Miedo

Ariadna estaba recostada contra las almohadas, el cuerpo aún débil temblándole mientras el recuerdo de las palabras de su padre, el recuerdo de toda esa charla se quedaba en su cabeza.

Ella soltó un suspiro cuando un llanto suave rompió el silencio. Era Marc, moviéndose inquieto en su cuna. Segundos después, Eric se unía a la sinfónica con un gemido agudo, sus manitas agitándose bajo la manta. Ariadna respiró hondo, un suspiro que le raspó la garganta, y se inclinó hacia las cunas con un esfuerzo que le tembló en los brazos.

—Shh, pequeños… —susurró, su voz ronca pero cargada de ternura mientras tomaba a Marc con cuidado, levantándolo contra su pecho—. Ya estoy aquí… no lloren…

El llanto de Marc se suavizó al sentir su calor, y ella se abrió la blusa con dedos temblorosos, guiándolo para que succionara. El bebé se aferró a ella, sus labios diminutos moviéndose con hambre, y Ariadna lo miró, las lágrimas brillándole en los ojos mientras le acariciaba la cabeza.

Apenas podía acostumbrar
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP