CAPÍTULO 43.

Rykker corría entre la espesura del bosque, su respiración entrecortada por la urgencia. Tenía que llegar a Valragh. Clara estaba en peligro, y si alguien podía ayudar, era Kael.

Pero entonces, el viento le trajo un olor familiar. No estaba solo.

Se detuvo en seco, los oídos erguidos, y antes de que pudiera reaccionar, una sombra lo embistió con fuerza descomunal. En un parpadeo, Ragnar lo tenía sujeto por el cuello, alzándolo en el aire con una sola mano.

—¡Bastardo de Shadowfang! —gruñó Ragnar, sus ojos brillando con furia—. ¿Vienes a espiarnos? ¿O acaso Dorian te mandó a emboscarnos?

Rykker luchó por liberarse, arañando el antebrazo de Ragnar con desesperación.

—¡No estoy aquí para pelear! —gargajeó.

Pero Ragnar no escuchaba. Apretó su agarre, listo para terminar con él.

De pronto, un escalofrío recorrió su brazo. Sus músculos se tensaron y, antes de que pudiera reaccionar, sintió que su mano lo traicionaba. Un latigazo de energía le recorrió la piel y sus dedos se abrieron involun
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