En un mundo donde el destino y la magia se entrelazan, una lobita café sin manada se ve envuelta en la profecía que predice una guerra descomunal liderada por cuatro Alfas Puros. Su simple atracción hacia estos cuatro poderosos machos desata una lucha por la supervivencia y un romance inesperado. Ella, ajena a su papel crucial, posee el poder de cambiar el destino de su raza. En Zinerva Legado de Amor, explora un universo donde la magia, el misterio y el amor se entrelazan, desafiando destinos predestinados y revelando el inesperado poder de una lobita aparentemente frágil. Saga: Petrovic Libro: 3 (No es necesario leer los libros anteriores, es una historia independiente)
Leer másMiro el dije de mi collar, es una piedra lila en forma de lobo que esta sobre mi pecho. Dejo de mirarlo para ver al padre de ellos, aún está en frente de mí.— Tanto esta pulsera como el collar ocultan el olor de la sangre, pero este dije oculta todo tu olor— extiendo la mano y él con cuidado de no tocarme me entrega ambos— de todas formas, debes dejar que ellos se den cuenta al menos una vez al año que estás en tus días, siempre es importante que no sepan que usas magia.Yo solo asiento, ni siquiera puedo mirarlo. Quiero guardar el secreto de Alex, pero también me siento mal por mamá, ella es buena conmigo y yo le estoy ocultando cosas.— Gracias— murmuró antes de que salga de mi habitación.— Si quieres agradecer ve a nuestra casa y arrastrarlos contigo si es necesario, mañana nos vamos— sin más él se va.Me quedo inmóvil, solo tengo hoy y no sé cuándo la volveré a ver. Creo que mi vida era más sencilla cuando mi única preocupación era sobrevivir.Anakin se sienta a mi lado y yo recu
—A mi tesoro le gusta lo dulce, Arman, no seas amargado. —¡No soy amargado! — gruñe sin dejar de emplatar la comida —pero alguien debe velar para que tenga todas las proteínas, grasas saludables, lácteos y carbohidratos que necesita cada día, que ya no esté desnutrida no significa que debamos relajarnos con su alimentación, además a ella tampoco le preocupa qué comer. Creo que no debí decirlo, Arman a estado muy tenso desde la conversación, nuestra mate solo se durmió unos pocos minutos después, despertó unas horas más tarde para tomar agua y volvió a dormir, parece que su forma de manejar el estrés es dormir y comer, aunque no lo pidio le estamos dando su espacio, yo me quedé con ella hasta que se durmió y casa vez que se despierta me acerco a ver si necesita algo, pero nunca me quedo mucho tiempo. —Debe levantarse, cuando esté conmigo va a comer a la hora, no me imagino su pobre cuerpo como debe de estar. Agarro el plato, no es algo glamuroso ni elaborado. Voy a su habitación
Me acomodo el cabello, no niego que es necesario saber la posición de cada uno en estos temas, pero darse cuenta de que, si Alexander no proponía el tema, tal vez nadie lo hubiera tocado. Todos miramos a Arman que se ha quedado sin contestar, pero si enseño su papel, mira a nuestra mate y después suspira. —Sí.—Excelente, ahora como mencione antes, la persona que dice un tal vez debe explicarse mejor, hacemos esto ya que las otras personas no llegan a comprender lo que el individuo quiere decir, en una conservación o al responder una pregunta decir un "tal vez" es muy ambiguo... — ¿Qué es ambiguo? — ella nos mira. —Que puede entenderse o interpretarse de distintas formas— responde Arman de inmediato. Se niega a cederle su lugar a este consejero para explicarle algo a nuestra mate.—Exacto, además también puede molestar a la otra persona. —Esto es absurdo, le estas pagando por decirnos cosas que ya sabemos, cualquiera con interned puede buscar consejos para comunicarse— gruñe. —T
Paso la cuchara de un lado al otro, a centímetros de sus fosas nasales. Lo intenté hace cuatro horas, pero no funcionó. Antosha, gustoso, se comió lo que preparé; al menos me sirvió para mejorar la receta. Ivaylo gruñe cuando no despierta. Alejo la cuchara de su rostro y Antosha abre la boca. Le meto la cuchara y, de inmediato, traga. Ni siquiera degusta lo que le doy, solo lo devora. Un completo desperdicio de mis habilidades.—Comida... —ambos volteamos al escucharla—. Comida rica... mmm... rica, rica.Sonrío. La he escuchado hablar dormida antes. Todos sus sueños son con comida. Antosha también lo hace. Ambos tienen mucho en común. Le quito la taza a Antosha, quien estaba dispuesto a comérsela. Acerco de nuevo la cuchara a su rostro, pero esta vez esparzo un poco en sus labios. Su pequeña lengua de inmediato atrapa la crema. Por unos segundos no hay reacción de su parte, hasta que abre los ojos. Sus pupilas están dilatadas. Me río al ver cómo abre la boca. La comienzo a alimentar y
—No pienso desperdiciar ni un segundo de mi vida hablando de esa mujer, incluso ahora me roba el tiempo que puedo pasar contigo—. Dejo de sostener su cintura para agarrar su rostro—. No quiero hablar de ella, si quieres, te mando a hacer un informe.Ella agacha la cabeza. Tengo que hacer que la levante para que me mire. Sus ojos se ven apagados. No, no puede ser que esa mujer incluso ahora fastidie mi vida, no quiero verla así. No soporto su tristeza.—No debes sentirte insegura. No hay nada en lo que ella te supere y, aunque lo hubiera, no nos podría importar menos—. Aun así, solo se deja caer en mi pecho y suspiro mirando al techo—. ¿Qué quieres saber?De inmediato, siento cómo se vuelve a sentar. La miro y sus ojos vuelven a brillar.—¿Ella los ha tocado?—A veces nos agarra del brazo. A mí no me toca desde que la empujé, pero es lo único que hace—. Mi tesoro coloca sus manos en mi pecho. Está nerviosa.—¿Ella te parece bonita?—No, para mí solo es un fastidio—. Coloco mi mano en su
Acaricio su cabello. Tiene frizz y sus hermosos rizos están sueltos. Su pequeña cara descansa sobre mi pecho. No llora, pero puedo sentir lo que ella siente, obviamente con menos intensidad. Solo lo noté cuando Anakin me dijo que su comportamiento no era normal. Yo simplemente asumí que era culpa de esa mujer.Alex no ha entrado a la habitación, así que supongo que ella le pidió espacio. Aunque no entiendo por qué lo hace. No parece de las personas que explotan, y aunque lo hiciera, todos somos adultos. Sabemos que, en momentos de enojo, podemos decir cosas que no son ciertas y no tomárnoslas tan a pecho. En este momento agradezco no haber tocado a ninguna hembra. Ya he tenido algunos desacuerdos con ella y no deseo más. Cuando vea a mi mamá, le voy a agradecer.«Mi madre, mis padres.»Viene a mi mente lo que Alex dijo. No dudo que sea cierto. Ni siquiera voy a molestarme en buscar pruebas como seguramente Arman y Anakin están haciendo, tratando de hallar algún mínimo detalle que desa
Hay un pequeño silencio. Duele ver que los mismos ojos que hasta ahora me habían mirado con lo que quiero pensar que es amor, curiosidad y, en algunos momentos, ganas de que deje este mundo, ahora me observan con una mezcla de decepción, dolor y otras emociones que no puedo identificar.—Cosita, yo...—Voy a volver a dormir —ella intenta irse, pero yo la detengo sujetando su muñeca con cuidado.—Cosita, no es bueno posponer una conversación de este tipo. Es importante que hablemos.—Pero tampoco es bueno hablar cuando estás enojado, dices cosas que no quieres decir.—¿Estás enojada?—No, es solo un ejemplo, pero tú entiendes. —La suelto—. Gracias, prometo que hablaremos hoy.Yo no digo nada y la veo alejarse. No vuelvo a su dormitorio. Me siento en el mueble mientras muerdo mi labio. Esto no debió salir así, pero es normal su reacción. Nuestros lobos no pueden entender, o mejor dicho, no tienen la capacidad de separar el hecho de que su mate haya estado con otro ser, aun cuando pudo ha
Entramos a la casa. Prácticamente estoy seco. Tuvimos que dejar de correr cuando llegamos a las cabañas para no alertar a nadie. No entiendo qué pasó, pero Antosha se ve preocupado. Apenas llegamos a la sala, encuentro a mi mate acurrucada en las piernas de Anakin mientras él la abraza.Me siento a su lado. Antosha se sienta del otro lado y escucho unos pasos. Miro hacia atrás y encuentro a Arman.«¿Si está en la casa, por qué no estaba con ella?»—¿Cómo te sientes, tesoro?—Bien. Anakin aclaró mis dudas. Yo no quería preocuparlos.—Te dije que teníamos que sacar a esa mujer fastidiosa —gruñe Antosha.—Sabes que no podíamos, pero ahora sí. El acuerdo ya expiró y aún no lo hemos renovado —habla Arman. Ahora está frente a nosotros.—¿Quién es ella? —pregunto. Me siento excluido. No tengo idea de a quién se refieren ni qué pasó.Sé que Antosha lo sabe. Supongo que sus hermanos se lo contaron, pero por el apuro no tuve tiempo de preguntar y no me gusta quedarme sin información.—Charlotte…
—¿A qué le huyes?—Ya sabes la respuesta.—¡En serio le huyes a una tierna omega!—Guarda silencio, Antosha.—Es difícil sacarte de quicio.—Prueba otra estrategia para intentar sacarme información. Tengo dos hermanas, créeme, las hembras son las mejores en sacar secretos, sobre todo ella. Esos ojazos me parten en dos el alma sin intentarlo.—¿Entonces para qué te resistes?—No lo sé. Supongo que por vergüenza, porque ella ya sabe que no soy el Alfa que quiero aparentar ser, el que ella merece.—Créeme, sus expectativas de nosotros están en cero. Eso es refrescante, no tenemos que hacer algo para impresionar. A ella le da igual un millón de dólares o uno, no entiende las estúpidas expectativas que los demás tienen sobre los Alfas, tampoco es interesada y se descubre a sí misma cada día. Es simplemente perfecta, y no creo que darle vueltas al asunto le esté ayudando. Creo que ella puede llegar a sobrepensar o malinterpretar las cosas muy rápido...Él deja de hablar cuando yo empiezo a e