CAPÍTULO 11

Su día había sido agotador, sentía que sus piernas hormigueaban y ni hablar de lo adoloridas que estaban sus pantorrillas, incluso sus mejillas se estaban quejando de lo mucho que les dolía haber estado sonriendo todo el día; y es que, luego de llorar en los brazos de su hermano mayor, un poco desahogada, quizás, pudo sonreírle a su cuñada y sus dos pequeños sobrinos.

Elisa se sorprendió de lo mucho que podía disfrutar conociendo nuevas personas, sobre todo cuando podían ser tan significativas para ella, si es que se lo permitiera; porque conocer a sus sobrinos le llenó de una indescriptible emoción, y ver a su cuñada siendo mamá la hizo estremecer de tal manera que la rubia se replanteó, casi sin querer, ese pensamiento de que ser mamá era lo peor que le podía pasar.

Sí, aún no lograba deshacerse de esa sensación de que no era el mejor momento, y seguía pensando que todo podría ser demasiado difícil estando sola, pero cuando, tirada en esa cama, puso su mano sobre su vientre y escu
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