Inicio / Hombre lobo / EL ALPHA Y SUS LAZOS DE LUNA / Capítulo 42: El Juicio de los Antiguos
Capítulo 42: El Juicio de los Antiguos

Sebastián nació en la Manada de los Umbríos , un clan que se ocultaba en las montañas del norte, alejados de las grandes alianzas de los hombres lobo. Su manada era conocida por su ferocidad en la batalla y su poder ancestral ligado a la noche, pero también por su estricta jerarquía. Solo los fuertes sobrevivían, y los débiles eran sacrificados en rituales oscuros para fortalecer a los líderes.  

Su madre, Liria, era una guerrera valiente, pero su amor prohibido con un lobo de otra manada la condenó. Sebastián fue testigo de su sufrimiento cuando su propio alfa la dejó morir en el frío, alegando que su amor la había debilitado. Desde entonces, el odio creció en él como un veneno, jurando que nunca sería débil como su madre ni permitiría que otro alfa lo dominara.  

Cuando cumplió diecisiete años, desafió al alfa de los Umbríos y lo derrotó en un combate sangriento, proclamándose líder. Sin embargo, su manada, en lugar de aclamarlo, lo repudió, pues sus métodos eran demasiado crueles incluso para ellos. Exiliado y solo, vagó por los territorios prohibidos, buscando poder hasta que encontró antiguos textos sobre una magia legendaria: la magia de los Quileute  

Descubrió que esta manada había sido una de las más poderosas de todos los tiempos, con una conexión directa con la Diosa Luna, la cual les otorgaba dones imposibles para cualquier otro lobo. Si lograba absorber ese poder, se convertiría en el ser más fuerte que jamás haya existido. Pero para hacerlo, debía erradicar a la última línea de sangre de los Quileute.  

Así comenzó su cacería. Se infiltró en su manada, engañándolos con falsas promesas de lealtad, hasta que logró su cometido: asesinó a sus líderes y destruyó su linaje. O al menos eso creyó.  

El error de Sebastián

La profecía hablaba de un heredero, un niño destinado a resurgir con el poder ancestral. Y cuando se enteró de que uno de los líderes de los Quileute esperaba un hijo, no dudó en asesinarlos a ambos… o eso pensó.  

—No puede ser… —susurró Sebastián en el presente, con los ojos fijos en Emma, quien ahora brillaba con un aura azul incandescente.  

El poder que había deseado durante tanto tiempo estaba justo frente a él… y no le pertenecía.  

Emma avanzó con una mirada feroz. Su cuerpo irradiaba energía ancestral, y en sus ojos había un brillo dorado imposible de ignorar.  

—Tú creíste que habías erradicado a mi linaje —susurró Emma, su voz resonando con un eco sobrenatural—, pero olvidaste un detalle: mi tía jamás me abandonó.  

El regreso de la tía de Emma 

Lejos del conflicto, una mujer de cabello largo y oscuro se adentraba en el bosque con pasos firmes. La tía de Emma había pasado años en las sombras, protegiéndola desde la distancia. El dolor de haber perdido a su hermano y su cuñada la había destrozado, pero su única misión había sido mantener a Emma a salvo.  

Ahora, con la guerra alcanzando su punto máximo, había llegado el momento de regresar. No podía huir más.

La batalla estaba a punto de llegar a su clímax, y con ello, la historia de los Quileute resurgiría de las cenizas.  

Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP