— Ella se convertirá en mi esclava — una frase del Alfa Genuino Miguel que cambia la vida de Sasha. Una chica simpática, con sueños y metas: lograr internar a su padre en una clínica para tratar su adicción, para luego volver a estudiar, conseguir un buen empleo y, así, conocer a un buen hombre, casarse y tener dos hijos… — ¿De verdad? ¡Eso es increíble, papá! — los ojos de Sasha se iluminan de sorpresa y alegría. — Ayer me despidieron de la cafetería y estaba preocupada. Gracias por conseguirme un empleo — agradece sinceramente, de corazón, a su padre. Sin embargo, su padre le está mintiendo y sabe que lo que ha hecho es terrible. Ayer, mientras él la apostaba en una mesa de juego, ella estaba siendo despedida. Después de tres derrotas consecutivas en la mesa, la chica inocente se convirtió en la esclava del Alfa Genuino. Un lycan que siempre ha evitado a las hembras humanas y que ahora ha tomado una para sí. ¿Qué es lo que realmente está planeando?
Ler maisTodas las velas están apagadas, la caverna está sumida en sombras, el olor a sangre fresca y múltiples tipos de magia aún flota pesadamente en el aire.El silencio perturbador se rompe con el sonido de pasos pesados y gruñidos bajos que resuenan en las paredes rocosas.Lukan no se molesta en decir palabra alguna a los licántropos solitarios que aún siguen vivos. Simplemente comienza a caminar, deseando salir de ese lugar lo antes posible y dirigirse a una de sus propiedades en el mundo humano.— ¿A dónde crees que vas, Lukan? — Una voz ronca retumba detrás de Lukan, haciéndolo detenerse.Lukan se da vuelta, mirando al licántropo que ha vuelto a su forma humana.— ¡Vas a huir y dejarnos aquí para que ese demonio nos extermine! — Acusa otro de los licántropos, que también ha recuperado su forma humana. Comienzan a dispersarse, rodeando a Lukan en un círculo, bloqueando el pasillo de salida de la caverna.El aire se vuelve más denso, cargado de resentimiento y odio que Lukan puede sentir
— Desquítate conmigo todo tu sufrimiento — insiste Liana, su voz temblorosa pero llena de una feroz determinación. Levanta la cabeza, permitiendo que Melody vea las lágrimas que corren por su rostro. — ¡Deja de lastimar a inocentes! ¡Esa niña no te hizo nada para merecer esto!Su grito resuena en la caverna, reverberando como un desesperado llamado. Melody retrocede un paso, su expresión indescifrable.— El mundo no es justo, tú siempre lo dijiste — Liana traga saliva, la voz casi quebrándose, pero continúa. — Por favor, no te conviertas en el monstruo que todos creyeron que eras. Sigue siendo la princesa gentil que yo admiraba, la que amaba mirar las estrellas, la que contaba historias para ayudarnos a dormir, la que escapaba con Mariana a comer pizza en el mundo humano, creyendo que nadie lo sabía, la chica con la sonrisa más dulce...Melody siente que sus dedos tiemblan, las palabras de Liana rompiendo las barreras que había levantado alrededor de su alma. Los recuerdos invaden su
— Necesitamos ganar tiempo. Miguel es el único que puede enfrentar a esa criatura. Mariana necesita curarlo — murmura Alys, su voz tensa mientras observa a la criatura avanzar hacia Pedro, quien apenas logra mantener el equilibrio con el arma temblando en sus manos. Su corazón se acelera, y siente el calor de la sangre corriendo por los cortes profundos en su pierna y brazo. Cada movimiento es una lucha contra el dolor.— ¿Qué tienes en mente? — pregunta Pedro, jadeante, su mirada alternando entre Alys y la horrible criatura en que se ha convertido su hija, que se acerca con pasos lentos pero amenazantes.Alys no responde de inmediato. Cierra los ojos por un breve momento, intentando ignorar el dolor que late en sus miembros. Las palabras de Liana resuenan en su mente, y siente un nudo en el pecho al pensar en lo que Melody podría hacerle a su hermana mayor.No es momento de pensar en eso, Alys. ¡Concéntrate! — Se dice a sí misma en sus pensamientos, mientras obliga a su cuerpo a move
— Ustedes eligieron abandonarme — la voz de Melody tiembla, cargada de dolor y furia, pero se controla. Sus emociones no pueden salirse de control, no ahora. Sus ojos brillan con una mezcla de dolor y frialdad mientras mira a sus hermanas. — Ustedes eligieron tratarme como una paria. Eligieron dejarme sufrir mientras seguían con sus vidas. ¡Y ahora vienen aquí esperando que no haga nada, que olvide todo lo que me hicieron y actúe como si lo que pasé no hubiera sido nada? Liana da un paso al frente, pero duda. Las palabras de Melody clavan como dagas, sacando a la luz decisiones del pasado que aún pesan en su corazón. Respira hondo, intentando revestirse con su coraza emocional, pero es imposible ignorar el peso de la culpa. — No, pero... — Alys intenta intervenir, su voz débil, como si cada palabra fuera una lucha. Pero antes de que pueda continuar, Melody la interrumpe. — Entonces ahórrame tus palabras — dispara Melody, su voz llena de desprecio y cansancio. — ¿Crees que
El resplandor verdoso en los dedos de Melody pulsa con intensidad. Sus ojos, llenos de odio y resentimiento, miran a sus hermanas con una furia reprimida durante décadas. Su postura es erguida, sus pasos firmes y lentos, pero hay una tensión en sus hombros que traiciona el dolor interno. Extiende los brazos hacia adelante, y gruesas ramas retorcidas crecen rápidamente a su alrededor, surgiendo de las plantas que esparció para el ritual, pulsando con la magia del bosque. En un movimiento abrupto, lanza una de las ramas hacia Mariana, quien está concentrada en curar a Miguel. Alice, sin embargo, salta al frente, levantando las manos y usando su conexión con el agua. Una corriente helada recorre el aire mientras su magia congela la raíz en el último segundo. La rama se detiene a mitad del camino, cubierta por una capa de hielo brillante que surgió de adentro hacia afuera. — ¡Basta ya, Melody! — grita Alice, su voz llena de dolor y urgencia. — ¿De verdad vas a atacar a tus propias
— ¡Sasha, detente! — grita Mariana desesperada, lanzando bolas de fuego hacia la criatura. Las llamas chocan contra Sasha, pero no causan daño visible, ni un solo rasguño. Al contrario, parecen alimentar el aura sombría que la envuelve. Sasha se gira, sus ojos rojos brillando como brasas ardientes. Mira a Mariana por un momento, su boca grotesca abriéndose en una sonrisa retorcida, como burlándose del intento de la bruja. Mariana siente un escalofrío recorrer su espalda, pero no retrocede. Alice, al lado de Mariana, levanta su espada. La hoja brilla bajo la luz de las velas, reflejando la intensidad del momento. La bruja da un paso al frente, su expresión resuelta mientras ajusta el peso del arma. — ¡No hay otra opción! — murmura Alice para sí misma, su voz cargada de resignación y coraje, sus ojos fijos en la criatura que momentos antes era la mestiza Sasha. Se prepara para avanzar, con la clara intención de decapitar al monstruo y poner fin al caos. Pero antes de que pueda
Antes de que Miguel pueda contraatacar, la criatura avanza de nuevo, más rápida esta vez, su velocidad es una sombra indistinta, casi imposible de seguir. Miguel apenas logra esquivarse del siguiente golpe, pero antes de que pueda recuperar el equilibrio, Sasha gira en el aire, un movimiento que ningún licántropo en su forma bestial podría realizar. Con una precisión devastadora, le propina una patada poderosa en las costillas a Miguel, la fuerza del impacto lo lanza contra la pared de la caverna, haciendo que el choque retumbe en sus huesos. El sonido del impacto resuena, la piedra a su alrededor se resquebraja, y un gruñido de dolor escapa de Miguel. Cae al suelo, los músculos temblando por el golpe, pero su determinación es inquebrantable. Se levanta rápidamente, ignorando el dolor que pulsa en su cuerpo lupino. La criatura ríe, un sonido distorsionado y macabro que reverbera por las paredes de la caverna. Sus ojos rojos brillan con un fulgor demoníaco, y observa a Miguel con
— ¿Q-qué está pasando? — balbucea Mara, con los ojos desorbitados mientras se tapa la nariz, intentando protegerse del hedor sofocante a azufre que emana de Sasha, provocándole náuseas. El olor es asfixiante, quemando sus fosas nasales como si algo pútrido se estuviera pudriendo en el aire. Intenta dar un paso atrás, pero sus piernas tiemblan, aterrorizada por nunca haber visto una criatura como esa, que literalmente apesta a muerte. El rostro de Mara está pálido, al igual que los de los demás, sus ojos abiertos de par en par, fijos en lo que debería ser solo un cadáver en este momento. — ¿No debería estar muerta? Su poder y el del cachorro deberían haberse transferido... — Mara no puede terminar, su voz se ahoga en su garganta al ver que ahora la atención de la criatura está puesta en ella. — Bocadillo — murmura la criatura, y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, salta del altar hacia la licana, quien ni siquiera tiene tiempo de reaccionar antes de que su enorme mandíbula
El ambiente en la caverna se vuelve denso, casi sofocante. Todos dirigen su mirada hacia el altar, donde Sasha comienza a retorcerse violentamente. Sus gritos, antes llenos de dolor, se transforman en algo gutural, primitivo y perturbador. Las notas de su voz se mezclan con un tono sombrío, como si algo antiguo e inhumano se estuviera manifestando a través de ella. El calor emana de su cuerpo, volviéndose tan intenso que Pedro se ve obligado a soltarla. Se levanta, con los ojos desorbitados, observando la forma extraña en que Sasha se contorsiona sobre el altar. — ¿Hija? ¿Qué está pasando? — murmura Pedro, su voz quebrada por la angustia. Mira a Mariana, cuyos ojos están fijos en Sasha con puro terror. Agarra el brazo de la bruja con fuerza. — ¿Qué le hizo tu hermana a mi hija, Mariana? ¡¿Qué le hizo?! Mariana intenta responder, pero las palabras no le salen. Sus labios tiemblan mientras más lágrimas caen por su rostro. ¿Cómo pudo Melody hacer esto?...— E-ella está siendo..