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2. El debut público (7/9)

—¡Yo no empecé nada! —exclamé, empujando a Jae-hyun a un lado con brusquedad. Agarré a Ha-neul del cuello de la camisa, con unas fervientes ganas de estamparle la mano en la cara. La rabia me nublaba el juicio—. ¡Cállate de una m*****a vez! ¡Y no la vuelvan a pronunciar en mi presencia! —Miré a todos los presentes, que me observaban con gestos de sorpresa e interrogación. Solté a Ha-neul, alejándome de él a grandes zancadas para encerrarme de un portazo en el baño.

Desde dentro del baño, escuché la voz de Jae-hyun, con un tono severo que rara vez utilizaba: —Tienes que aprender cuándo callar, Jung Ha-neul.

Escuché a Ha-neul maldecir entre dientes y gritos ahogados, hasta que la voz de Jae-hyun resonó con fuerza, imponiendo silencio en la habitación:

—¡Ya basta! —gritó Jae-hyun, haciendo que el silencio reinara de nuevo en la suite—. Todos, busquen dónde van a dormir y démosle espacio a Ji-hoon.

Agradecí el gesto de Jae-hyun, aunque una parte de mí seguía sintiéndose perdido. Los próximos días pasaron muy rápido con todos ellos presentes. La dinámica del grupo, aunque tensa a ratos, me reconfortaba en cierta medida. Sin embargo, Ariana parecía una mosca a nuestro alrededor, revoloteando constantemente, sobre todo alrededor de Ha-neul, que se regodeaba con cada uno de sus halagos, inflando su ego como un globo. Sus miradas hacia mí después de cada elogio me exasperaban. «¿En serio necesita tanta validación?»

Los ensayos fueron intensos, pero productivos. Yu-jin, sorprendentemente, logró que Robyn nos diera un lugar a todos en el desfile. Destacamos como grupo y también individualmente. Al menos pude ver una sonrisa genuina en los labios de Ha-neul cuando finalizó el desfile, justo antes de que subiéramos al escenario para tocar la canción que saldría a la luz la próxima semana.

—Ha-neul, cantaste muy bien —dijo Ariana, con una voz melosa que me revolvió el estómago. Otra vez los elogios de Ariana hacia un Ha-neul que se pavoneaba bajo el foco de su atención—. Quiero que sepas que te apoyo mucho.

—Gracias, Ariana —respondió Ha-neul con una sonrisa que rozaba la arrogancia. Me lanzó una mirada fugaz, como buscando mi reacción.

—¡Oye! Basta, solo estás engañando a Jung Ha-neul —dijo Tae-yang, con una sonrisa pícara. Me reí ante sus palabras, acelerando el paso para alejarme de Ariana lo más posible.

—¡¿Qué?! ¡No estoy engañando a nadie! —exclamó Ariana, con el ceño fruncido y cruzándose de brazos. Se detuvo en seco, mirándonos con indignación—. ¡Solo estoy siendo amable!

—Sí, amable con todos menos con Ji-hoon —murmuró Min-ho por lo bajo, provocando una risita ahogada en Ji-woo.

—¿Dijiste algo, Min-ho? —preguntó Ariana, con el tono de voz elevado.

—Nada, nada —respondió Min-ho rápidamente, agitando las manos en señal de negación.

Continué caminando, ignorando la escena. Al doblar una esquina, vi a Jae-hyun hablando con Yu-jin en un rincón apartado. Sus rostros estaban serios, y hablaban en voz baja, casi en susurros. Parecía una conversación importante, incluso secreta.

—¿Qué estarán tramando esos dos? —murmuró Seo-joon, uniéndose a mí. Miró en dirección a Jae-hyun y Yu-jin con curiosidad.

—No lo sé —respondí, encogiéndome de hombros. Pero por dentro, sentía una punzada de preocupación. ¿Estarían hablando sobre el contrato? ¿O sobre algo más?

—Sea lo que sea, parece serio —comentó Ji-woo, uniéndose a nosotros junto con Tae-yang y Min-ho. Todos mirábamos en dirección a Jae-hyun y Yu-jin, con una mezcla de curiosidad e inquietud.

—Deberíamos irnos —dije finalmente, rompiendo el silencio. No quería entrometerme en su conversación, pero la atmósfera tensa me ponía nervioso.

—Sí, creo que tienes razón —asintió Min-ho. Tae-yang, sin embargo, seguía mirando a Jae-hyun y Yu-jin con el ceño fruncido.

—Me pregunto de qué estarán hablando —murmuró Tae-yang, sin apartar la mirada de ellos.

—Déjalos, Tae-yang —dijo Seo-joon, dándole una palmada en el hombro—. Seguramente son cosas de managers.

—Sí, claro —respondió Tae-yang con sarcasmo—. Cosas de managers que se ven muy sospechosas.

Finalmente, nos alejamos del lugar, dejando a Jae-hyun y Yu-jin continuar con su misteriosa conversación. La tensión en el ambiente era palpable, y la incertidumbre sobre lo que estaba sucediendo me carcomía por dentro. Después del desfile, la adrenalina aún corría por mis venas, pero también una profunda sensación de agotamiento. Sabía que la noche no había terminado. Nos dirigíamos a la afterparty, un evento público donde tendríamos que mantener las apariencias.

Al salir del recinto, una multitud de reporteros y fotógrafos nos esperaba. Los flashes de las cámaras nos cegaban mientras intentábamos abrirnos paso entre la multitud. En ese momento, sentí una mano que se deslizaba entre la mía. Era Ariana. Me tensé de inmediato, pero intenté relajar mi semblante, fingiendo una tranquilidad que no sentía. Caminamos de la mano entre los demás miembros, sonriendo a las cámaras y respondiendo a las preguntas de los reporteros.

Ha-neul y Tae-yang se comportaban de forma especialmente efusiva frente a las cámaras, abrazándose y riendo, creando una imagen de camaradería que contrastaba con la tensión que se respiraba en el ambiente. Ha-neul, en particular, parecía disfrutar de la atención de Ariana, respondiendo a sus comentarios con sonrisas y miradas cómplices.

Una vez que llegamos al club, la música resonaba con fuerza y la pista de baile estaba llena de gente. Intentamos mantener las apariencias, pero la delgada línea entre la amistad y algo más se mantenía intacta. Tomadas de mano, risas fingidas, y nada más. Al menos, eso era lo que yo ofrecía. Intentaba divertirme con los demás miembros, pero la tensión era palpable. Se sentía la clara hostilidad que sentían hacia Ariana, a excepción de Ha-neul. Las miradas de desaprobación de Min-ho y Ji-woo eran evidentes, y Seo-joon simplemente la ignoraba.

—Esta fiesta está genial —dijo Ariana, con una sonrisa radiante, aferrándose aún más a mi mano.

—Sí, genial —respondí secamente, apartando la mirada. «¿Cuánto más tendré que fingir?»

—Deberías relajarte un poco, Ji-hoon —dijo Ha-neul, acercándose a nosotros con una copa en la mano. Su mirada se detuvo en nuestras manos entrelazadas, y una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. —Estás con la chica más linda del lugar.

—Gracias, Ha-neul —respondió Ariana, con una risita nerviosa que delataba su emoción. Sus mejillas se tiñeron de un ligero rubor y apretó mi mano con más fuerza, casi con desesperación, buscando inconscientemente mi aprobación o tal vez, una confirmación de que no estaba cruzando ninguna línea. Sus ojos brillaban con una intensidad que solo reservaba para Ha-neul. Era evidente que él era quien le gustaba, y cualquier interacción con él la ponía nerviosa y eufórica a partes iguales.

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