Había corrido con mi hija hacia mi oficina donde me encerré con ella. En la oficina, reinaba un silencio cargado de tensión, como si reflejara la inquietud que me embargaba en ese momento. Observé a Anastasia y en su rostro se reflejaba esa pureza que me partía el alma. Ella no hablaba con nadie, y al escucharla despedirse de Alexander supe que la sangre la llamaba, era un llamado que no podia ser ocultado pero si distanciando. Por ahora mi plan seria convencer a Anastasia que se alejara de Alexander…lo mas posible. Me agaché un poco para estar a su altura, y con voz suave, pero decidida susurraba—Anastasia, mi pequeña princesa, la reina de mi corazón, hay algo muy importante que debes escuchar. No debes acercarte a ese hombre que viste en el parque. Por favor, evítalo, aléjate de él. Con sus enormes ojos, dirigió su mirada hacia abajo en silencio, lo cual aumentó aún más mi desasosiego. Aunque no hablara, podia sentir que dentro de si había una protesta silenciosa. —Ese hombre e
Durante las próximas semanas mis peleas con Alexander se habían disminuido por el mero hecho de que estaba planeando con mi abogado que hacer sin que el se enterara. En esos días, me tocó organizar la fiesta anual de los empleados, la cual solía realizarse en junio, un momento ideal para festejar. Mi asistente se ocupó de coordinar con nuestro equipo de relaciones públicas para elaborar una lista de invitados, la cual firmé sin revisar ya que estaba ocupada con mis asuntos legales. Aquella noche, dejé a mis hijos al cuidado de mi madre ya que, aunque prefería no asistir a la celebración, como CEO ocupaba no eludir estos eventos sociales. Llevaba un elegante recogido en el cabello que combinaba con mi vestido de color dorado. Una tela fina que se deslizaba como una cascada, creando un contraste visual tan sutil que me hacía sentir como una criatura marina. La sofisticación y elegancia se hacían evidentes gracias al resplandor del vestido y mi maquillaje. El evento se destacaba
Mientras recorría el pasillo del hotel, mis pasos resonaban fuertemente en las paredes, reflejando mi ira desbordada. A través de las ventanas, la luz de la luna se colaba directamente en mis ojos, sin embargo, no había manera de disipar la sombra que invadía mi interior. Tenía la sensación de que Alexander me seguía de cerca, como una presencia constante a la que no lograba evadir. —¡Dorothea! —su voz resonó, firme, mientras me acercaba al jardín del hotel, una especie de refugio en medio del caos que habíamos creado. Seguía corriendo cuando percibí un firme tirón en mi brazo. Me vi obligado a detenerme, por lo que me volví hacia él para encararlo. Mis ojos destellaban de ira. —¿Por qué escapas? —cuestionó, mostrando en su rostro una clara expresión de incredulidad. El temor que tenía era tener que revivir nuevamente todo lo que experimenté. Me aterrorizaba la idea de que se llevara a mis hijos. Lo quería lejos, tan lejos que no pudiera volverse a acercar a mi. —Porque te odio —
Esa mañana estaba enviando unos correos electrónicos a varios de mis contribuyentes. Toda la noche tras alejarme de Alexander me la pase recordando como me sujetaba…como me respiraba….como me besaba… —¡No lo hagas bajo ninguna circunstancia! Mientras me regañaba, golpeaba con intensidad mi mesa derramando mi café. Con rabia me levantaba para limpiar el desastre que habia hecho. A diferencia del beso en el baño, este mostraba un deseo físico intenso, de tenerme, de hacerme suya por completo. —¡Sobre mi cadaver! —exclamaba con intensidad. —Whao, tranquila Dorothea. Alcé la vista viendo a Michael que acababa de llegar a mi despacho. Sostenía unos documentos con una ligera expresión en el rostro. —¿A qué se debe tu enfado? —Por nada. —Acababa de terminar de ordenar el caos que había causado. —¿Acaso esto es por lo de anoche? La verdad es que ustedes dos arrasaron en la pista de baile, ¡fue impresionante verlos bailar! Parecían un reloj suizo, el te llevaba y tú lo seguías con
POV. Alexander LennoxDesde la ventana de mi despacho, contemplo el extenso panorama que se asemeja a un lienzo donde las nubes danzan para esconder al sol. Dejaba que un susurro suave me llevara, una combinación de desilusión y curiosa atracción. La figura de ella se forma en mi pensamiento, como un eco que no desaparece: Dorothea. Reconozco que la menospreciaba, la odiaba por haberme abandonado y, sin embargo, entre nosotros parecía existir una fuerza magnética. La odiaba, a fondo, no podía creer que alguien tan... compleja me cause este impacto tan inquietante. Podría tener a cualquiera que quisiera con solo el chasquido de mi dedo. Reconocido como el "hombre de oro" en Inglaterra y considerado uno de los partidos más destacados a nivel mundial por diversas revistas. He tenido la oportunidad de tener en mi cama a modelos que impactaban por su belleza, actrices que cautivaban con su encanto y cantantes que emocionaban con su habilidad... Empresarias inteligentes y decididas que est
POV Alexander LennoxHabía regresado de Inglaterra ese día. ¿Cuál fue la razón que me impulsó? Los treinta correos por parte de Dorothea diciendo en palabras textuales que preferiría estar muerta antes de trabajar conmigo…entonces tendríamos que ayudarla. Mi objetivo era hacerla sufrir, quería que se revolcara de sufrimiento. Yo, el gran Alexander siendo abandonado....ni en mis mas mórbidas pesadillas. ¿Por qué? Yo era el que siempre las abandonaba.Después de la reunión con mis abogados donde me entregaron unos documentos para llevarle a Dorothea el día siguiente sabía que ella explotaría del enojo. Se trataba de un acuerdo sencillo para que todos estuviéramos en calma, pero sabiendo lo impulsiva que era, estaba destinada a rechazarlo. Eso implicaría que tendríamos que comparecer ante el tribunal durante varios meses si no llegábamos a un acuerdo. Solo para molestarla, la llame a su teléfono personal que me proporciona su padre con la excusa de hablar con ella para firmar, solo r
—No puede ser…—murmuraba mientras leía el correo que había recibido de los abogados de Alexander. En el último correo me solicitaban que, en retribución a todos los inconvenientes que estaba generando, incluya una reunión mensual obligatoria con Alexander por las molestias causada. En esta reunión se plantearía diferentes platos que se harían en nuestros restaurantes, según ellos, para compensar todas las reuniones que hacía con mi padre. Con mis dedos presionaba el puente de la nariz en un intento por reducir el estrés, ya que de lo contrario el estrés me mataría. Treinta y cinco por ciento perdería, sus abogados exigían unos diez por ciento extra en compensación de querer romper la asociación…para muchos serian unos miseros cuarenta y cinco porciento…para mi lo era todo. El resto se quedaría dividido entre mi hermana Emely que tiene diez en acciones al igual que mi padre que aún tenía quince…y en mi caso solo me quedarían el resto. Perderlo todo….absolutamente todas las decision
—¡Michael detente! Corría de manera acelerada para atraparlo. Sabia que si no podia convencerlo iría con el chisme seguramente a su secretaria y esto se especería como la pólvora. Terminaba entrando a su oficina con el dónde cerré la puerta. Nuestra mirada se sostenía pero este la desvió sonriendo de manera jocosa. —Te aseguro que no presencié el momento en el que estabas a punto de tener sexo con tu exmarido, con quien tienes una conexión increíble. —No iba a pasar eso. —Lo apuntaba. —¿En serio no? Entonces dime que iba a pasar. —Estaba planeando distanciarme. —Hmm...—murmuraba mientras entornaba la mirada. —Dorothea, si deseas abandonar el rencor que le albergas y reencontrarte con él creo que te iria mejor. Tienes el derecho de brindarle una oportunidad. Ahora, tras seis años, es digno que te puedas dar la oportunidad de salir con un hombre ya que al pobre Daniel ni siquiera le brindas la total oportunidad. Tienes la libertad de encontrar el amor nuevamente. —Primero m