Isis suspira y deja de pensar en su vida. Abre los ojos al darse cuenta de que se le ha pasado el mareo. Debe averiguar qué le sucede cuanto antes y avisar a sus padres. Con un poco de esfuerzo, logra sentarse y lleva la mano a la cabeza, sintiendo que la venda está húmeda. Parece que sigue sangrando.
—Uff... creo que no voy a poder ir al baño—, murmura sentada en la cama. Se desliza hasta colocar los pies en el suelo, pero un fuerte mareo la hace volver a caer hacia atrás en la cama. —¡Diantres! Por este camino me orinaré en la cama. ¿Dónde estoy? ¿Por qué nadie ha venido a verme? Isis trata de recordar todo lo que sucedió. Por suerte o por desgracia, tiene una memoria fotográfica, pero en este momento su memoria no le devuelve nada útil. Decide ser paciente y ver qué sucede. ¿Habrán recibido sus padres la carta que le dejó? Se pregunta ahora preocupada, pensando que no debió hacerles eso. Aunque su padre la protege con tanto cuidado, en lo más profundo de ella sabe por qué lo hace. No es la primera vez que ella y su madre han estado en peligro. Su residencia principal está en París, la ciudad que sus padres escogieron para descansar. No está en el centro de la ciudad, sino más bien apartada, en las afueras, cerca de un hermoso bosque que le fascina. Desde niña, solía pasar horas deambulando por sus senderos o simplemente tumbada en la hierba, sintiendo cómo el sol acariciaba su piel. Y es que, al igual que sus amigos, Isis es una loca enamorada de la naturaleza. Nunca ha sentido miedo de recorrer el bosque sola, a pesar de que a sus padres no les gusta para nada. Cuando piensa en cómo describir a sus padres, diría que son sobreprotectores pero también la dejan ser libre. Isis sonríe al tener la imagen de ellos en su mente mientras piensa en su definición. Comprende que puede resultar confuso. Sus padres la adoran, ya que ella es su única hija. Amanda, su madre, tuvo un parto muy difícil debido a un accidente en el que ambas estuvieron a punto de perder la vida, y tuvieron que extraerle el útero. Por eso no tiene hermanos. Amanda fue criada por sus abuelos, ya que sus padres fallecieron en un accidente cuando ella tenía meses de vida. Y cuando tenía veinte años, también fallecieron sus abuelos. Por eso no regresan a su tierra con frecuencia. La familia de su padre es otra historia: es tan grande que aún no ha conocido a todos sus primos. Su padre tiene once hermanos, siete hombres y cuatro mujeres. Al principio, no aceptaban a Amanda, pero después de que nació Isis, todo se arregló. Tampoco son ellos quienes los visitan con frecuencia, sino al contrario: siempre hay algún familiar de Dakarai en su casa, en cualquier temporada. Por suerte, su casa es bastante grande, un antiguo castillo remodelado con un sinfín de habitaciones y salones. Después de cumplir cinco años de edad, cuando fue atacada por un lobo en África, sus padres decidieron establecerse en París. La inscribieron en la escuela y finalmente pudo comenzar a tener una vida como cualquier otro niño. Rápidamente hizo muchos amigos, ya que es ese tipo de persona que cae bien a todo el mundo. No sabe si es porque ha viajado y conocido diferentes culturas y personas, pero para Isis todos son dignos de conocer. Por supuesto, su apariencia física también ayuda bastante. Se inscribió en clases de danza, música, teatro e incluso modelaje. Quería recuperar el tiempo perdido. Era muy talentosa en todas estas disciplinas, por lo que participaba activamente en cada una de las actividades que decidían realizar. Podría haber elegido cualquiera de ellas para continuar en la universidad, pero su curiosidad innata, heredada de sus padres, la llevó a querer ir más allá. No, no se convirtió en arqueóloga. Se convirtió en una exitosa reportera, a pesar de su corta edad. Pero mientras sus amigos vivían sus propias experiencias, ella sentía que seguía viviendo en un mundo de ensueño. Todo parecía salirle bien, cada cosa que decidía realizar era un éxito. Aunque debería sentirse llena de felicidad, no era así. Isis tenía la sensación de que algún misterioso Dios siempre arreglaba las cosas para que lograra todo sin gran esfuerzo. Sin embargo, sentía constantemente que algo le faltaba, algo profundo en su interior. Por eso siempre tenía la sensación de no estar completa. No sabía cómo explicarlo, pero era así. Esa era la razón principal de este viaje y de encontrarse ahora tendida en esta cama sin saber dónde estaba ni qué le esperaba. ¿Habría sido encontrada y secuestrada por los enemigos de su padre? Abre los ojos lentamente, después de que se le pasa el mareo. Recorre una vez más la habitación que se encuentra en penumbra, sin encontrar nada que le indique que ha sido raptada, aunque tampoco hay señales de que no lo esté. Sus fuerzas no le alcanzan para ponerse de pie e ir a comprobar si la puerta está abierta o cerrada, custodiada o no. "Solo a mí me suceden estas cosas", piensa con amargura, tratando de volver a sentarse en la cama, pero le es imposible. Su mundo amenaza con volverse negro de nuevo. ¡Cielos! ¿Y ahora qué voy a hacer?, se pregunta mientras sujeta su cabeza con ambas manos. Le duele tanto que teme que en cualquier momento perderá de nuevo la consciencia. ¡Con las enormes ganas de ir al baño que tengo! No sabe si está dormida o despierta, pero casi puede asegurar que escucha que alguien se acerca. Agudiza el oído, intentando discernir su origen. Parece provenir de detrás de la puerta: pasos suaves, casi felinos, que se acercan lentamente. Su corazón se acelera, latiendo con tanta fuerza que teme que el intruso pueda escucharlo. Trata de abrir los ojos pero una fuerza mayor que ella la detiene. Le parece oír que la perilla de la puerta gira con suavidad que le eriza la piel. No puede explicar lo que sucede, a pesar de su estado puede percibir a lo que parece una figura alta y esbelta se desliza en la habitación, su silueta recortada contra la tenue luz que se filtra desde el pasillo. Sus ojos permanecen cerrados y sin embargo, puede distinguir sus rasgos, pero hay algo en su presencia que le resulta inquietantemente familiar. “¿Quién eres?” quiere preguntar, pero su cuerpo no reacciona y la pregunta se queda en su mente. La figura se detiene justo a su lado en la cama, puede sentir que la observa y hasta que la olfatea. Lo cual la hace dudar de si es real o un sueño. Finalmente, una voz profunda le susurra en su oído: —Soy alguien a quien no deberías conocer, humana. Alguien a quien te está prohibido amar.Jackin Arrington, conocido como el Alfa de la poderosa manada "La Maat Ra", en realidad lleva el nombre de Horus y su mitad lobo se llama Mat. Es hijo del último faraón sobrenatural de Egipto, Ransés, y de la gran esposa real Nefertari. Como único príncipe heredero, posee los grandes poderes que alguna vez ostentaron los faraones de esa estirpe. En Horus se han reencarnado los poderes del hijo de los dioses, Isis y Osiris de Egipto. Con casi mil años de edad, se niega a volver a sentir el dolor de la pérdida, por lo que no desea encontrar a su mitad, su Luna. Después de la gran guerra en la que fueron atacados por Apofis, muchos tuvieron que huir hacia otras tierras. En el caso de Horus, escapó junto a sus padres, los faraones, su pequeña hermana y todos los niños del imperio. En el camino, sus padres se sacrificaron para ponerlos a salvo, perdiéndolos junto a su hermana menor la princesa Merytnert. Fue entonces cuando llegaron a refugiarse en esta isla, donde han vivido en paz desd
Jacking la observó y tuvo que darle la razón a su lobo. Isis había crecido, su figura era la de una hermosa mujer. Sus curvas eran impresionantes. Aunque su melena seguía siendo abundante y brillante, había cambiado de color. Recordaba que era negra como la noche, pero ahora tenía mechones amarillos. Se enteró de que ella tomaría un autobús hacia la ciudad, así que esperó media hora hasta la salida y condujo hasta allí. Pronto la divisó, absorta en las tiendas. Sin que ella se percatara, la siguió sigilosamente. Y entonces, todo sucedió en cascada: la invitación a llevarla al hotel, el ataque inesperado de los lobos, el frenazo brusco y el golpe que Isis sufrió. ¿Ahora qué iba a hacer con ella? Su lobo, por ninguna circunstancia, lo iba a dejar abandonar a su Luna en esa situación, y para ser honesto, él tampoco quería hacerlo. Se sentía culpable por lo sucedido. A pesar de no haberla marcado ni aceptado formalmente, podía escuchar, con un poco de esfuerzo, los pensamientos de Isis,
Isis se había quedado mirando a Jacking que estaba concentrado en hablar con su lobo en la cabeza. Al escuchar los gritos de Mat pidiéndole que se concentrara, reacciona. —En ese caso, si sientes que puedes desmayarte, es mejor que te lleve cargada —dice Jacking mientras se inclina y la toma por debajo de las rodillas y la espalda. De esa manera, la lleva hasta un amplio baño de color amarillo decorado con flores. Es hermoso y emana un refrescante aroma. La deposita con delicadeza frente al inodoro y luego se retira, cerrando la puerta tras de sí, mientras le dice:—Estaré justo aquí, si me necesitas solo tienes que llamar. Al salir se queda junto a la puerta, con todos los sentidos alertas. Isis se aferra al lavamanos cuando Jacking la deja sola, sintiendo que le faltan las fuerzas. Se desliza rápidamente para sentarse en el inodoro y es entonces cuando se da cuenta de que está usando un hermoso conjunto de pijamas verde claro con mariposas de colores."Debe haberme cambiado su
Esta vez Isis se había puesto seria y de pie para enfrentar a la preocupada nana de su recién encontrada amiga. —Yo vivo cerca— respondió Isis, mostrando las torres del castillo que se divisaban desde el lugar— allí.La nana, asombrada, miró hacia donde Isis le indicaba y luego se giró hacia ella con incredulidad. A pesar de ser muy joven, se comportaba como una señora muy mayor, pensó Isis. Y sin más tomó a Isis de la mano y se dirigió a donde ella le había indicado.—¡Señorita Isis! ¿Dónde estaba? Sus padres la andan buscando hace más de media hora—preguntó su nana al verla aparecer.—Estaba en medio del bosque sola—respondió la nana de Antonieta— me la encontré y la traje.—Muchas gracias, señorita —agradeció la señora y agregó—. Esta muchachita no pierde la costumbre de perderse en ese bosque.—Oh, Isis, es verdad que vives en un castillo— gritaba Antonieta, emocionada— ¿y a qué escuela vas?—Voy a Les Masquerades, ¿y tú?—No puede ser, yo me acabo de inscribir también ahí— para
Y así bajó corriendo las escaleras y se dirigió al salón de los jóvenes que estaba en pleno apogeo con un dj muy bueno que mantenía la pista ardiente.—Isis… — la llamó Antonieta cuando me vio aparecer haciendo que todos los ojos se volvieran hacia ella.—Hola, Antoni—le contestó y le dio un fuerte abrazo— ¿estás ebria?—Ay mi amiga, no seas mojigata. ¡Es tu fiesta…! ¡Diviértete… !Y así bajó corriendo las escaleras y se dirigió al salón de los jóvenes que estaba en pleno apogeo con un dj muy bueno que mantenía la pista ardiente.—Isis… — la llamó Antonieta cuando me vio aparecer haciendo que todos los ojos se volvieran hacia ella.—Hola, Antoni—le contestó y le dio un fuerte abrazo— ¿estás ebria?
Mat se concentra aún más en las memorias que, con su poder divino, puede ver de la vida pasada de Isis, queriendo saber qué la hizo venir a parar a su manada. Jacking le dice que sigan viendo la conversación que tenía con su amiga, que había sido muy reciente:…—¿A dónde vas a escapar, Isis? —repitió la pregunta Antonieta. —No lo sé, aún no he decidido. ¡Y no se te ocurra contarles a mis padres, ni a nadie más! —la amenazó—. ¡O dejarás de ser mi mejor amiga! —¡Sabes que jamás traicionaría tu confianza! —dijo, al tiempo que se soplaba la nariz. —Prometo que en cuanto lo sepa te avisaré, Antoni —dijo Isis y la abrazó—. Tengo que hacerlo, mi amiga. Siento que nada tiene sentido. No sé qué me pasa y suena loco, pero todo me sale bien, jodidamente bien. —¿Pero qué tiene de malo que no tengas problemas? —pregunta Antonieta, al igual que Jacking, que se concentra para escuchar la respuesta de la humana Isis, que le está pareciendo algo tonta. Isis se queda e
Mat y Jacking volvieron a concentrarse en las memorias de lo que había hecho Isis a su llegada al hotel ese día: Mientras la empleada se enfrasca en la computadora, Isis se había dedicado a echar un vistazo, todo lo que veía le agradaba, sobre todo la abundancia de las plantas. Al final, terminó por alquilar el Tawua Chalet. Es una gran habitación estilo estudio, de donde puede observar un hermoso paisaje, un poco alejada, pero hermosa. Isis pagó los quince días, y dejó la posibilidad abierta de renovar la reservación, aunque es caro, lo hace. Lo cual significa que no tiene problemas económicos, y que puede vivir holgadamente sin preocuparse. Un joven corpulento se le acercó, y tomando su equipaje, se dirigió rumbo a la alejada habitación. Estaba tan cansada, que en cuanto entró al espectacular lugar, cerró la puerta y corrió al baño, llenó la bañera de agua caliente y entró en ella con un suspiro. ¡Cuánto deseaba realizar ese bañ
El silencio se había implantado entre el humano y su lobo. Cada uno de ellos sumido en sus pensamientos. Isis dormía plácidamente en los brazos del humano Jacking, que estaba siendo controlado por su mitad, el lobo Mat. —Estamos en serios problemas—al fin dijo Jacking—. Tu Luna es una humana tonta o demasiado inocente. Nada más tienes que ver cómo nos siguió aquel día en que la encontramos en la ciudad. ¿Quién en su pleno juicio sigue a un desconocido solo porque le dijo que trabajaba en el hotel donde ella se hospedaba? —Lo hizo porque, aunque es una humana confiada, es nuestra mitad. Su instinto le dijo que confiara en nosotros —escuchó a Mat responder la pregunta en su mente. Jacking guardó silencio, sabía que eso era verdad. Había soltado feromonas para que Isis se tranquilizara. Aunque seguía pensando que era una humana poco inteligente. Ella lo siguió ciegamente, mientras él sentía la mirada penetrante de ella recorriendo todo su cuerpo, como s