- No es necesario que te quedes aquí día y noche, puedes ir a trabajar y Katina se quedará con nosotras ‒no sabía cuántas veces le había dicho aquello en lo que iba de la semana, debido a lo que pasó estaba en observación, pronto podrían irse, uno o dos días más.
- Puedo trabajar desde aquí ‒señala su computadora y toda la pila de documentos que tenía, cada cierto tiempo venía Ariosha con papeles y así mismo se llevaba los que ya estaban listos.
- Al menos podrías ir a la casa para bañarte y descansar bien, al menos una noche ‒miro a Darice, dormía en completa calma.
- Estoy muy bien, tranquila ‒deja la computadora y se acerca a nuestra pequeña, la alza con cuidado y mece suave‒, además, no me perdería ni un minuto con ella ‒besa su cabeza, no podía evitar sonreír al ver lo feliz que era, la mirada tan dulce y cargada de amor con la que la veía, no podía pedir nada más.
Tras su salida del hospital, Faddei instalo un despacho provisional dentro de la habitación, le ayudaba a cambiarle los pañales a la pequeña, se levantaba para ayudarla para que comiera, esperaba a que Darice se durmiera antes de volver a la cama.
- ¿No habrá problema con viajar tan lejos? ‒pregunta mientras Katina y el resto de las muchachas hacían las maletas, Faddei las llevaría de viaje a Hawái.
- No, hable con tu doctor y dijo que no habría inconveniente ‒había adelantado trabajo, así podría disfrutar del fin de semana con su familia.
- Bueno ‒se había asegurado de llevar bloqueador solar y varios trajes de baño, había comprado unos preciosos.
El viaje había durado todo el fin de semana, habían ido en jet privado y se habían quedado en una casa en una playa privada, la alberca estaba techada por lo que pudimos meter a la bebé al agua sin temor a que se quemara, claro que la había llenado de bloqueador solar.
- A final de mes las llevaré a Italia ‒susurra bajo mientras la abraza por la espalda, besa su hombro.
- ¿Estás seguro? No queremos interrumpir tu trabajo ‒se acomoda mejor, le encantaba dormir en sus brazos.
- Quisiera mostrarte donde nacieron mis abuelos ‒besa su cuello, olía tan bien, pasa su mano por su cadera, la escucha jadear bajo, mira la cuna de su pequeña, dormía en completa calma, sube la mano y aprieta su pecho, la siente arquearse, habían crecido ahora que amantaba, lo volvía loco‒. No hagas mucho ruido prekrasnyy ‒susurra con voz ronca, eso fue todo lo que Hester necesito para rendirse al placer, no sentía que su cuerpo hubiese vuelto a la normalidad, pero Faddei parecía no notarlo, algo que aliviaba sus inseguridades.
Su pequeña Darice no se había despertado, así que tras los encuentros, se había quedado dormida, se despertó cerca de las diez, al abrir los ojos Katina tenía en sus manos a la pequeña, sonrío ante la escena, debía ir a ver a su abuela, seguro le haría feliz ver a su bisnieta.
- Buenos días señora, ¿cómo se siente? ‒le sonríe, Hester se pone de pie cubierta por la sábana, tomaría un baño y después vería a su bebé.
Tras quince minutos esta lista, la toma con cuidado y se descubre para que pueda comer, solía sacarse leche para darle o para que Katina la alimente cuando estoy ocupada o en estas ocasiones donde me despierto tarde.
- Bien, me siento mejor ahora, ¿y Faddei? ‒cepillo suave el cabello de mi pequeña, lo tenía castaño claro, recordaba que al inicio pensó que sería negro, pero no; y sus ojos eran negros, era muy parecida a Faddei, aunque él decía que era igualita a mí, lo único que importaba es que estaba sana y que no había presentado ningún problema al pasar el tiempo, de todos modos, siempre estaba atenta a cualquier cosa que pasara o le saliera.
- Dijo que iría a firmar unos contratos y volvía a la hora de la comida, ha dicho que le gustaría le preparara algo ‒asiento sonriendo, limpio la boquita de mi pequeña cuando termina de comer, la pongo derecha para hacerla repetir, lo que hace unos segundos después.
- Claro, ¿quién te puso este mameluco tan bonito? ‒beso sus mejillas, estaba vestida con un mameluco de conejita‒, seguro fue tu papi, le encanta ponerte estos ‒ella me mira con sus grandes y hermosos ojos, me sentía tan feliz, habían sido meses caóticos pero ahora todo estaba bien.
- Me retiro señora ‒asiento mientras meso a mi pequeña, me gustaba cantarle y contarle cuentos, ella me escuchaba con mucha atención.
- Huele muy bien ‒se gira a verlo, le sonríe a su esposo, él se acerca y la abraza.
- Es un poco de pasta y una deliciosa salsa, la ensalada esta lista y nuestra pequeña duerme usando ruido de fondo ‒sonrío divertida.
- Todo huele excelente ‒besa su cuello, se estremece ante el tacto frío‒, incluyendo la cocinera ‒traga saliva, sabía a donde los llevaría ese sutil coqueteo de su esposo.
- Debemos comer antes de que se enfríe y ella despierte ‒digo bajo, sin duda alguna me afectaba mucho.
- Siempre puedo esperar para el postre ‒tira suave de su lóbulo, eso sin duda lo había sentido en medio de sus piernas.
Siente que se aleja, se gira y lo ve poner los lugares en la mesa, sonrío, ¿sería malo sugerir una casa más pequeña? No es que no me gustara esta mansión, pero era demasiado grande y no necesitaban tanto espacio vacío.
- ¿Y qué tal el trabajo? ‒le pregunta mientras come un poco de la ensalada, le gustaba esto. Le ve tomar un poco del vino, ella tomaba agua, no le molestaba no tomar, amaba alimentar a su pequeña, era un lazo muy fuerte.
- Bien, cerramos algunos tratos, he pensado dejar a alguien más a cargo y sólo hacer lo de la mafia, así tendré más tiempo para ustedes ‒eso me había pillado desprevenida, no sabía si decirle que estaba bien, la verdad la idea me gustaba, aunque prefería que fuese al revés, que dejara la mafia en manos de alguien más, como Mark.
- Eso nos gustaría ‒me giro a ver a mi pequeña, dormía tan tranquila.
- Dame un minuto querida ‒lo veo sacar su teléfono y responder, su expresión se endurece, eso seguro eran malas noticias‒. Voy para allá ‒lo veo colgar con rabia, suspira frotándose el rostro.
- ¿Pasa algo malo? ‒lo miro preocupada, asiente mirando al techo.
- Al parecer esta por dar a luz y quiere que vaya, no quisiera pero tenemos un trato ‒dice con ira contenida, asiento.
- Esta bien Faddei, sé que debes ir, estaremos bien, podemos quedarnos con mi abuela mientras tanto ‒asiente, se pone de pie y se acerca a ella, la alza suave y la besa con intensidad, eso la había dejado aturdida.
- Volveré en tres días ‒asiento todavía aturdida, ese hombre podía decirme que era Superman tras besarme y le creería sin dudar.
- Ve con cuidado ‒asiente mientras sale de la cocina, suspiro y me pongo de pie, alzo a mi pequeña para llevarla al cuarto, le leería un poco.
Durante el vuelo le había vuelto a llamar para verificar que venía, Clarisse incluso le había prometido no molestarlo más si de verdad iba, de todos modos, necesitaba ir para que les hicieran la prueba de paternidad de una buena vez, así se zafaría de ella de una m*****a vez y podría acabar con ella.
- Faddy ‒hace una mueca ante la mención de ese sobrenombre‒, pronto verás a nuestro hermoso bebé, un niño que será tu heredero ‒hace una cara de asco.
- Ya tengo una heredera, Darice Valentine Grigoryev ‒sentencia con frialdad‒, ella y el resto de los hijos que tenga con Hester ‒podía ver la ira en los ojos de ella, pero poco le importaba.
- Este hijo es tuyo, es hombre y será tu heredero, ya falta poco para que su contrato termine y deberás casarte conmigo o todos sabrán la verdad de tu matrimonio falso –la mira con fría furia.
- Bien –dice sin emoción, claro que no dejaría a su mujer e hija.
- No creas que no sé qué tramas, lo harás por escrito –él la mira con disgusto mientras asiente.
Sale de ahí sin importarle nada más, llama a Hester y esta le informa que se quedaran donde su abuela, la mujer estaba muy feliz de tener a su bisnieta, podía ver incluso como eso le había mejorado el semblante. Tras hablarle y decirle que la amaba, se había despedido de sus mujeres.
Clarisse dio a luz al día siguiente, no se sentía nervioso ni emocionado, y cuando lo vio, no sintió nada, fue en ese momento que supo que ese niño no era suyo, su corazón se lo decía, no había ningún lazo que lo atrajera como con Darice, aun así le pidió al doctor que hiciera la prueba ahí mismo, el hombre asintió tomando saliva de ambos, el resultado estaría listo en quince minutos. Veía su reloj atento, justo entro una llamada de Mark, eso significaba problemas, sale de la habitación para responder.
- En un momento más estará listo ‒el doctor miraba la computadora, había instalado todo lo necesario para la prueba, sería rápido.
- No me importa como lo hagas, necesito que esos papeles sean positivos, si no lo haces, créeme que lo pasaras muy mal, por el contrario, te recompensare muy bien ‒lo mira seria, el hombre asiente, mueve algunas cosas en el documento final y lo imprime para entregarlo. En cuanto Faddei entro recibió el documento, al ver el resultado no pudo evitar la cara de asco, estaba seguro que esto era falso, ya le pediría a uno de sus hombres que hiciera la prueba de nuevo.
- Voy a moverte a otro lugar para que te recuperes ‒dice seco, sin importar cuanto lo pensara o intentara sentir algo por aquel niño, no había nada, su corazón no latía como lo hacia al ver a su pequeña Darice.
- Sabía que una vez supieras que era tu hijo, cambiaría tu actitud hacia nosotros ‒le sonríe con amor, debía hacerle ver que le creyó. Sale dando dos instrucciones, que se rehaga la prueba y que la lleven a otro lado.
Debía moverse más rápido si quería obtener por completo el poder sobre toda la mafia, lograría lo que su abuelo y padre no pudieron, y una vez que eso pasara, mataría a Clarisse de una buena vez.
Faddei había vuelto tres día después, por su cara Hester supo que no eran buenas noticias. - Hester ‒susurra bajo tras besarla con intensidad, nada más verla la había abrazado como si se hubiese estado ahogando‒, al parecer ese mocoso es mío ‒dice serio tras separarse, ella quería reír por como lo había dicho, pero intuía que era algo muy serio. - Por tu tono, sé que no lo crees ‒él sonríe como si hubiese resuelto el misterio del siglo. - Es así, no creo que lo sea, por eso mande a que hicieran la prueba de nuevo, no siento la conexión que tengo con Darice, no siento ganas de abrazarlo y mimarlo, y no es porque sea un varón, eso es lo de menos, porque estoy convencido que si tenemos otro bebé y es niño, será lo mismo que con Darice ‒Hester le mira con sorpresa, sus mejillas se ponen rojas, no había esperado que él quisiera más hijos fuera de su pequeña. - ¿Quieres más hijos? ‒pregunta bajo, apenada. - Claro, no ahora pero más adelante me gustaría, si estás de acuerdo ‒le sonríe a
- Papi debe ir a un lugar desagradable, ojalá pudiera llevarte para que todo fuera perfecto, mi sladkaya printsessa ‒besa su cuello, ella ríe removiéndose, su pequeña ahora tenía siete meses, verla crecer había sido un deleite, aunque no le emocionaba que se convirtiera en adulta‒. No te vas a volver grande, ningún glupyy mal'chik posmotrit svoimi gryaznymi glazami na tvoye krasivoye litso, yesli on kosnetsya khotya by odnogo voloska, ya zastavlyu yego poznat' ad (estúpido chico pondrá sus asquerosos ojos en tu precioso rostro, si te llega a tocar un sólo cabello lo haré conocer el infierno) ‒suelta en ruso, pensar en eso le hacía hervir la sangre. - No necesito hablar ruso para saber que acabas de maldecir a un chico que ni siquiera existe y que tardará años en aparecer ‒ríe bajito, se acerca y lo besa de manera casta, su pequeña ni enterada estaba de la rabieta de su papá, estaba entretenida chupando su puño con ganas. - Ninguno será merecedor de ella ‒refunfuña mientras la pega a
Tras llegar a la casa de su abuela le había explicado que él saldría de la ciudad y ella había preferido pasar unos días aquí en lugar de quedarse en esa enorme mansión, como sólo tenía una maleta y la pañalera, su abuela no dudo de aquello. Tras instalarse en la habitación de invitados llama a su amiga, se sentiría mejor si ella estaba aquí con ella, aunque no pudiera decirle más que mentiras, era mejor eso a nada.- Vamos Mark, esto se acaba hoy ‒su mejor amigo asiente antes de salir de la mansión, había enviado a detalle el plan al resto de sus hombros, debían dejar los pisos francos y reunirse en el viejo almacén junto al puerto norte, ahí es donde la inteligencia había marcado que estaba esa mujer.En el momento en que salió tomo el lugar del conductor y arranco casi con furia, iba a más de lo permitido pero poco le importaba, debía conseguir que esas familias retrocedieran y esperaba que tras la muerte de Clarisse eso ocurriera.Nada más llegar baja sacando su arma, sus hombres
- M*****a, mil veces m*****a, te mataré ‒grita antes de toser, apunta y dispara, sonríe al escuchar el grito de ella. - Se acabo Clarisse ‒se gira a la voz de Mark, sí, al fin todo sería suyo‒, fue tan fácil, ¿no lo crees? ‒él sonreía de una manera extraña, sin darle tiempo a reaccionar él alza la mano y le dispara en medio de la frente, lo único que pudo hacer fue una gran o con la boca antes de caer muerta‒. Ya pueden apagar el gas ‒dice mediante el comunicador que traía en la ropa. - ¡Mark! Ayúdame a sacarlo de aquí ‒le grita con desesperación, este se acerca y lo alza con cuidado, sale mientras sus hombres se encargan del resto, podía ver que algunos todavía luchaban pero otros se habían dado por vencidos al escuchar las declaraciones de esa mujer, además Faddei seguía en la jugada por lo que tomaría represalias, ahora que Clarisse estaba muerto, no había quién pudiera competir contra su amigo, todo era suyo. Una vez fuera Hester comenzó a revisarlo, gracias al cielo la bala se
Había pasado más de un mes sin tener noticias de ellas, eso lo estaba desquiciando. - Faddei, necesito hablar de algo importante contigo ‒dice Mark sentándose frente a él, había analizado la situación con detenimiento y él ya no lo necesitaba como al inicio. - ¿Qué pasa?, ¿ocurre algo malo? Sólo el cielo sabe que no podría con otra cosa ‒frota su rostro. - No es nada malo, al menos eso espero ‒le sonríe bromista‒, después de todo esto me di cuenta que me enamoré de Lola, es amable, dulce y considerada, sin embargo y viendo como fueron las cosas con Hester, no podría arrastrarla a esta vida, así que he decidido retirarme y llevar una vida normal junto a ella, estaremos en contacto y si me necesitas, ahí estaré, ¿verdad que comprendes? ‒Faddei asiente, lo entendía muy bien. - Haz lo que te haga feliz amigo mío ‒se pone de pie y lo abraza, ya no usaba el cabestrillo pero tenía que tener cuidado. - Gracias ‒lo abraza con fuerza, lo suelta antes de salir, suspira una vez fuera de la ma
Estaba cansada, adolorida, tenía sueño y harta de los constantes acosos de aquel hombre, y claro, como siempre que ocurría, la persona con más poder era la víctima, no malinterpreten, amaba lo que hacía, ser enfermera era lo más cercano a un doctor, ella habría querido serlo pero sus posibilidades no se lo permitieron, así que optó por enfermería, le encantaba atender a los pacientes, los sentía como de su familia. Pero también estaban tipos nefastos como el doctor Cranston, que pretendía a todas las mujeres de aquel pequeño hospital a pesar de ser un hombre casado, pero ella no quería y no tenía el tiempo de seguirle el juego, y eso lo molestaba mucho.Lo único que le importaba era su abuela, pagar las deudas y sobrevivir un día más sin caer en colapso por estrés ya que era la única que trabajaba, la pensión de su abuela no era mucha y su padre, su querido y desobligado padre no aportaba nada, salvo problemas y más deudas.Se dejó caer en el asiento del autobús, esta semana había est
- Bueno, entonces le pagaré a usted, deme su teléfono o algo –lo único que quería era largarse de una buena vez.- ¿Crees que podrías? –la mira con burla, era bonita pero no una belleza–, en realidad sí –la ve dar un respingo por la sorpresa–, salgan, necesito hablar con ella en privado –hace un ademán con la mano, Dimitri se acerca y hace como pide.- No me voy a acostar contigo, si pretendes que con eso te pague –sentencia seria, ella no iba a hacer nada que fuera contra sus principios.- ¿Qué? –comienza a reír con ganas–, no me acostaría contigo ni aunque fueses la última mujer en la faz de la tierra –la mira con fría burla, ella se sonroja pero en sus ojos puede ver ira contenida.- Que bueno es saber que compartimos el sentimiento de repulsión hacia el otro –se encoge de hombros como si hubiese anunciado el clima, eso lo molesto, estaba acostumbrado a que todas las mujeres se pusieran a sus pies con sólo una sonrisa–. Entonces, ¿cómo pretendes que te pague? –por una ayuda que no
- No comeré nada ‒se gira con los brazos cruzados cuando una de las sirvientas deja la charola, no había comido nada desde que llegó, estaba en huelga de hambre, a ver si muerta le servía de algo.- Señorita, por favor ‒insistía la joven sirvienta, ella se había negado siquiera a ver la comida.- Sal, ya ‒ordena Faddei nada más entrar en la habitación, la chica asiente cerrando la puerta tras de sí‒, estas agotando mi paciencia mujer ‒dice bajo con ira contenida, ella se pone de pie y toma un florero, lo tira al suelo y toma un trozo, lo lleva a su garganta.- Si no me dejas ir me corto el cuello, no te voy a servir de nada muerta ‒intenta no sonreír, debía ver que hablaba en serio.- Bueno, quizás te interese lo que tengo para decirte ‒lo mira con desconfianza, no bajaría el trozo de cerámica‒, supe de muy buena fuente que tu abuela esta hospitalizada, al parecer el estúpido de tu padre le dijo lo que hizo, así que por la ira se puso grave y la internaron en ese horrible hospital don