Dorothea creyó que había alcanzado su mayor sueño al unirse en matrimonio con Alexander Lennox, sin embargo, todo resultó ser una cruel fantasía. En los dos años que duró su matrimonio, sufrió mucho debido a la sensación de estar sola al ser desterrada a Northumberland, una región remota de Inglaterra. Fatigada de aguardar, optó por huir después de la visita mensual que Alexander le daba de manera puntual. En su huida lo único que dejó atrás fue el documento de divorcio sobre la mesa antes de regresar a los Estados Unidos, sin sospechar que aquella noche concebiría en su vientre el amor que una vez compartieron al inicio de su relación. Seis años más tarde, el caprichoso destino volverá a intervenir para que se encuentren de nuevo en un restaurante, donde Dorothea luchará contra la intensa conexión que aún existe entre ellos debido al sufrimiento que Alexander le causó. Lo que Dorothea no sospecha es que desde su partida Alexander no ha vuelto a ser igual pues no ha encontrado a nadie que le conmueva el corazón como lo hacía ella. En su reencuentro, lo único que tendrán son peleas, discusiones y amenazas. Sin embargo, cuando Alexander descubra que Dorothea no solo le robo el corazón, si no la oportunidad de estar con sus hijos...muchas cosas podrán pasar.
Leer másMientras regresábamos al vehículo, caminaba tomado de la mano de los niños. Alexander permanecía adelante de nosotros como si fuera el protector, guiándonos hacia su vehículo. Margaret logró convencer a Harry para que la acompañara para irse más temprano, ya que le había mencionado que tenía una cena importante con una amiga. Mientras caminábamos se escuchaba un intenso galopeo algo que hizo que mis hijos se detuvieran y saltaran de emoción. A mi lado, se había acercado Frederic el cual al jalar su caballo para detenerse me observo, revelando una radiante sonrisa. Su presencia derrochaba elegancia. —Dorothea, al final si puede verte antes de irte. —Sus ojos se posaron en mi con su tono de voz plausible. —Tenia algo importante que preguntarte. —Revelo una sutil sonrisa. —Se acerca la boda de una de mis primas y me gustaría adquirirle un obsequio... ¿Recuerdas lo malo que soy en eso? Mientras escuchaba, me vino a la mente las escasas ocasiones en las que salíamos juntos... él cons
—¡Mami! ¡Despierta mami! Los chillidos llenos de alegría de Alejandro podrían ser capaces de mover una montaña. Levantarme resultaba complicado debido a que Alexander me envolvía como un gran oso con sus abrazos. Pude escuchar su leve risa tras la situación y agradecía que ambos hubiéramos dormido con pijama. Alejandro brincaba en la cama, provocaba que nos moviéramos de un lado a otro. —Alejandro, ten cuidado, te vas a caer. ¿Podrías dejar de brincar? —¡Por favor, mamá, despiértense! La abuela nos dijo que nos llevaría a montar caballo. —Campeon tu madre dijo que no saltaras. —Hablaba de manera serena pero seria. Alejandro detuvo sus saltos como por arte de magia al escuchar a Alexander. —Papá. —Movía ligeramente la cabeza notando a Anastasia dejar a cookie en el suelo y alzar la mano para que la subiéramos a nuestra cama. Alexander levantaba a Anastasia para ponerla en la cama. Una escena sumamente familiar que aunque no quisiera admitirlo me gustaba. —Tío Alexis nos dijo qu
POV Alexander LennoxDespués de dejar a Dorothea más tranquila con los niños, tomé mi auto mientras llamaba a mi hermano por el manos libres del teléfono. Tras el cuarto timbrando, lo primero que escuché fue un leve jadeo que me hizo rodar los ojos con una mezcla de exasperación.—Espero que sea muy importante pues estoy muy ocupado. —Necesito que entables una demanda a la cadenas de televisión que te enviare por falsa acusaciones y daño y perjuicios. Desde el otro lado se escucho una fuerte nalgada. —Victoria, por favor, muévete. Hay algo que debo hacer. —Se escuchaba un leve movimiento. —¿De que me perdí? —Está pasando de nuevo pero ahora parece mas sincronizado.—¿Otra vez?—Los ataques a Dorothea ahora también incluyen a nuestros hijos. Mientras estaba preparándome para conducir busque las noticias y note que todo esto fue preparado con demasiada antelación, lo único que esta reciente eran las fotos de Dorothea.—Entiendo, mándame todo y yo me ocuparé de ello.Cerré la llamada
Escuchaba a la distancia una ligera discusión entre Alexander y su madre mientras yo comenzaba a buscar en mi teléfono pues las notificaciones de mis redes estallaron. En ellas nos etiquetaban a mi, Cassidy y Alexander como el eterno triangulo amoroso que nunca acabaría. Algunos tomaron bandos, otros simplemente apremiaban a Alexander para conseguir que dos mujeres le babearan, otros simplemente me atacaban. A pesar de que me había casado con Alexander, en Inglaterra se filtro la historia de Alexander y Cassidy siendo “pareja” desde la universidad, tachándome como la rompe relaciones. También podia ver imágenes de Alexander recientes con Cassidy en lo que parecía ser una gala junto a una mía reciente a la fiesta de presentación donde fui con Alexander. Con mis nerviosos dedos llenos de ansiedad reportaba varias de las publicaciones. Durante el tiempo que mis hijos jugaban, percibía una llamada de Michael, por lo que me dirigía al pasillo para poder contestar.—Dorothea, ¿qué está suce
El sol resplandecía con fuerza en el despejado cielo, inundando de calor el parque acuático que habíamos elegido para disfrutar durante el día. Mientras nos dirigíamos hacia la zona de nado con delfines, el sonido alegre de los niños llenaba el ambiente. Caminaba de la mano con Anastasia, que, a pesar de su naturaleza tranquila, mostraba una leve sonrisa, feliz de estar aquí con su hermano y su padre. La pequeña miraba todo con curiosidad, su mano apretando. —¿Te gusta?—Claro que sí mami, me encanta un montón. —Mostró una sonrisa llena de felicidad. Durante estos días habia asimilado lo importante que era Alexander en la vida de Anastasia. Había dejado atrás su habitual timidez y ahora mostraba una actitud más extrovertida. Levantaba la mirada y observaba a Alejandro tirando con entusiasmo de Alexander. Desbordaba de una increíble vitalidad.—¡Mira, papá, mira! —exclamaba Alejandro mientras señalaba los enormes tanques de agua cristalina. El entusiasmo que transmitía era tan inspi
Abrí los ojos con cierta dificultad, notando que mi cuerpo se encontraba extremadamente pesado y que sudaba profusamente. Una presión en mi parte baja de algo duro me presionaba, algo que me obligaba a levantarme, aunque no quisiera. Intente moverme, pero me sentia aprisionada por unas manos serpentinas. Alcé la vista y vi a Alexander profundamente dormido a mi lado. Por la sorpresa intente levantarme pero entre sueño me sujeto mas hacia el presionándome contra su erección. —¡Déjame ir! —Trataba de distanciarme con un ligero rubor en mis mejillas. —Dory, por favor, no te vayas —murmuraba con dificultad. La respiración profunda que emitía me indicaba que no se encontraba completamente consciente hablando sin tener idea de que decía. Con todas mis fuerzas por fin pude liberarme notándolo dormido. Era la definición de perfección y el se habia vuelto como el vino. Un rostro perfilado que pareció ser esculpido, un cabello totalmente sedoso y una presencia imponente que podia afectarme,
POV Alexander Lennox En la biblioteca se percibía una atmósfera cargada, donde el aire parecía densificarse entre nosotros. Con su firme y distinguida actitud, se había convertido en un emblema de la inflexibilidad que siempre la caracterizaba. —¿Por qué lo hiciste? —volvía a preguntar en un tono frío pero sereno, buscando en sus ojos una respuesta. —¿Por qué manipulaste a Dorothea para que se sintiera tan despreciable? Desconoces la gran cantidad de dolor que soportó en completo silencio durante ese tiempo lejos de la ciudad. No me dijo nada, todo ese veneno que le lanzabas la hizo sentirse horrible sin tener a nadie para desahogarse. La mirada de mi madre no se suavizó. En lugar de eso, un destello de desdén cruzó su rostro, como si la sola mención de Dorothea fuera un agravio para su estatus que abandono por mi padre. Aunque no llevaba el título, la gente seguía llamando a mi madre la antigua duquesa que renunció a todo por amor. Para ella el estatus y el prestigio lo eran tod
POV Alexander Lennox Permanecíamos en el suelo del ascensor, escuchando el zumbido del motor en silencio. La luz tenue contribuía a crear un ambiente íntimo entre nosotros durante ese momento. Dorothea dirigía su mirada hacia el techo, algo que yo también hice. Mi mirada se centraba en la cámara del ascensor con la esperanza de que ya viniera ayuda. Mis ojos se posaron en el techo, soltando un suspiro apenas perceptible, como si la respuesta a todas mis preguntas sobre lo que pudo haber sido o lo que pudo haber ocurrido estuviera allí arriba. Una simple decisión que pudiera cambiar todo. Si hubiese decidido ir al aeropuerto a buscarla, ¿Qué habría pasado? ¿Qué habría ocurrido si la hubiera seguido hasta Nueva York? Con tantas incertidumbres abrumándome la mente, me sentía perdido sin saber por dónde comenzar. —Sabes… —Comencé a reír suavemente, sin poder evitarlo. —Hubo un tiempo en el que me preguntaba qué hubiera pasado si hubiéramos tenido hijos. Siempre me había imagina
Una cita, para mucho podría ser nada importante, pero en esos momentos podia significa todo ¿Quería saber todo lo que paso? —Dorothea, quiero que hablemos esto como dos personas civilizadas. Siempre estamos peleando como perros y gatos desde que nos reencontramos. No somos dos niños, tenemos dos hijos en común y creo que lo más maduro es que hablemos. Dejó escapar un suspiro notable, ya que, a pesar de no desear reconocerlo, él tenía cierta razón. Tanto él como yo nos dedicamos a atacarnos mutuamente y expresarnos toda la rencor que guardábamos, sin recordar que éramos dos adultos. De reojo, observé por la ventana cómo Alejandro y Anastasia nos observaban con curiosidad. Durante muchos años, evité que mis hijos tuvieran contacto con Alexander debido a lo que yo viví con él. Como madre, mi deseo era resguardarlo de cualquier situación o persona, sin embargo, me daba cuenta de que enfrentarme únicamente a Alexander solo le acarrearía dificultades. Las disputas entre padres no conducí