Adriana Harper es la heredera de una de las familias más poderosas del país, inteligente, hermosa y amorosa. Ella creyó que tenía el matrimonio perfecto, la vida perfecta, sin embargo, al enterarse que todo a su alrededor era una farsa, toda su vida se destruye. Ella debe empezar desde cero, y todo lo que la caracterizaba, simplemente muere dando paso a una mujer que solo quiere una cosa… venganza. Austin Baker es un empresario exitoso, arrogante, inteligente y sumamente apuesto. Él necesita tener un hijo y hará hasta lo imposible para conseguirlo. Él no cree en el amor, ni en las mujeres. Y lo único que le importa es su dinero. Un trato entre ellos dos desatará un completo caos en sus vidas y en la de los demás. Solo hay una condición: no enamorarse. ¿Qué sucederá cuando los sentimientos se mezclen entre ellos? ¿Podrán dejar el pasado atrás?
Leer másMike llegó a la empresa, pasó de largo cuando su asistente le dijo que lo estaban esperando. Al llegar vio al comandante de la policía frente a él.—¿Y esta sorpresa? —Alguien pasó un video sobre ti en donde confesabas el asesinato de un hombre. —Así que fue capaz de hacerlo… el video no es algo que puedas usar como prueba bórralo y desaparece cualquier prueba que tengas.—¿Te das cuenta que fue una gran estupidez decir que sí lo habías matado, dar a entender que sí lo hiciste. ¡Entiende que no siempre seré yo quien reciba las denuncias! —El que sea que los recibe tendrá que trabajar para mí pago bastante dinero como para que las cosas se me salgan de control. —Yo lo sé, créeme que yo sé muy bien pero tú debes aprender a controlarte. —Esa mujer que me hizo eso, solo me tiene rabia. Ahora sí vuelve al trabajo y déjale claro a esa mujer o a cualquiera que vaya a poner una queja completamente estúpida contra mí que están perdiendo el tiempo —Mike advierte, se acerca un poco más y ac
Adriana espero que Mike apareciera le hizo señas a Doménico para que él estuviera al tanto y pudiera grabar todo necesitado tener pruebas, pero ya ella sabía muy bien que con Mike no sería tan fácil.—¿Qué es lo que intentas? —dijo él cuando vio que ella se acercaba. —Solo quería vení a gritarte en la cara que ya sé que tú mataste a ese hombre. —Mike comenzó a reír, cruzó sus brazos y simplemente negó con su cabeza. —¿Maté a un nombre? Que ridícula eres, deberías hacerte checar la cabeza porque definitivamente, cada día estás más loca. Adriana comenzó a reír, sentía una gran impotencia… el hombre que estaba frente a ella era un asesino. —Hay pruebas Mike, tú fuiste el que le quitó la vida al padre de Agustín. ¿Qué ganaste con eso? —la gesticulación de él cambió evidentemente. —Así que hay pruebas que me acusan como el culpable. Adriana cada vez me sorprendes más. ¿Qué gane? —él sonrió con malicia—. ¿Acaso no es obvio? Obvio que gané hacerle daño destruirlo como la gran cucaracha
Adriana tardó en llegar a su casa todo lo que había sucedido con Austín le había dejado en shock, ¿en verdad ella merecía una oportunidad para el amor? Todo eso no lo había podido dejar pensar con tranquilidad. Se sentía muy confundida. Ella llegó hasta la casa, y cuando entró lo vio allí sentado intentó actuar lo más normal posible, evitando que él notará lo que estaba causando en ella. —Creí que no ibas a llegar.—No tienes que quedarte esperando si llego o no llego —ella dice con arrogancia. Él suelta una gran carcajada.—Adriana detente —dice él evitando que ella pudiera continuar—. No puedo dejar de pensar en esto que te dije, en lo que está pasando entre nosotros. —¿Y qué quieres que haga? —Que lo pienses… que me des una oportunidad. —Austin caminó hasta donde ella y la atrajo hasta donde él poniendo su mano en la cintura de ella—. Quiero intentarlo, quiero que los dos lo intentemos. Quiero ser el merecedor de esa nueva oportunidad. Ella sintió ese cosquilleo inexplicable
Adriana se separó de él, intentaba entender que pasaba por la cabeza de él la veía como un juego o en verdad era cierto todo lo que decía en verdad sentía algo por ella. —¿Podrías darme la oportunidad?—¿Qué me garantiza que tú no eres como él? seamos honestos sé perfectamente tu historial y eres un mujeriego, eres un casanova ¿de verdad crees que yo quiero eso en mi vida? —Mentiría si dijera que no era así, pero…—Ya lo dijiste, eres así y no creo que cambiaras de la noche a la mañana y que me vayas a poner a mi como excusa, porque estoy segura que eso era lo que ibas a decir. Te voy a hacer una recomendación: aprende a controlar tus emociones y tus sentimientos, esto es un negocio, esto no es una relación seria. Ella oprime el botón del elevador, pero Austin vuelve y lo detiene. —No soy igual que él, podría ser un mujeriego, no lo voy a negar, pero jamás seré un miserable como él capaz de lastimar a una persona como tú. ¿Vas a cerrarte ante la posibilidad de que algo llegue a su
Austin llegó hasta la oficina, no podía acostumbrarse a quedarse en la cama por tantas horas. Su “sacrificio” como Adriana le decía, era algo así como un pequeño rasguño para él, no se arrepentía de nada… Solo tenía algo claro: estaba decidido a decirle lo que sentía, lo que estaba sintiendo. Él miró su computadora y sonrió cuando vio algunos ceros de más en sus cuentas… las alianzas con Mike se habían pospuesto, no obstante, sus negocios con aquellas personas seguían presentes. Darse cuenta que podía llegar tan lejos, sin necesidad de tener el dinero de su padre.Él subió la mirada cuando Mike entró a la oficina sin previo aviso. —La puerta está diseñada para que la persona que vaya a traspasarla deba tocarla antes. —Vengo a hablar de algo importante… y aclaro que no vengo hablar de Adriana, lo que tenga que solucionar lo solucionaré con ella, no contigo. —Si no de ella ¿de qué quieres hablar? —Austin cruzó sus brazos. —Me imagino que viste lo bien que nos fue vendiendo esa m
Adriana llegó hasta el hospital, luego de haberse dado un baño en donde aquel olor desagradable y las marcas por lo sucedido en aquella bodega se quitaran. Se sentía bastante culpable de que Austin estuviera allí, él era demasiado terco. Él no comprendía que tenía que manejar un perfil bajo en su relación falsa. Él seguía insistiendo en una relación más cercana entre ellos, algo completamente irreal. Porque de una u otra manera él era el que iba a sufrir. Ella se ubicó en la puerta de la habitación, él tenía los ojos cerrados, ella caminó hasta acercarse a la camilla, de unos cuantos pasos más se ubicó a su lado, y se sobresaltó cuando él abrió los ojos. —Cuando me desperté vi que no estabas me sentí bastante mal —mencionó él, luego hizo una mueca de dolor para acomodarse un poco en aquella cama—. En verdad pensé que no ibas a estar pendiente de mí. —Creo que aún sigue el efecto de la anestesia, estás delirando. —Una sonrisa apareció en el rostro de él, ella se mantuvo seria ante
Un grito tras otro resonaba en el lugar, las lágrimas rodaban por las mejillas de Alice. Adriana movió su mano una vez más para volver a calentar aquel pedazo de metal.Los recuerdos de esas noches mientras era torturada por parte de ellos estaban latentes en su cabeza. Por más que ella quería olvidar absolutamente todo, le era imposible, las marcas en su cuerpo, en su mente. Adriana puso con fuerza una vez más en los brazos aquella mujer aunque consideraba como su mejor amiga en el pasado aquel metal caliente, dejando una marca más. Los gritos desgarradores de Alice y el olor a quemado parecían una escena bastante controversial, en especial para Adriana que se consideraba una persona ¿Buena? —No más… por favor no más. Ya no aguanto. —Adriana dejó eso en el suelo y luego tomo el mentón de Alice notando su rostro lleno de miedo. —¿Ya no aguantas más? No me hagas reír, de verdad es bastante patético verte tan débil, uno no juega con fuego porque se puede quemar. Y cuánto decidiste h
Comenzando con el plan Adriana dejó caer sus manos cuando sintió el cuerpo de Austin cayendo al suelo. Ella miró como un hombre salía corriendo y se montaba en una motocicleta para irse del lugar. Ella reaccionó y vio a Austin prácticamente en el suelo.—Hey estás bien, habla por favor. Ayuda por favor —grité los médicos salieron del hospital y lo subieron a una camilla. Sus manos temblaban, sin poder evitarlo temblaban debido al susto. No tenía claro porque salió detrás de ella, se supone que él debería estar con su padre. ¿Por qué tiene que meterse en donde nadie lo ha llamado?, no dejaba de pensar eso, de que pasar esa pregunta una y otra vez por su cabeza. Ella fue detrás de él hasta el momento en que lo llevaron al quirófano y se quedó allí en la puerta. Pasó la mano por su cabeza completamente desesperada, esto estaba cruzando los límites de su paciencia y de todo. Se recostó en la pared ¿Cómo pudo haberse atravesado para poder salvar su vida? Ella cerró los ojos y se sent
Austin se desconoció, nunca había sentido tanta rabia contra alguien. Soltó con fuerza a Mike y le dio una mirada cargada de advertencia y salió de allí. Frente a la oficina de Adriana él se ubicó mientras observaba como ella salía de allí y su cuello esta vez estaba cubierto. La confusión en su cabeza era tanta que no podía descifrar exactamente lo que estaba sintiendo, nunca él se había comportado de esta manera de una forma tan indecisa e impulsiva. Pensar que Mike podía hacerle daño a ella y que ella quería solucionar todo sola, lo hacía sentir impotente. Quería ir detrás de ella, quería protegerla. Había sufrido mucho, y al menos por un momento él quería sanar eso que no dañó. Él le dio una mirada más a la oficina de Mike mientras esperaba que esa advertencia hubiese sido suficiente para que comprendiera que no debía meterse con Adriana de nuevo. Entre tanto, Adriana se sentó esperando que su invitado llegara. De camino al restaurante no podía dejar de pensar lo minúscula qu