14- Un aliado inesperado
Salvador

El silencio en la oficina es afixiante mientras que Renata está completamente quieta en la puerta. Su mano sigue sosteniendo el pomo y por lo blancos que tiene los nudillos se que esta conteniendose para no estallar.

Puedo notar la confusión y la rabia viva en sus ojos mientras mira de mi a Marina y aunque la relación que tenemos es bastante estable, eso no significa que no sea demasiado drámatica y porque no decirlo, celosa.

Por eso sé lo que se viene asi que me adelanto diciendo:

Renata corre hacia mí con dramatismo exagerado.

—Me he cortado la mano con el vidrio de un vaso.

Entonces la atención de Renata va a la venda y veo como sus ojos se abren, la rabia se disipa un poco y el segundo está corriendo hacia mi.,

—¡Oh Dios! ¿Cómo fue que pasó? —exclama, posando las manos sobre mi rostro. —¿Por qué no me llamaste?

Muy bien, esto puedo manejarlo y con algo de suerte salir ileso.

—Estabas con tus padres, amor, no querpia preocuparte por algo que no es grave.

Ahora Renat
ShadiSaad

Segundo del día, bellezas, gracias por los comentarios! Muaaak.

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