Una bella novela romántica de una mujer en la búsqueda de sus sueños tiene que salir del país por largo tiempo. Tendrá que despedirse del que siempre fue el amor de su vida y sin saber lo que él tiene que decirle, la vida de ella va a cambiar en cuanto tome el vuelo y él tiene que tomar una de las decisiones más importantes de su vida, decidirse seguirla o quedarse con la persona que ahora acompaña sus días. Una historia que demostrara si la pasión y el deseo triunfara ante la distancia.
Leer másAl conocer a Emiliano, sabía perfectamente que él me haría la vida un martirio, porque al final de todo él era el hermano de Rebeca, ella le había contado todo, todo lo que había pasado con Gabriel.El al principio había sido un pequeño dolor de cabeza, me trataba con la punta del pie, con una cara de desprecio, como si mi sola presencia le molestara, pero a pesar de eso, mantenía una postura muy profesional. No entiendo en que momento el comenzó a cambiar conmigo, quizás fue en la boda de Gabriel donde Jacobo me tomo con un poco de violencia.Emiliano, era un hombre frio, muy ensimismado, no era que no le importara las personas, pero él tenía que actuar como lo que es. Un Jefe.Trate de pronunciar alguna palabra, pero no podía decir mucho, era como si el universo se hubiera llevado todas mis palabras. No tenía nada que decirle, nada de lo que él quisiera escuchar.Espere algunos minutos antes de poder siquiera decir algo, cuando ya tenía algo que decir, el me interrumpió.—Aurora tú
Aterrizamos por la tarde, fue un viaje bastante tranquilo y sin demoras, no hubo momentos incomodos, me encontraba completamente tranquila. Ya había pasado todo lo malo, por un momento pude olvidar los momentos de angustia que viví hace unas horas, en la partida de Jacobo.Nos encontramos todos en la sala de espera, tomando nuestras maletas y saliendo del lugar, una vagoneta nos esperaba para llevarnos a nuestro hotel. Por lo menos el día de hoy descansaríamos un rato para que la mañana siguiente fuera un día completamente productivo.Al llegar al hotel nos asignaron nuestra habitación donde pasaríamos dos semanas, a todos nos dieron una habitación individual.Llegue y me instale tranquilamente, con algunos pensamientos que llenaron mi cabeza, pero con un poco más de paz.Pero esa paz no duraría mucho, mientras desempacaba mis cosas, comenzó a sonar mi teléfono con miles de mensajes, uno tras otro, sin medida. Comencé a pensar que era, Jacobo, pero esta vez no era así, los mensajes qu
Esa noche sentí que había perdido al hombre de mi vida, tanta lucha, tanto amor se habían ido por el caño después de todo lo que dijimos y después de que él se convirtiera en una persona sumamente violenta.La angustia me envolvía, como si de aire me faltara, como si no pudiera respirar, pero, a pesar de la incertidumbre, trataba de recomponerme mientras Emiliano me acompañaba en silencio.Sin darme cuenta, él se había convertido en una presencia constante en mi vida. Siempre estaba ahí, en los momentos más difíciles, brindándome su apoyo incondicional. Lo había convertido en uno de mis mejores amigos sin siquiera notarlo y sin siquiera pedírselo.Permanecimos unos minutos en silencio hasta que su voz rompió la calma:—Tienes que prepararte para salir. Recuerda que en unas horas partimos a Italia. Te daré tiempo para organizar tus cosas, pero no te preocupes por el taxi. Paso por ti y nos vamos juntos al aeropuerto. — Su inmensa amabilidad llenaba mi corazón. Después de todo lo que ha
El hombre que estaba sentado frente a mí no era el mismo chico dulce que me había acompañado en mi juventud. Algo en él había cambiado. Su mirada, su postura, incluso la forma en que respiraba… ya no era la misma persona. Se había convertido en alguien distinto, como si hubiera perdido el rumbo del amor que alguna vez nos unió.Sentía miedo, miedo de decir siquiera una palabra. Pero en lo más profundo de mi ser, sabía que tenía que hablar.—Jacobo… creo que tenemos que hablar.Mi voz sonó distante y titubeante, como si en el fondo no quisiera pronunciar esas palabras, como si temiera que, al hacerlo, todo cambiara de manera irreversible.Aún lo quería, con todo mi corazón. Pero sabía que él no era para mí. Era el momento de soltar. Respiré hondo y reuní el valor que me quedaba para pronunciar las palabras que me dolían.—Jacobo, entiendo tu forma de actuar y de ser. Siempre fuimos uno, grandes amigos, grandes confidentes. Compartimos un mar de historias juntos… pero, aun así, eso no f
El miedo había desaparecido de mí piel. Ya me encontraba en el automóvil con Emiliano, completamente inmóvil y en silencio. No comprendía del todo cómo me había encontrado tan rápido, pero agradecí que estuviera allí.—Emiliano, ¿cómo es posible que estés aquí? —pregunté, intentando entender su actuar.No respondió. Emiliano era un hombre que simplemente hacía las cosas porque le nacían del corazón.—Emiliano… —volví a insistir, pero el silencio persistió.Sin decir una palabra, tomó rumbo hacia una cafetería abierta las 24 horas. Se estacionó frente al lugar y salió rápidamente, sin siquiera mirarme.Pocos minutos después, regresó con dos cafés y unas galletas para acompañar. Lo miré con tristeza; estaba a punto de derrumbarme frente a él, mis ojos reflejaban la tristeza inmensa que tenía mi alma después del encuentro con Melody.Entonces, dejó los cafés sobre el panel del automóvil, se acercó a mí y me abrazó con suma calidez. Su abrazo provoco en mi un confort que no pude más y me
Deje atrás el restaurante con miles de pensamientos en la cabeza, las palabras que me había dicho Melody resonaban en mi mente una y otra vez.No podía creer todo lo que me había dicho de Jacobo, la manera de actuar y de decir las cosas jamás lo hubieran delatado.Ahora lo sé, en ningún momento Jacobo había déjalo a Melody, seguían siendo pareja siempre, a pesar de que él me había dicho todo lo contrario.Tenía todas las opciones del mundo, él tenía el poder de no quedarse conmigo y regresar a México con ella y ser felices juntos.Además de que me ha estado engañando con todo lo que me decía, era como si yo fuera solo un premio más en su colección de parejas, ¿realmente quería casarse conmigo?Todas sus palabras habían sido una gran farsa, cuando decía que quería quedarse conmigo porque se había dado cuenta que yo era el amor de su vida, eran una completa mentira. Pero después no tenía otra opción más que retenerme a la fuerza, su orgullo le impedía soltarme, no podía perder en esta s
Abrí la boca para responder, pero Melody levantó una mano con sutileza y determinación, deteniéndome antes de que pudiera articular palabra.—Querida… —su voz sonó serena, pero había una dureza en sus ojos que me hizo estremecer—. Me dijo que se quedaría contigo porque lo amas con locura porque estabas muy enamorada de él, porque has dado todo de ti para retenerlo, porque te has esforzado hasta el límite para que fuera tuyo.Cada palabra pesaba porque no era la realidad en la que yo vivía, pero ella no había terminado.—Además… —hizo una pausa, como si estuviera eligiendo con cuidado sus siguientes palabras—, me confesó que habías cruzado la línea. Que te entregaste a él aun sabiendo que seguía conmigo.El aire pareció evaporarse de mis pulmones.Su mirada se clavó en la mía, esperando una reacción, pero yo solo sentía cómo mi mundo se desmoronaba a mi alrededor.Su voz se volvió más firme, más cortante, como una hoja afilada deslizándose sobre mi piel.—Tú tenías todas las intencione
El murmullo de las conversaciones y el tintineo de las copas llenaban el elegante restaurante, pero para mí, todo aquello se desvanecía en un segundo.Ella ya estaba allí, sentada en una mesa en el centro del salón, con la espalda recta y una elegancia natural que parecía envolverla como un aura. Su larga cabellera rubia caía en cascada, resplandeciendo bajo la tenue luz de las lámparas. Cada uno de sus gestos era impecable, medido, como si hubiera nacido para ocupar aquel lugar con una gracia inalcanzable.En cambio, yo… Yo apenas lograba mantener la compostura. Sentía cómo el esfuerzo por no verme insignificante a su lado se convertía en un peso insoportable. No podía evitarlo: su belleza era deslumbrante, imponente, casi irreal. Y aun así, no lograba entender por qué Jacobo había decidido dejarla ir.El aire era denso, cargado de preguntas sin responder y una tensión que se sentía casi palpable. No podía negar que mi interés por conocer la versión de Melody sobre todo esto me consu
Desde nuestra última despedida, el mundo que compartíamos había cambiado de manera irrevocable. Recuerdo bien aquel día: Ella me despidió con flores, su gesto cargado de una amabilidad que, en ese entonces, agradecí con sinceridad. Siempre había sido una mujer de presencia arrolladora, de esas personas cuya energía llena una habitación sin esfuerzo. Extrovertida, luminosa, indomable. Tal vez por eso Jacobo la amaba. Y yo, en aquel entonces, me sentía en paz con ello.Pero ahora el destino nos vuelve a reunir, y no puedo evitar que el miedo se enrede en mis pensamientos. ¿Cómo reaccionará al saber que ahora yo estoy con él? Peor aún, ¿cómo podré explicarle que Jacobo me ha pedido matrimonio? Una pregunta aún más inquietante me persigue: ¿Estoy realmente dispuesta a decir que sí?Tengo miles de pensamientos en mi cabeza, primero tengo que hablar con ella y que me aclare muchas cosasMis pensamientos me absorbieron por completo, tanto que no me di cuenta de cómo el tiempo se me escapaba