Uno mismo se arruina la existencia cuando permite que el orgullo sea quien gobierne nuestra vida. Cuando permites que se avive el sentirse traicionado. Yo permití que él creyera algo equivocado, y me dolía que pensara que era capaz de atentar contra la vida de mi propio hijo aún a sabiendas de que era producto del inmenso amor que le tenía. Ahora él iba a casarse… Ya no me sentía conforme con lo que vivía, ya me cansé de ser siempre la última en las prioridades de su vida, así me diga lo contrario y pronuncie la palabra te amo. Sus actitudes no me lo demuestran, aunque suele decirme mira mis actos. No podía seguir esperando a que me regalara minutos de su tiempo. A lo mejor él no nació para tener una vida de pareja, y yo no tenía por qué sacrificarme. El problema era que estaba embarazada y él no quería…
Leer másLa celebración seguía de manera maravillosa, —me alejé un poco para alimentar a mi hijo—. Nadina se llegó a mi lado para alimentar también a su luchadora. —La fiesta se estaba iniciando, Alejo ya estaba subiendo a la tarima.—Esto apenas comienza y mis pies ya quieren estar en la cama. —solté la carcajada ante el comentario—. ¿Dónde se apagarán las pilas de mi suegro?—Julián me trajo la silla de ruedas. Y a pesar de que no lo deseaba, desde hace un par de horas se volvió mi aliada. Por momentos me duele la operación y este bebé pesa mucho.—Deacon está inmenso. —Nos miramos—. Cumplimos una promesa más amiga. ¿La recuerdas? —Arrugué la frente y luego afirmé.—Juramos casarnos con respectivamente nuestros esposos.—En una boda juntas. —Cada una acarició a su hijo.—Gracias, Nadi, por tan bonita amistad. Por estar a mi lado cuando lo necesito. —Le dije.—Y tú por darme los sermones que siempre necesité. Me siento feliz, Adara. Agradecida, realizada y amada.—Eso es bueno saberlo.Coment
ErosEsperaba a mi esposa con mis dos hijas arregladas, eran todas unas princesas. No era porque sean mis hijas, pero eran preciosas. Ivette cada día demostraba avances con el nuevo medicamento. Su hermanita sin duda fue su salvadora; aun así, yo seguiré trabajando. A la sala llegó Nadina en un hermoso vestido azul cielo. Estaba casado con la mujer más bella del mundo.Hace tres días me sinceré con ella ante la situación de mis hermanos. Ahora salieron de la cárcel y Ernesto volvía a estar entre nosotros. Como Alexey y el resto. Sin embargo, ante la confirmación de mis sospechas por la confesión de mi hermano, recordé las palabras de mi mujer:«Eros, debemos de comprender algo muy importante, y es que no son hermanos de sangre. Partiendo de ese hecho ya será una lucha moral, además de una lucha entre ellos mismos. Sentirán vergüenza con la familia. Me dijiste que no han pasado a intimar. Todo lo sucedido en mi vida sirvió para enseñarme, por eso debemos esperar un poco y tomar las dec
AdaraEn ese momento comprendí todo el peso que había estado cargado a su espalda, sin quejarse. Julián se había mantenido firme. Yo me la pasé quejando, en vez de ser de ayuda, mientras él con su valentía no solo batallaba con mantenernos con vida, sino comprender mi infantil histeria. Una vez terminé la cena a las cinco comimos, no lo habíamos hecho desde la mañana. Recogimos y lavamos lo que ensuciamos en el riachuelo. Seguíamos sin decir nada. Apagó el fuego, nos encerramos en la carpa, había hasta un colchón inflable, en ese momento exploté.—Discúlpame. —Me puse a llorar—, me he quejado todo este tiempo…—Es tu modo de enfrentar el estrés, a mí me da mal genio y suelo ser grosero, pero esta vez te entendí. —¿Cómo nos van a encontrar aquí? Estamos alejados del río.—Adara, escúchame. Mañana regresaremos al río, caminaremos hasta las dos o tres de la tarde de nuevo, luego ingresaremos a la selva para buscar un lugar idóneo donde hacer lo que hicimos ahora. En las noches no nos v
AdaraDesperté, estaba oscuro, aunque había una luz encendida. Al reparar la habitación, la luz provenía del baño encendido, en el amplio mueble a un lado de la cama. Se veía a Julián con nuestro hijo en su pecho con una manta. —Y eso me dio una gran alegría, porque todo salió bien, mi hijo se encontraba vivo y yo también.Recordé lo sucedido al ingresar al quirófano, por el susto y la impresión, se subió un poco la presión, y antes de presentar un cuadro de preeclampsia sacaron a mi hijo. Solo me aferré a la esperanza de vivir al lado de ese pequeño, quien vino a llenarme la vida de sueños. Cuando escuché su llanto, lloré con él.Antes de dormirme, Eros me lo puso en el pecho y le di un beso en su cabecita. Ahora por fin podía tenerlo, a pesar de todas las adversidades, aunque tendré más hijos, todos los que el corazón quiera escoger. Eros miró mis signos y al verme se llevó a Deacon. Una enfermera lo cargó. Mi amigo sonrió.—Hijo de tigre sale pintado. Este muchacho es Abdala donde
Mis familiares me miraban y ante mi desesperación mi cuñado habló.—Saldrán bien.No dije nada, mi hermanita tomaba mi mano, sonó el celular, era Leonardo, se lo entregué a Santos, quien se alejó para hablar, lo vi hacerle señas a David.—Maco, si llegamos a perder a Deacon… Adara se muere.—Ese bambam estará muy bien. Emmanuel dijo: si llegaba a adelantarse el parto, el peso del bebé le permitiría aguantar. Por mucho sería un bebé canguro. Deja ese pesimismo, lo único bueno de todo es que en la triple boda ustedes tendrán a mi sobrino cargado. —Le di un beso en la frente. Nos abrazamos.—Gracias por estar aquí.—Te cuento un secreto, por favor no le digas a Santos. Ese será uno de los regalos de bodas.—No salgas con algún regalo obsceno, qué, aunque sé la intimidad entre esposos no quiero esos detalles en mi mente de lo que hace mi hermanita. —recibí un manotazo.—¡Idiota! —Luego me abrazó, en un susurro, dijo—: vas a ser tío.—¡¿En serio?!—¡No hagas escándalo! Con esa cantaleta to
JuliánEn verdad quería regañar y hasta insultar a Adara, pero su estado impidió enojarme, no podia aumentar a sus nervios una ofensa de mi parte porque sería perjudicial, tenía que calmarme, tranquilizarme, aunque la preocupación iba en aumento. Sin embargo ¡Justo hoy se le da por ser una insensata!Saqué lo primero del closet: una sudadera, un par de medias, los tenis y una camiseta. Ojalá, Leonardo ya la se encuentre siguiéndola. Cuando regresó de merendar, los vigilantes le informaron de la salida, de hecho. Fue él quien me despertó. Menos mal ya él se había adelantado. Salí del ascensor corriendo, medio saludé topándome con dos guardaespaldas.—Señor. Lo lamento.—Luego hablamos.No iba a enojarme cuando yo mismo les dije que podían merendar porque cuidaría a mi mujer, ni yo pude hacer esa tarea bien. Al percatarme los dos muchachos corrían detrás de mí. Al menos Adara no estaba lejos, el problema era la loca de Xiomara, una vez más me reproché por meterme con esa loca.Habíamos
AdaraEl antojo me despertó. No era mentira, se hacía agua mi boca. Julián seguía durmiendo profundo. Salí de la cama, busqué la ropa interior, luego una sudadera, camiseta de mi marido, ya que las mías por nada del mundo bajan de la barriga. Llegué a la sala, eran las cuatro de la tarde, no dormí mucho, prácticamente nada. Pero estas ganas de helado no se quitaban. Al abrir la nevera no se me antojó nada, acaricié la barriga.—Helado, eso deseamos.Tomé las llaves. Si me ven bajar los guardaespaldas, de seguro me siguen. No creo que pase algo. Antes de salir del apartamento recordé el dinero. Volví a la habitación, tomé el pequeño bolso donde tenía mis documentos personales como tarjetas, dinero, también tomé el rosario y lo guardé. Se había convertido en un amuleto. Julián seguía profundo, espero no se dé cuenta de mi salida.Una vez en la recepción, saludé a los porteros, salí. Tenía varios meses de no saber lo que era caminar sola. Como algo tan insignificante se vuelve anhelante
JuliánMe deleitaba mirándola mientras ella se veía en el espejo desnuda, su vientre sietemesino, ya estábamos en mitad de su séptimo mes y eso la tenía feliz. Nuestro hijo, porque era un varón, se había desarrollado a la perfección a pesar de lo complicada de su gestación. Fue un proceso arduo, de mucho cuidado, de determinación por parte de Adara.¿Quién iba a imaginarlo? Su fe la mantenía sonriente y optimista. Para mí se veía más hermosa, la felicidad desbordante había sido constante después de haber hecho las paces con Dios. Y eso trajo como beneficio el poder volver a intimar, de manera muy suave, pero por fin pude estar con mi esposa. Por fin logramos consumar el matrimonio. Seguía desnudo mirándola. —Deacon quiere helado de oreo. —Solté una carcajada.—No voy a desaprovechar el día de hoy, es domingo, las empleadas están en su día de descanso. Althaia fue raptada por sus abuelos desde el viernes. Eres solo mía, además podrás esperar un par de horas más.Mis padres se la había
NadinaUna semana, habían pasado ocho días y mi pequeña, desde esa mañana en que sin querer le adicionaron los nutrientes cuando aún le hacían el tratamiento del trasplante de médula reaccionaba muy bien. Hace tres días Eros comenzó a darle unas góticas, desde ahí pasa jugando con sus manitas y piecitos. No hemos dejado la clínica, no lo haremos hasta que sus tres médicos de cabecera den el aval.Tampoco sabía nada de cómo iban los preparativos de mi boda. De aquí no salimos hasta que no nos den de alta. Con todo lo ocurrido, era para haber atrasado nuestra boda. —En realidad nada de eso importaba, antes de mis hijas estaría armando la tercera guerra mundial, no obstante, ahora lo primordial eran mis hijas.Sin embargo, nuestros padres siguieron con los preparativos. Si todo salía bien, pronto estaremos con nuestras hijas en el apartamento. —Alimentaba a mi rubia, jugaba con sus manitas. Esos preciosos ojos heredados de su padre me miraban con un brillo increíble.—Eres la salvadora d