Capítulo 4

No estuvieron en aquel salón más de 3 horas, habían hecho todo lo que se hace en una boda, vals, cortar el pastel y tras un brindis, se habían despedido alegando que ella estaba cansada, pudo ver en la cara de todos que pensaban que se iban para tener la anhelada noche de bodas, y debía admitir que temía que quisiese que pasara algo entre ellos, no era virgen por gusto, en realidad alguna vez pensó en perderla con alguien experimentado, pero siempre estaba ocupada y ese momento jamás se dio, quiso pensar que algún día encontraría al hombre de sus sueños y con él lo haría, ahora quizás la perdería con un extraño.

La ayuda a subir al mercedes negro porque sabía que los fotógrafos seguían ahí, pero estaba segura que la abría subido con violencia, como la primera vez. Él había dado la orden de regresar a la mansión, apretaba el costoso vestido intentando alejar los nervios.

- Veo que fuiste sensata esta tarde, espero que lo seas siempre o ‒ella rueda los ojos y lo detiene de manera brusca.

- Sí, sí, el bienestar de ellas, menudo matón ‒dice eso último por lo bajo, ni siquiera había pensado en lo que dijo, sólo lo soltó, él fingió no escucharla, de ahora en más la ignoraría si tenía la oportunidad.

Tras llegar a la mansión ella bajo casi corriendo, debía quitarse el estúpido vestido ya que deseaba ver a su abuela, eso si él no quería otra cosa, sacude la cabeza sacando aquella idea de su cabeza, sube a la habitación y con la ayuda de una criada, una que le sugería esperar a que su esposo subiera para quitárselo; había logrado, después de muchos intentos, quitarse al fin ese estúpido vestido.

- Señora, quizás esto sea más adecuado ‒saca un camisón corto de seda negro, ella niega de manera tajante.

- Investiga dónde esta mi esposo ‒se acerca a la ventana, escucha la puerta cerrarse y suspira, haría lo que fuera para escapar de la noche de bodas. Tras unos minutos que le parecieron eternos, entro la criada.

-El mayordomo informa que el señor ha salido ‒parecía desconcertada, seguro que no esperaba que un recién casado lo pasara fuera y lejos de su esposa.

- Gracias, puedes retirarte ‒la criada asiente antes de salir, se deja caer en el sillón aliviada, así que después de todo esto era un falso matrimonio, un contrato dónde estaba en juego su libertad, eso quería decir que se había preocupado por nada, aunque también debía decir que estaba decepcionada, más que nada porque parecía que no tenía ninguna utilidad dentro de ese matrimonio, o sea, no haría nada, sería una de esas esposas trofeo, y eso la ponía de mal humor, ella estaba acostumbrada a trabajar, amaba ser enfermera y no sabía si ese tempano de hielo la dejaría trabajar, debía preguntarle la siguiente vez que lo viera.

Pensar en su trabajo le recordó lo de su abuela, ahora que todo lo de la boda había pasado, recordaba porque había hecho todo eso, él le había dicho que después de la boda podría ir a verla, y ya era después de ese evento, así que decidida toma un abrigo, porque debía verse de acuerdo a su nuevo estatus, según palabras de su marido; y salió buscando a Sergei, estaba segura que él sabría donde estaba su abuela, y si no, tenía los medios para buscarla.

No se equivocó, Sergei le dio la información que necesitaba, así que sin más fue con el primer chófer que encontró.

- Señora ‒el hombre se pone derecho, parecía nervioso, seguro no esperaba verla ahí nada más llegar de la boda.

- Necesito que me lleves a esta dirección ‒le entrega el papel que minutos antes le había dado Sergei.

- Señora, yo ‒se rasca la cabeza apenado, estaba claro que él no podía seguir sus órdenes.

- Por favor, es un hospital, ahí esta mi abuela y el señor dijo que podría ir a verla, por favor, desde hace días que estoy preocupada por ella, si él te dice algo diré que te amenace, por favor ‒lo mira suplicante, el hombre asiente y le abre la puerta‒. Gracias ‒le sonríe sincera, sube y por primera vez en días, se sentía tranquila. En el hospital debía buscar un teléfono para hablar con Lola, seguro se había preocupado y vuelto loca sin saber de ella los primeros días, pero ahora que su rostro estaba en primera plana, ella tendría muchas preguntas, las cuales no podría responder, más le valía pensar en algo que sonará bastante convincente, Lola no era tonta y ella era mala para mentir, suspira mientras el auto sale de la mansión, miraba por la ventana, podría decirle que lo conoció una noche en el hospital, había ingresado por la puerta de atrás y nadie podía mencionar nada, ella lo atendió, ella no sabía quien era él ya que usaron un nombre falso, eso bien pudo haber pasado, ella sabía por otros que la familia Grigoryev era poderosa y temible, pero no conocía sus rostros y mucho menos sus nombres, y con un nombre falso, ella no pudo darse cuenta. Él había estado tan agradecida que había comenzado a enviarle flores, mismas que dejaba en el hospital a sus pacientes de geriatría para animarlas, si bien no podían verse seguido él iba cada tanto para poder verla aunque fuese unos minutos, pasado un tiempo se dio cuenta que lo amaba y cuando le propuso matrimonio y le explicó quien era, a ella no le importó, sonaba bastante bien, sobre todo porque ella no solía juzgar la profesión de otros, o al menos no lo había exteriorizado con demasiado odio, así que podría pasar como un cambio de opinión por haberse enamorado.

Tras llegar baja y cuando le informan en recepción que Adelei Valentine esta en aquel hospital, casi da saltos de emoción. Una amable enfermera la lleva a la habitación, rompe en llanto cuando la ve conectada a los tubos, se acerca y toma su mano.

- Sólo puede estar unos minutos, no más de 10 ‒dice la enfermera antes de salir, asiente.

- Mi querida abuela, me duele tanto verte así, pero él prometió que pagaría todo tu tratamiento y con eso vas a recuperarte pronto, lo sé ‒acomoda su cabello, sus signos eran estables, toma el expediente que esta a los pies de la cama y lo hojea, estaba delicada y necesitaba una cirugía para reparar algo de su corazón y darle tiempo a encontrar un donante, esperaba que su nuevo marido no moviera sus influencias para conseguirle un corazón, aunque estaba aterrada de perderla, no le quitaría la posibilidad a alguien más, su abuela era fuerte y saldría de esto.

Tras terminar la visita y saber a que hora podía venir, llamó a su amiga Lola y le explicó todo, claro que había estado asustada los primeros días, pero con su explicación se había quedado tranquila, o eso esperaba.

- Pensé que no vendrías por estar festejando a lo grande tu boda ‒dice nada más verlo entrar, Faddei rueda los ojos con fastidio.

- Que gracioso Mark, tú mejor que nadie sabe las razones de esa absurda boda ‒le hace una seña al barman, él sabía lo que le gustaba, pronto le sirven un vaso de Ron Stroh, una bebida fuerte que le encantaba, lo bebe de un trago.

- No me pareció que la chica fuera fea ‒toma un sencillo whisky en las rocas, no era tan resistente al alcohol como su mejor amigo.

- Pero no es una belleza, y prefiero mantener mi penis dentro de mis pantalones cuando de negocios se trata, tú mejor que nadie sabe lo mal que acabo la última vez que pensé con él, así que no, no le daré a nadie el poder de herirme como lo hizo Clarisse, además ella me detesta y el sentimiento es mutuo, a pesar de tener todo en contra le gusta llevarme la contraria y eso me cabrea de sobre manera, pero la necesito para heredar la mafia, es mejor una chica sencilla y humilde que una de esas chicas con las que suelo rodearme, porque el estúpido de Miller seguro sabría que todo es una treta, pero al verla a ella no podrá decir que es mentira que la quiero ‒había dicho lo último casi con asco.

- No todas son como Clarisse, además si me hubiese pasado lo mismo que a esa chica, también habría protestado ‒su amigo le lanza una mirada mortal, Mark se encoge de hombros divertido.

- Da igual, sólo será por un año, gracias al cielo no estipulo un hijo o esto se habría vuelto una guerra campal ‒toma el siguiente trago que le sirve.

- Pagaría por ver eso, no he conocido a nadie que te lleve la contraria y viva para contarlo, ya me agrada ‒Faddei le lanza el maní que estaba en un platito, Mark ríe mientras bebe con calma.

- Ya verías tú lo difícil que es tratar con ella ‒toma lo que resta del trago y se lo extiende al camarero, pronto vuelve a estar lleno.

- ¿Vas a seguir saliendo con tus mujeres? Pregunto porque los reporteros están a la espera de cualquier jugoso chisme ‒lo mira atento.

- Sé bien como esconderme, quizás me mantenga bajo perfil 1 o 2 meses, ya veré que hago después ‒se encoge de hombros.

- No quería decirte esto pero tras meditarlo, creo que es importante que lo sepas ‒Mark se pone serio tras aquello, mira atento a su amigo‒. La verdad no me sorprende lo que escuché, después de todo esa arpía se fue con tu peor enemigo por poder ‒lo ve hacer una mueca de disgusto‒, supe de muy buena fuente que esta buscando quedarse con el poder que tiene su esposito, según sé ha sobornado, comprado y extorsionado a varios de los subordinados para que la obedezcan a ella, según me dijeron lo hace tan bien que ese imbécil ni siquiera sospecha, la verdad es que debes agradecer haberte deshecho de esa mujer porque lo que perdiste en aquella ocasión, no habría sido ni la cuarta parte de todo lo que pudiste haber perdido de haber seguido con ella ‒Faddei asiente, al menos lo único que le interesaba a Hester era su libertad, su abuela y su amiga, mientras ella fuera obediente ambas mujeres estarían bien, todo para él era un fin para un medio, incluido su padre muerto.

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