarme con desesperación, pero el maldito clavo de la ventana sigue sosteniendo mi uniforme como si fuera una m*****a trampa. Entre más me muevo, puedo sentir como la apertura en mi trasero se va haciendo cada vez más grande, para este momento ya tengo medio culo afuera. ¿Por qué, Dios? ¿Por qué a mi? No puedo seguir siendo lña mejor guerrera, dame un descando, joder. Los pasos se escuchan más cerca y sé que ya no tengo escapatoria. Voy a morir.M****a.El sonido de unos zapatos deteniéndose justo detrás de mí me hiela la sangre.—Vaya, parece que estás en un aprieto.La voz no es la de Salvador.Parpadeo con confusión y giro la cabeza.Un h
SalvadorOdio estas cenas.No porque tenga que ver a mi abuelo. No porque tenga que aguantar la mirada petulante de mi primo. Sino porque cada vez que nos sentamos en la misma mesa, es una guerra silenciosa.Una competencia disfrazada de cortesía.Ajusto el cuello de mi camisa mientras camino hacia el comedor. El viejo ya está sentado.Don Alessandro Montenegro. El hombre que construyó un imperio de la nada.Mi abuelo.A su lado, Federico, mi primo. Con su m*****a sonrisa arrogante y su porte de “hijo perfecto”.Me detengo al borde de la mesa.—Llegas tarde —dice el abuelo sin mirarme.Hago un esfuerzo por no poner los ojos en blanco antes de decir:—Es mi casa, abuelo, es imposible que llegue tarde.—Excusas. Llevo aquí sentado una eternidad esperando que aparezcas.No digo nada, no vale la pena.Me siento sin discutir y en absoluto silencio empezamos a comer las entradas y platos de fondo que hizo Marina, debo aceptar que están delicioso, aunque obviamente nadie aquí lo dirá.Los hal
MarinaHan pasado quince días desde que mi vida se convirtió en una versión de pesadilla de Downton Abbey.Quince días de humillaciones, reglas absurdas y órdenes que tengo que acatar si no quiero que el infierno sea peor. Y mejor ni hablar del tonto episodio que tuve enfrente del diablo Montenegro, gracias a Dios su insensibilidad hizo que ni siquiera tocara el tema después, lo cuál me parece perfecto.Sin embargo, los últimos tres días han sido un respiro.Salvador y Renata se han ido de viaje. Y yo he tenido la casa solo para lidiar con el resto del personal que me mira como si fuera una cucaracha que nadie quiere pisar, pero que tampoco pueden ignorar.Suspiro pesadamente mientras revuelvo con la cuchara mi café frío. Estoy en el restaurante de Clara, mi mejor amiga y la única persona cuerda en mi vida ahora mismo.—No me mires así —murmuro, viendo cómo me analiza desde el otro lado de la mesa con los brazos cruzados.—¿Así cómo?—Como si estuvieras esperando que explote.Ella se
MarinaMis pies se congelan en el pavimento. Federico Montenegro me está mirando con una sonrisa que no logro descifrar.—Bueno, no recuerdo que fueras tan callada —dice, cruzándose de brazos con aire divertido. Me recompongo rápidamente, fingiendo seguridad. —Hola, lo lamento, es solo que me… ha tomado por sorpresa—respondo con una sonrisa tensa.Federico alza una ceja y mira el letrero del restaurante antes de volver a posarse en mí. —No sabía que mi primo permitía que sus empleados trabajaran en otro lugar fuera de la casa. Un escalofrío me recorre la espalda, si este hombre decide ir de lengua suelta entonces voy a estar acabada, adiós a mi trabajo nocturno, adiós a mis ingresos y terminaré en la calle. Tengo que pensar rápido.—Oh, bueno, el señor Montenegro a veces es bastante flexible. Ha sido muy… amable.Casi me ahogo al terminar la frase, pero ¿qué es una mentira más ahora mismo? Sin embargo, por la forma en que Federico me está viendo, creo que no me ha creído una s
SalvadorEl estudio está en penumbras, iluminado solo por la pantalla de mi computadora y el resplandor tenue de la lámpara de escritorio. El dolor de cabeza late en mis sienes, una presión constante que se suma a la furia creciente en mi pecho. El problema con el hermano de Marina era solo la punta del iceberg. ‘Pues en lo que se suponía que debía ser un fin de semana romántico, según los planes de Renata, termino convirtiéndose en un desastre.Una sola llamada se encargó de eso, pues Alex me hizo saber que aparte del maldito desfalco, hay movimientos irregulares en la empresa. MI EMPRESA.Lo que se traduce a que tengo una rata en mi reino.Pero claro, las mujeres a veces no entran en razón y el hecho de que haya usado la dichiosa escapada romántica para trabajar hizo que Renata se volviera una fiera y me tachara de insensible, pero joder, acaso no entiende que se trata de mi legado.Sin la empresa ella no tendría ni la mitad de los caprichos que le doy, puedo perderlo todo.Por eso,
Salvador El silencio en la oficina es afixiante mientras que Renata está completamente quieta en la puerta. Su mano sigue sosteniendo el pomo y por lo blancos que tiene los nudillos se que esta conteniendose para no estallar.Puedo notar la confusión y la rabia viva en sus ojos mientras mira de mi a Marina y aunque la relación que tenemos es bastante estable, eso no significa que no sea demasiado drámatica y porque no decirlo, celosa.Por eso sé lo que se viene asi que me adelanto diciendo:Renata corre hacia mí con dramatismo exagerado. —Me he cortado la mano con el vidrio de un vaso.Entonces la atención de Renata va a la venda y veo como sus ojos se abren, la rabia se disipa un poco y el segundo está corriendo hacia mi.,—¡Oh Dios! ¿Cómo fue que pasó? —exclama, posando las manos sobre mi rostro. —¿Por qué no me llamaste? Muy bien, esto puedo manejarlo y con algo de suerte salir ileso. —Estabas con tus padres, amor, no querpia preocuparte por algo que no es grave.Ahora Renat