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Capítulo 39 - El Poder Desatado

El choque fue brutal. Emma y Diego se lanzaron contra Marcus con una velocidad que desafiaba toda lógica. La energía de la Diosa Luna ardía en el cuerpo de Emma, ​​impulsándola más allá de cualquier límite que jamás había conocido.

Marcus rugió al verlos acercarse, su cuerpo transformándose completamente en un lobo colosal, de pelaje negro como la noche y ojos inyectados en sangre.

Pero Emma no tenía miedo.

Diego fue el primero en atacar. Sus garras rasgaron el aire, buscando el cuello de Marcus, pero el alfa enemigo reaccionó con rapidez y bloqueó el golpe con una fuerza aterradora. La onda del impacto hizo temblar el suelo y varios árboles se sacudieron violentamente.

Emma aprovechó la distracción.

Invocando la luz azul que ardía en su interior, canalizó toda su energía en un solo movimiento y golpeó a Marcus en el costado con una ráfaga de poder.

El lobo negro fue lanzado a varios metros de distancia, cayendo pesadamente contra un árbol.

Por un segundo, el silencio reinó en el campo de batalla.

Los lobos de Marcus miraron con sorpresa y miedo. Algunos retrocedieron instintivamente, como si hubieran presenciado algo imposible.

Pero su líder se levantó.

Furioso.

Su pelaje se erizó, y un aura oscura comenzó a envolverlo. Una niebla negra se extendía a su alrededor, como si la misma sombra estuviera devorando su cuerpo.

—Crees que puedes vencerme con trucos baratos? —gruñó con voz distorsionada, una mezcla entre lo humano y lo bestial.

Diego avanzó, colocándose en posición de ataque.

—No son trucos. Es tu destino.

Marcus rugió con una furia indescriptible y se lanzó sobre ellos con una velocidad cegadora.

Emma apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que sus garras estuvieran a centímetros de su rostro.

Y entonces, el tiempo pareció detenerse.

Una voz resonó en su mente.

"Emma... usa el don que te he concedido."

Era la Diosa Luna.

El aire vibró con una energía indescriptible. Emma sintió cómo su cuerpo se llenaba de una fuerza superior, algo ancestral y divino.

Sin dudarlo, levantó sus manos y dejó que el poder fluyera.

El rayo azul que había caído del cielo volvió a brillar a su alrededor, envolviendo su cuerpo en una luz deslumbrante.

Marcus se detuvo en segundo plano.

Por primera vez… dudó.

El fulgor azul iluminó la noche como si fuera de día. Emma sintió su sangre arder, como si cada célula de su cuerpo estuviera resonando con la presencia de la Diosa Luna.

Los lobos a su alrededor aullaron, sintiendo la energía en el aire.

Y en ese instante de vacilación, Emma atacó.

De su cuerpo emergió una ráfaga de energía azul que se dirigió directamente a Marcus.

El impacto fue tan poderoso que un trueno resonó en el cielo.

Marcus gritó, su cuerpo sacudido por la fuerza de la diosa. Sus sombras se deshicieron por un momento, dejando ver su forma vulnerable debajo de la oscuridad.

Emma supo que era su oportunidad.

Con un último paso, avanzó hacia él, lista para terminar lo que había comenzado.

Pero algo inesperado sucedió.

Un grito resonó en el aire.

No era Marcus.

Era alguien más.

Emma giró la cabeza justo a tiempo para ver a…

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