63. Pasos pequeños

63

Eva

—Está bien —concedí con indiferencia, aunque podía sentir la mirada fulminante de Magnus perforándome la nuca.

Sin molestarse en ocultar su descontento, me tomó del brazo con fuerza, pero yo ya estaba preparada. Lo sujeté con la misma firmeza y lo arrastré fuera del cuarto donde habíamos colocado a Sofía, cerrando la puerta tras nosotros con un golpe seco.

No tenía tiempo para las objeciones de Magnus.

—Eve… Mírame —me tomó de la mano y me giré parcialmente para verlo— ¿Quién es ese hombre? ¿Por qué lo abrazaste? ¿Por qué confías en él? —los celos llenaban sus ojos y lo vi apretar los puños.

Quería contestarle de forma sarcástica, pero mis hijas se acercaron nuevamente a nosotros y cerré la boca de golpe y decidí ignorarlo, en cambio me dirigí a la doctora que veía a todos lados menos a nosotros y solté un ligero resoplido antes de hablar.

—Doctora Helena, trasládela a una habitación desinfectada y asegúrese de que nadie entre sin autorización. Nadie.

Mi decisión era firme. Sof
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