Después de varios siglos de conflicto entre especies, el matrimonio del Rey Alfa y la Señora de la Casa lograria ponerle fin a todo. Cada pequeño paso acercaría a la pareja a la paz entre especies pero también a una cama resistente.
Ler maisELHabíamos tomado un largo rato para tranquilizarnos antes de finalmente decidir qué hacer.Camellia había ordenado a todos los vampiros de la zona, retirarse y así evitar cualquier conflicto directo si Adam enloquecía nuevamente, ordenó a Zhara tener listo algunos tranquilizantes o sedantes dependiendo el nivel de locura.Todo el camino por el pasaje subterráneo lo único que pensaba era lo terrible que debía ser para otra hembra ver todo lo que habían hecho con esa pobre chica. “Sus padres, ¿tendrán familia?”, dijo Fenrir y eso me hizo detenerme.-¿Todo en orden?. - Camellia me veía preocupada y se acercó a mí para tomar mi mano.-La hembra, su familia. Debemos localizarla. - solté llanamente, Samuel y Leo se miraron entre ellos, seguramente hablando por el enlace antes de finalmente mirarme.-Nos encargaremos. - dijo Leo.El resto del camino fue como un paseo silencioso. Luego el pasillo se amplió hasta volverse una bodega enorme de muros blancos y con mucha iluminación, había una
ELEl centro de investigación que mencionaba Camellia era una maldita ciudad completa, oculta entre las montañas había edificios dispersos. Ella lo llamó La Ciudadela.Dentro de los límites de la ciudad de Vasseig, en la frontera de las montañas estaba el centro de investigación, un hermoso edificio de 3 pisos adosado a la montaña junto al pintoresco pueblo que me explico Camellia era donde la gran mayoría de los empleados vivía, incluso humanos. Algunos por generaciones habían convivido con cambiaformas y vampiros sin problemas de ningún tipo; no muy lejos estaba la ciudad de Cartan.Incluso donde estábamos podíamos ver el conjunto de edificios dispersos por la montaña, pero de entre todos sobresale el centro, no parecía tener puertas ni ventanas, solo un enorme cubo blanco sobresaliendo entre los árboles del bosque, yo seguía corriendo a paso ligero detrás de ella. Me gustaba la forma en que su cuerpo se movía con gracia al correr, parecía un maldito ángel con el vestido volando a s
ELLASacaba la daga de la cabeza de una criatura deforme y con colmillos; limpie la punta de la daga contra el largo del vestido y lo enfunde bajo mi brazo.Estábamos en las orillas del territorio, mire al suelo todos los cuerpos que había apilado a mis pies, algunos sin cabeza o extremidades. Pude sentir el fresco de una toalla mojada en mi mejilla y gire para ver a Ragnar; estaba desnudo y ensangrentado. Me instó a tomar la toalla húmeda para limpiarme la sangre del rostro.-¿Y tú?. - susurre.Cuando vio que no tomaba la toalla comenzó a limpiarme la mejilla, el mismo.“¡Ay este macho Alfa!, me saca de quicio”, no le dije nada; lo deje ser, limpiandome. Pasó un cabello detrás de mi oreja mientras lo hacía; me parecía un cambio muy drástico, hace unas semanas era un completo asno y hoy casi parece un príncipe encantador.-¿Todo en orden?. - me acarició la mejilla mientras preguntaba.-Pensaba. - sonreí.-¿Quieres compartirlo con tu compañero?. - “Mierda, es demasiado”, pensé.Quite s
EL“En definitiva hay mucha miera rara pasando, pero me sorprende que lo guardarás en secreto tanto tiempo de mi. ¿Por qué?.”“En mi defensa diré que quería protegerte y a él. Si el Alfa Adam Silver no afronta el hecho de que ella puede ser su compañera y sigue lastimandola, bueno; ¿quieres que siga?”La voz de Camellia apenas era un susurro, pero lo suficientemente fuerte para hacerme entender el punto, Adam no sobrevivirá a este paso.“Mierda”Me acerqué a Camelia y la tomé del brazo. -No podemos esperar más tiempo, debemos desmantelar esta red. Por mucho que me guste la idea de verte jugar a la domadora de fieras quiero terminar esta mierda y tomar unas vacaciones; o algo remotamente parecido. - la piel de su brazo era tan suave que pase el pulgar varias veces; me excitaba la idea de lamerle esa pálida y fresca piel.-¡Ay Fenrir!, detente ya, si quieres obtener favores sexuales de mi con la adulación; no va a pasar. - me dio un golpe en la mano para que la soltara.“¿En serio idi
ELEstaba en la piscina romana, sentado contra uno de los muros mientras pensaba en lo que estaba por hacer; Camellia se removió entre mis piernas, y enderece la cabeza.Ella estaba sentada entre mis piernas, descansaba contra mi pecho; con mis brazos a su alrededor.-¿Ya decidiste qué haremos con Damian?. - dijo finalmente ella con la voz calmada.Le apreté el abrazo y hundí la cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, justo donde la marca empezaba. Comencé a mordisquear la zona que apenas había sanado después de nuestra ronda de amor desenfrenado.La había mordido tantas veces que su cuello tardó en sanar más de lo normal.-Ragnar, ¿qué haremos con el tipo?. - “Ese maldito sabe fastidiar todo incluso estando encerrado en un calabozo”. Levante la cabeza y suspire cansado.-¿Crees que tenga más información?. - la vi mirarme con el ceño fruncido sobre su hombro cuando le pregunté.-Posiblemente.- nos quedamos en silencio un largo rato antes de que finalmente ella se girara para s
ELLA“Hazlo, pídemelo”, le dije y lo vi casi perder el juicio, así que lo provoque más. Lo tome del rostro y pegue mi mejilla a la suya obligándolo a ver hacia Damian.-Miralo, es un idiota; pero fue mi amigo muchos años antes de ser mi prometido, jamas fue un hombre real para mi, nisiquiera me regalo flores en mi cumpleaños, lo odio por ser un abusivo y robar dinero a mi raza para vivir su vida de libertinaje y exceso. - separe mi mejilla y pegue mis labios a su oído. -Luego llegaste tú y me hiciste sentir viva; mi sangre fluye caliente otra vez. Muy caliente -Lo solté cuando me volteo a ver, tenía la mirada perdida en el deseo.-¿Qué quieres que haga?. - le sonrei calmadamente, sin presionarlo; solo esperando que él encontrará su equilibrio.-Exprimelo, sacale toda la información y no quiero volver a verlo en mi palacio. - cuando apretó los puños con ira casi rasga los guantes. - Ni cerca de mi mujer. - Me puse de pie para caminar hacia Damian, tenía los ojos desorbitados de miedo
ELEstaba en la piscina romana, sentado contra uno de los muros mientras pensaba en lo que estaba por hacer; Camellia se removió entre mis piernas, y enderece la cabeza.Ella estaba sentada entre mis piernas, descansaba contra mi pecho; con mis brazos a su alrededor.-¿Ya decidiste qué haremos con Damian?. - dijo finalmente ella con la voz calmada.Le apreté el abrazo y hundí la cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, justo donde la marca empezaba. Comencé a mordisquear la zona que apenas había sanado después de nuestra ronda de amor desenfrenado.La había mordido tantas veces que su cuello tardó en sanar más de lo normal.-Ragnar, ¿qué haremos con el tipo?. - “Ese maldito sabe fastidiar todo incluso estando encerrado en un calabozo”. Levante la cabeza y suspire cansado.-¿Crees que tenga más información?. - la vi mirarme con el ceño fruncido sobre su hombro cuando le pregunté.-Posiblemente.- nos quedamos en silencio un largo rato antes de que finalmente ella se girara para s
ELLA“Hazlo, pídemelo”, le dije y lo vi casi perder el juicio, así que lo provoque más. Lo tome del rostro y pegue mi mejilla a la suya obligándolo a ver hacia Damian.-Miralo, es un idiota; pero fue mi amigo muchos años antes de ser mi prometido, jamas fue un hombre real para mi, nisiquiera me regalo flores en mi cumpleaños, lo odio por ser un abusivo y robar dinero a mi raza para vivir su vida de libertinaje y exceso. - separe mi mejilla y pegue mis labios a su oído. -Luego llegaste tú y me hiciste sentir viva; mi sangre fluye caliente otra vez. Muy caliente -Lo solté cuando me volteo a ver, tenía la mirada perdida en el deseo.-¿Qué quieres que haga?. - le sonrei calmadamente, sin presionarlo; solo esperando que él encontrará su equilibrio.-Exprimelo, sacale toda la información y no quiero volver a verlo en mi palacio. - cuando apretó los puños con ira casi rasga los guantes. - Ni cerca de mi mujer. - Me puse de pie para caminar hacia Damian, tenía los ojos desorbitados de miedo
ELLAHabía visto este edificio tantas veces que no estaba segura de si encontraría algo nuevo ahora.Entre caminando con la mirada en alto mientras todos los presentes comenzaban a murmurar si yo realmente era la Señora de la Raza.Al llegar a la recepción encontré a la mujer que muchas veces me dieron ganas de matar, pero esta vez no llegué a hablar con ella. Avance dejándola con la palabra en la boca, seguí mi camino hacia la oficina de Damian; la pude escuchar gritando mi nombre, como si fuéramos viejas amigas. Levanté la mano para callarla y Sergei la tomó del cuello apartándola.-Cierra la boca sucia conversa. - la arrojó lejos del camino mientras la gente se amontonaba para ver el escándalo. Al final del pasillo pude ver la puerta de madera del despacho de Damian, Maxim corrio hacia ella golpeándola con el hombro y la derribó sin esfuerzo. Me dio la mano para pasar por encima de ellas y entre al despacho de un sorprendido Damian que tenía a una mujer demasiado operada sobre sus