En el pasado las miradas de Alexander y Neyra destilaban amor, ahora solo irradian coraje, dudas y repudio. Ambos creían que el otro los había traicionado y al volver a verse se dan cuenta que donde hubo fuego, cenizas quedan. ¿Qué sucederá si Alexander y Neyra deciden darse una segunda oportunidad? ¿Su historia de amor tendrá un final feliz o nuevamente cada uno seguirá por su lado con el corazón roto?
Ler mais~Te soñé de la forma más bonita, despertando a mi lado~ –Cansada…¿Dónde estoy? –preguntó confundida, al no reconocer el lugar y porque le pareció que sólo cerro sus ojos por un par de segundos, pero la realidad era otra, se había quedado dormida.No recordaba en qué momento había sido trasladada al lugar donde se encontraba, pues llegó a pensar que no habían pasado ni siquiera dos minutos cuando cerró los ojos, para tomarse un respiro y ahora se encontraba en un lugar extraño para ella.–Estás en mi casa. –Me hubieras dejado allá, no tenías por qué molestarte. –dijo pautadamente al momento que intentó levantarse para irse, pero su cuerpo no le respondió como ella esperaba. Le fui imposible moverse debido a que sentía que su cuerpo pesaba toneladas en ese momento, además de sentir opresión en el pecho.La sensación de no poderse levantar del sillón la alarmó, pues se tenía que ir de esa cabaña, no podía quedarse mucho tiempo a solas con Alexander, no después de lo que había s
♥ LOS RECUERDOS ♥~Por ellos sé que tan importante fuiste para mí, y también porque necesito olvidarte.~Alexander no esperaba ver la tranquilidad y la leve sonrisa burlona con la que Neyra le respondió, sobre todo después de haber escuchado su comentario de tan mal gusto, la miró sin entender. Y en fracción de segundos comprendió el porqué de su extraña reacción, al ver su mirada distante antes de cerrar los ojos y colapsar en el piso. En esta ocasión no pudo evitar que las piernas de ella tocaran el piso, solo alcanzo a sostenerla por los hombros para prevenir que se fuera a golpear la cabeza y se hiciera daño.Un par de segundos después, Neyra abrió los ojos; al parecer, le costaba trabajo mantenerlos abiertos. Cuando finalmente pudo tenerlos abiertos no le respondió las preguntas que él le hizo, y poco después sacudió sus hombros para que él quitara sus manos de los hombros de ella, no quería su contacto por nada del mundo.–Suéltame. – exigió reuniendo todas sus fuerzas. Se sentí
~Eres libre de tus actos, pero no de sus consecuencias~Ninguno de los dos se toleraba, ya habían demostrado que no podrían estar juntos en un mismo lugar sin pelar. Sin embargo, las diferencias entre ellos quedaron en el olvido en cuanto sus labios se unieron y comenzaron a tomar posesión del otro; ambos parecían estar hambrientos de caricias y atención del otro. Neyra se volvió a sentir mujer entre los brazos de Alexander, dejándose llevar por sensaciones que provocaban las expertas manos de él, su boca y su cuerpo. Mientras que él se sintió el hombre más feliz del mundo por tenerla nuevamente, anhelando su roce, sus caricias, sus besos y atenciones. El poco control que tenía, lo perdió cuando ella comenzó a gemir, y exploto a los segundos de haber sido recibido por la estreches de ella. Logrando que ella también tuviera un tan necesitado y arrasador orgasmo, al mismo tiempo que él. A pesar de que ninguno de los planeo ese inesperado encuentro, ambos terminaron con una gran sonrisa
~Mírame, aunque sea con odio y coraje, pero mírame~–¿Qué pasó? ¿Tan pronto se te pasó el gusto que tenías al saber que estoy loco dedeseo por ti? −preguntó mientras Neyra volvió a verlo con una mirada fulminante.–Suéltame, no te atrevas hacerme algo o te juro que te vas a arrepentir.–Dudo mucho que me vaya a arrepentir de algo −bufoneó−, ¿y sabes por qué?–continuó mientras seguía descendiendo su mano–. Primero, porque puedo ver cómote pones cada vez que te acaricio y después, porque sé que también lo deseas y lodisfrutas tanto como yo. –aseguró, y termino de desabrochar los botones restantes.Para comenzar a torturarla acariciando lentamente su piel; la cual se erizó al ser elroce de sus dedos vez más.–¿Tanto extrañabas mis caricias? –preguntó arrogante, tratando de ocultar su sorpresaal ver como reaccionó ella.–Y si así fuera, ¿qué? –cuestionó altanera, levantando su barbilla retándolo.Alexander no conocía esa Neyra enfurecida y retadora; él recordaba a la joven decaráct
~Hay miradas que matan y miradas que reviven~Alexander era mayor que Neyra, era mucho más fuerte, y era por lo menos quince centímetros más alto que ella, por lo cual la sujeto sin ningún problema a pesar de que ella pataleando e intentando tocar el piso. Cuando se dio cuenta que era inútil, después de varios segundos por fin se quedó quieta. En cuanto él la puso en el piso, ella se dio la vuelta y enojada se le dejó ir con ambas palmas de las manos extendidas intentando empujarlo.–Deja de fastidiarme la vida. ¿Por qué no te vas? Y me dejas en paz. –exigió enfurecida, temblando de ira.–Porque no puedo. –respondió odiándose a sí mismo porque a pesar de su cinismo aún se preocupaba por el bienestar de ella, cuando era obvio que a ella no le importaba lo que pudiera pasarle. No sabía si ella había seguido montando durante el tiempo que no la había visto, o si esa noche sería la primera vez que ella iba a volver a montar después de no hacerlo por siete años. Lo que si sabía era que, s
♥ Las Dudas ♥ ~ Me debes todos los besos y las caricias que no pude darte.~Neyra, estaba tomando su bata para ponérsela cuando vio de reojo a Alexander salir enojado; lo supo porque lo vio aventar la puerta al pasar, dejando la otra puerta abierta. Al escuchar el ruido de su camioneta alejarse, decidido quedarse un rato más ahí. No entendía por qué Alexander se había ido así de molesto; la molesta y la ofendía había sido ella, no él. Se preguntaba por qué le dijo que al menos esa vez fuera honesta; con qué cara le hablaba de honestidad, si él fue quien la engaño y no al contrario.Poco después Neyra se fue a su casa, si antes no se pudo dormir ahora la frustración y el coraje que sentía no le permitió ni siquiera mantenerse quieta en un sólo lugar. Dispuesta a sacarse esa mezcla de sentimientos encontrados y dudas, decidió salir a cabalgar. Se cambió de ropa, cepillo su pelo y lo sujeto en un chongo a la nuca.Minutos después regreso a las caballerizas, pero esta vez con un pantalón
Alexander continuó hablándole con un tono de voz más suave.–Basta con que esté cerca de ti y comience a acariciarte. –comentó mientras delicadamente le bajo al hombro un tirante de su camisón y al hacerlo se aseguró que su mano y brazo rozaran su espalda.El volver a sentir el roce de Alexander hizo a Neyra estremecerse y automáticamente por reacción involuntaria cerró los ojos; no podía creer que aún después de tanto tiempo él tuviera ese poder sobre ella. Ni entendía cómo era posible que su cuerpo la traicionara de esa manera, después de la forma tan ruin en la que la trató la última vez que lo vio, en la recepción de la boda de Scott.No sabía que le molesto más, si la forma en que su cuerpo reaccionaba cuando estaba cerca de él o la arrogancia que había en su tono al saber lo que la hacía sentir.–¿Tienes mala memoria, o son las cervezas que te tomaste? –preguntó Neyra molesta, cuando tuvo la fuerza para darse la vuelta y confrontarlo mientras observaba la cara de duda de Alexand
~Disculpa si altere tus emociones~Alexander entró corriendo a las caballerizas sin tener la menor idea de qué o a quien se iba a encontrar a esa hora. Varios escenarios pasaron por su mente, y la adrenalina del momento lo preparo para enfrentarse a quien fuera que hubiera osado entrar en propiedad privada para hacer fechorías.Lo que se encontró le robo el aliento y lo hizo dudar por un momento. Esperaba todo, menos encontrarse a Neyra de espaldas, empapada y con el camisón pegado a su cuerpo; en particular a sus glúteos y sus piernas. Vio como gotas de agua escurrían por su piel, y como el camisón cada vez mostraba más sus piernas.No tenía ni idea de qué hacía ahí, pero sabía que si seguía viéndola terminara con un gran problema entre sus piernas y posiblemente necesitaría un baño de agua fría para bajar su emoción. No esperaba que su voz sonara tan dura o ronca, mucho menos imagino que ella se asustaría y resbalaría. Por lo que aprisa se acercó para sostenerla y evitar que se caye
♥ Las Dudas ♥~La verdad duele, la mentira mata... pero la duda, tortura.~Cuando Neyra se bajó de la camioneta de Alexander, estaba tan cansada que podría jurar que iba a dormir hasta mediodía del día siguiente. Por desgracia, los pasos que dio hasta llegar a la puerta y el fresco de la noche le ahuyentaron el sueño por completo. Pasaba de la una de la mañana y ella no podía conciliar el sueño, a pesar de estar sumamente cansada. Se fastidió de dar vueltas en la cama y decidió salir a caminar para despejar su mente y ver si así finalmente podía dormirse, aunque fuera por agotamiento físico.Lo que más le gusta a Neyra del campo, era el olor de las flores blancas que desprendían su aroma por la noche y a la hierba, que se podía respirar ahí. De igual manera, pudo percibir los ruidos de la noche; los cuales no se apreciaban con el bullicio del día. Todo eso trajo a su mente los recuerdos de los momentos felices que paso ahí y por ende le fue difícil no recordar a Alexander, pero trato