Si crees que amarte es un pecado entonces yo abrazare mi condena con una sonrisa. No temeré a las llamas del infierno, cada chispa ardiente de ese fuego sobre mi piel será un recordatorio de lo mucho que te adoro.
Preferiré mil veces arder en el fuego eterno, vivir en ese lago de fuego para siempre será un placer, cada agonía, cada quemadura valdrá la pena si me dejas amarte como quiero. Mi amor por ti es tan profundo y feroz que ni el infierno podrá apagarlo. Ven decide vivir este amor junto a mi, toma mi mano yo recibiré cada quemadura por ti, permiteme amarte como mereces. Que los demonios me esperen, por que mi amor por ti es un fuego que arde, mucho más que cualquier infierno. Mi amor solo tu podrías apagar este fuego. Déjame adorarte toda una vida... *********************************************** Capítulo 1 —Lo amo Caminar por este jardín era como ir a pasear en un parque, admiraba la belleza de cada flor. Sonreí observando el cielo que este día lucia hermoso, su color era como el de mi vestido y sonreí por eso. —Regalando sonrisas al viento, hay cosas que no cambian ¿verdad? —escuché su voz ronca tras de mí, sentí un escalofrío sobre mi espalda desnuda... Sabía que estaba aquí pero no me espere estar a solas con el, mi corazón golpeó mi pecho, mis piernas flaqueron, no queria girarme, verlo era revivir sentimientos que se suponia debian estar muertos... verlo era recordar ese amor que deje ir.... Me aterraba ser debir ante pues aunque lo niegue el sigue aqui dentro de mi corazon tan dentro que es imposible sacarlo de ahi —¿Cómo has estado, Anais? Ah, pero que pregunta tan tonta, es evidente que muy bien y felizmente casada ¿no?... Años antes Anais Me encuentro dentro de la tina, el agua caliente, el aroma del jabón se encargan de relajarme, una copa de vino me acompaña, cierro mis ojos y disfruto de este momento tranquilo y peligroso. ¿Por qué es peligroso? Porque al cerrar mis ojos los suyos vienen a mi mente, ese color azul tormentoso invade mi mente, un es año recorre mi cuerpo aun estando bajo el agua, mi mano traicionera vaga por mi cuerpo desnudo bajo el agua, mis pezones erguidos antes los pensamientos que invaden mi mente, tomó todo el líquido de mi copa de un solo trago y la dejó en el piso. Nada bueno presagia este silencio. En unas horas, uniré mi vida a la del hombre que me ha elegido como su esposa. En este silenciosa habitación solo cierro mis ojos y te imagino aquí a mi lado en esta tina, tus manos rasposas sobre mi cuerpo tallando mis piernas subiendo por mi cintura y llegar hasta mis senos, recuerdo que solía apretarlos entre sus manos mientras se mordía el labio, una un intenso calor comienza a consumirme por dentro, lo imagino aún, está tan cerca mío, su aliento choca en mis labios, ansio tanto ese beso y entonces soy interrumpida por el toque en la puerta... Suelto un bufido ante la insistencia. —Anais, sal de ahí se te hará tarde —me pide mi hermana. —Estoy a punto de salir, no molestes —le digo, frustrada salgo de la tina y me coloco la bata. Crecí en un hogar religioso, mi madre nos enseñaba mucho lo que no debíamos de hacer, aquellos pensamientos que te llevan al camino del mal, estaba prohibido hacer algo indebido, debía cuidar mucho mi virginidad, para ella la diversión de los jóvenes era un pecado. Ella era muy estricta con eso. Y he aprendido algunas cosas pero hay unas que no puedo evitar, lo que me imaginé hace algunos momentos era pecaminoso, pero tenía claro que era la última vez que podría pensar en eso, al contraer matrimonio debía ser fiel a mi esposo, no podía pensar, ni siquiera imaginarme con otro hombre porque entonces tendría un castigo en el más allá, eso lo tenía más que claro. Xavier Leroy era mi futuro esposo, un hombre guapo, demasiado, un hombre con el que cualquier mujer soñaría, me incluyo por algo será mi esposo. Xavier supo ganarse un lugar en mi corazón, un lugar que nadie más merece. Pero antes de él existió alguien más, él es de esas personas que tratas de olvidar y crees haberlo logrado pero si buscas en el fondo de tu corazón te das cuenta que aún está ahí, lo puedes ver apenas como una luz tenue, muy pequeña pero aun brillando. Mientras mi hermana me ayudaba a prepararme para la boda, pensaba en aquella persona. «Sentí que mi vida se estaba yendo, los años pasaban y yo vivía aferrada a tu recuerdo. La vida nunca más te volvió a poner en mi camino te deje libre con la esperanza de que volvieras a mi pero creo que me equivoque, no volviste y lo entiendo, de la forma que haya sido te rompí el corazón. Ahora he decidido dejarte ir y empezar una nueva vida, mañana es mi boda, se que quizás no ha pasado demasiado tiempo pero tu ya no volverás, ya no te veré más. Él ha llegado a mi vida y creo que es el correcto, aunque estoy segura de que él hombre correcto eras tú, quizás me equivoque así como también puede que me equivoque al elegirlo a él. Pero él es tan atento y cariñoso, se preocupa por mi, quiero una familia y con él la formaré. » —Listo quedaste hermosa —dijo Rocío. Ella es mi hermanita, mis padres murieron hace algunos años y desde entonces solo somos ella y yo. Ella tiene 21 años y yo tengo 27 años, mi cabellera negra, ojos color gris, piel blanca, eso me hacía lucir hermosa. —Muchas gracias por ayudarme —le dije, mi vestido era sencillo, cosa que a mi suegra no le agrado mucho pero yo no cambiaría mis gustos por los de ella. En la boda solo estarían presentes algunos amigos y familia de Xavier, sus padres, su hermana Meredith, él me había comentado que también tenía un hermano mayor pero este estaba alejado de la familia así que no estaría presente ese día. Nuestra boda se realizaba al aire libre, me encantaba la naturaleza, con una sonrisa caminé hasta Xavier quien me esperaba con una hermosa sonrisa, el ramo entre mis manos lo sujetó con fuerza, estoy tan nerviosa. El tomo mi mano cuando estuve a su lado, dejo un beso en el dorso de estas, el estaba tan hermoso con su traje hecho a la medida, la boda fue sencilla pero hermosa, dijimos nuestros votos y con un beso sellamos aquella unión. Los aplausos de los invitados se escucharon por todo el lugar. Sabía que no era del agrado de mis suegros, aunque los conocía poco ya que ellos viven en Francia. Meredith y mi hermana fueron las primeras que se acercaron a felicitarnos. Después de la boda seguimos con nuestra fiesta, la música no pudo faltar, Xavier y yo nos divertimos mucho bailando, entre risas pasamos parte de la noche, tomamos un poco celebrando nuestra unión, bueno en realidad tomamos mucho creo que nos pasamos de tragos. .... Me reía de Xavier al ver como intentaba abrir la puerta de la habitación del hotel donde pasaremos nuestra noche de bodas, estaba tan borracho que no podía abrir. —Jajaja creo... que nos tocará, dormir aquí... en el pasilloooo —dije arrastrando las palabras. —N-no —negó con la cabeza y haciendo señas con su mano —Un poco más y abro —dijo y volví a reír —¡Listo! —dijo emocionado levantando sus manos. —Por fin... Vamos a descansar —me acerque a él. —Está noche no descanso... —dijo él, sé acercó y me tomó en brazos. —Xavier... me vas a tirar —le dije, él negó. —No, no lo haré... —Tarde un par de segundos después ambos estábamos en el piso, mi cuerpo sobre el suyo —con ese golpe se me fue la borrachera —dijo y yo no podía parar de reír. —Eres un tonto, te dije que esto pasaría —le reclamé. —Será una anécdota de nuestra noche bodas —nos pusimos de pie y fuimos hasta la recamara. —Deberíamos tomar una ducha primero —propuse. —Empezaremos bajo la ducha —dijo en tono seductor, me tomó por la cintura y nos dirigimos al baño, como lo dijo nuestra noche de bodas empezó en la ducha, aquella agua corría por nuestros cuerpos pero no lograba apagar nuestro calor, nuestra vida como esposos empezó, ahora era completamente de Xavier. .... Nos despertamos muy tarde al siguiente día, afortunadamente pasaríamos todo el día en ese hotel. Xavier dormía tranquilamente a mi lado. Debo decir que a pesar de todas las enseñanzas que mi madre me dio no llegue virgen al matrimonio, en eso su falle. Acariciaba el rostro de Xavier, su barba incipiente, su cabello castaño suave, sus labios, amo a Xavier. Él se removió y sonreí, me abracé a su cuerpo y coloque mi rostro sobre su pecho desnudo escuchando los suaves latidos de su corazón. Me sentía feliz y dichosa de haber encontrado un hombre como él. En esta vida hay hombres que solo juegan con tus sentimientos y otros que solo te quieren para divertirse. Xavier es un hombre honesto, con un gran corazón. Aún recuerdo cuando lo conocí, su mirada me cautivo. Tenía la certeza de que seríamos él y yo para siempre, nos llevamos tan bien que estoy segura que nada podría afectarnos, nos conocíamos lo suficiente. Al menos eso parecía, sus brazos me atrajeron más a él, y a pesar de la hora me quedé dormida sintiendo el calor de su cuerpo. Solo quería estar así junto a él, todo el día... lo amo estoy segura que lo amo... pero no como lo ame a él... nada podrá compararse a ese sentimiento solo me estoy engañando...Capítulo 2 —Viaje Anais Un año ha pasado desde nuestra boda, todo va bien entre nosotros, al menos eso es lo que yo creo, ya que a veces tenemos pequeños desacuerdos. Xavier y yo decidimos vivir en una pequeña casa, nos mudamos hace algunos meses ya que ahorramos el dinero necesario para poder comprarla. La familia de Xavier es muy adinerada pero no quise que el comprara nuestra casa, no estoy con el por su dinero y no es eso lo que quiero aparentar, se que su madre no me quiere por que piensa que yo estoy con el por su dinero. Los padres de Xavier tienen un empresa aquí en Estados Unidos y una en Francia. Su padre se hace cargo de la de Francia y Xavier de la que está aquí. Desde que salí de la universidad trabajo en una tienda de ropa. Xavier me ha ofrecido trabajo en su empresa pero no he aceptado, no quiero ver a mi suegra reclamar que yo esté metida en su empresa. Este día me toco cenar a mi sola. Xavier dijo que tenía una reunión y vendría muy tarde y mi hermana
Anais A la mañana siguiente, desperté un poco cansada y me dirigí a la cocina, mi hermana ya se encontraba ahí. Xavier había salido muy temprano ya que dijo que tendría una reunión. —¿Hoy no trabajas? —preguntó ella. —No, tengo que ir a mi chequeo de rutina —tome una taza y me serví un poco de café —Despertaste muy temprano —mencione pues ya había preparado café y estaba terminando de desayunar. —Si, sentí un poco de hambre y bueno… decidí prepararme algo. —¿Cómo te va en la universidad? —pregunté. —Bien, no puedo decir que soy la mejor pero me esfuerzo —se levanto y llevo sus platos a lavar, me hice unas tostadas. —Me alegra mucho escuchar eso, lo importante es que te esfuerzas mucho —ella sonrió. —Gracias, creo que no vendré a dormir, Moni y yo debemos entregar un proyecto muy pronto y me quedaré a dormir con ella —note que no me dirigió la mirada. —¿Segura es eso? Te noto un poco extraña ¿acaso estas saliendo con alguien? Recuerda que… —¿Qué? Lo que mi mad
Anais Al llegar a casa comencé a empacar todo en las maletas, llame muchas veces a Rocio pero no atendió ninguna de mis llamadas, decidí enviar un mensaje. Xavier llego un par de horas después, se cambió de ropa, reviso que todo estuviera lista para irnos. —Trate de comunicarme con Rocio pero no respondió mis llamadas, así que le deje un mensaje —le informe. —Me parece bien, creí que querrías llevarla con nosotros —mencionó. —Ella está estudiando, no puedo interrumpir sus estudios, aunque supongo que le gustaría viajar. —Si ella quiere viajar el Jet estará disponible para el día que quiera ir, además creo que te sentirás mejor con ella junto a ti —comentó, agradecía que el tomará en cuenta a mi hermana pero será mejor que se quede para estudiar. —Eso no será necesario Xavier, ella sabrá entender que viajamos solo por una emergencia. —Está bien cariño, pero si quieres tenerla cerca a solo debes de decírmelo —se acercó a mí y acarició mi mejilla —Es hora de irnos —sujeto
Anais Bajamos a desayunar un poco tarde su madre nos dirigía una mirada reprobatoria a la que ni Xavier ni yo pusimos atención, si yo estaba en este lugar es porque es mi deber como esposa. Después de desayunar mi esposo se marchó junto a su madre y ver a su padre, su madre dijo que tenían que hablar cosas muy importantes sobre la empresa. Meredith me acompaña durante el resto del día, me pregunta por mi hermana ya que ellas compartieron un poco durante la boda. —¿Aún no has visto a papá? —me pregunto.—No, Xavier me dijo que lo vería esta tarde. Tu madre dice que se la pasa dormido la mayor parte del tiempo —ella negó.—Mi papá si necesita reposo, pero el no quiere permanecer en esa cama, si hay días en los que esta cansado y duerme la gran parte del día pero también hay días mejores para el, a veces sale a caminar por el jardín y respirar aire fresco —informa —se que le agradará verte, si quieres te llevo con el —se ofreció.—Oh no, no te preocupes iré con Xavier, estaremos mucho
Anais —Lo dudo peque, solo pasare aquí esta noche, mañana debo volver a mi hogar — contesto borrando la sonrisa del rostro de Mer y causando tristeza en mi. —Entiendo… —dijo Mer un poco triste. —Debo hablar contigo mi amor ¿me acompañas a nuestra habitación? — preguntó mi esposo. —C-claro… vamos — mi voz temblaba un poco, mi esposo tomo mi mano, mire en dirección a Dorian y Meredith, su mirada seguía siendo fría mientras observaba a su hermano y a mi — con permiso. —Anda hablamos después cuñadita —dijo Meredith. Xavier no mencionó nada y solo me guio hasta nuestra habitación, sentí su cuerpo un poco tenso y el agarre en mi mano era fuerte. —¿De qué quieres hablar? — pregunté. —Te dije que cuando mi hermano estuviera aquí te quería solo al lado mío — lo note un poco molesto y nervioso. —Pero si acaba de llegar, tu estabas con tu madre —el paso su mano sobre su cabello y luego sonrió. —Esta bien, lo bueno es que se marcha mañana —murmuró, me pareció extraño su actuar pero d
Anais Xavier fue por mi para cenar como lo dijo, tomó mi mano y ambos llegamos así, su madres observó nuestras manos entrelazas y luego le sonrió a Xavier. —Toma asiento hijo, estábamos punto de iniciar la cena —le dijo ella siempre hablando en francés, evite rodar los ojos y me senté junto a mi esposo. —Dorian… ¿no bajara a cenar? —preguntó Mer, su pregunta capto mi atención pero evite parecer interesada. —No —respondió su madre cortante.—Ya sabes como es el Meredith, le gusta hacerse el interesante nunca le ha gustado compartir tiempo en familia —dijo mi esposo, Mer lo observo molesta. —Cállate Xavier, yo no recuerdo que Dorian sea así —lo defendió ella.—Ni siquiera lo conoces tanto como yo, lleva muchos años lejos de la familia tu ni siquiera eras mayo de edad cuando el se fue de aquí —se exalto un poco mi esposo.—Meredith, respeta la hora de la cena y respeta a tu hermano por favor —le pidió su madre, Mer la miró molesta pero no reprocho nada. —Lo bueno es que se irá maña
Anais Apreté mi mano en puño sujetando mi vestido, mi respiración errática, lo vi por el rabillo del ojo pararse a mi lado, sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, levantó su rostro observando el cielo, es entonces que me giré para poder verlo mejor, estoy tratando de que no note lo nerviosa que me pone su presencia y más el tenerlo así tan cerca de mí, incluso puedo sentir el aroma de su perfume varonil, esta recién duchado y su aroma comienza a hacer estragos en mi interior. —Hola Dorian, exactamente así como lo dices estoy felizmente casada —respondí con firmeza, guardando tantas emociones en mi interior, el giro su rostro y bajo su mirada hasta a mi, era eso lo que desee desde que lo vi, desee que volviera clavar sus ojos en mi. Lo vi sonreír con incredulidad. —Si es lo que dices, pero no creo que mi hermano en verdad te haga tan feliz —comentó aun sonriendo. —Aunque no lo creas es así —el dio un par de pasos logrando acercarse mucho más a mí —Por lo que veo a ti te
Anais Me quedé toda la tarde en la habitación solo viendo mi celular, me encontraba aburrida, Meredith no estaba en casa, Xavier aun no llega, y no quiero salir y toparme con Dorian, espero que mi esposo no tenga que salir mucho estos días pues así no me quedo sola, aunque tendré a Rocio conmigo. Por la ventana pude observar el coche de Xavier estacionarse y a la misma vez pude observar a Meredith entrar a la casa, salí de la habitación para ir a recibir a mi hermana, ella ya estaba saludando a Mer, tenía una hermosa sonrisa en su rostro en cuanto me vio se puso un poco seria. —Cariño —mi esposo se acerca y deja un beso en mi mejilla —como te lo prometí aquí tienes a tu hermana. —Anais, lamento mucho la forma en que me comporte contigo ¿puedes perdonarme? —pidió mi hermana. —Claro que si, eres mi hermana y creo que es normal tener este tipo de discusiones —la verdad es que Rocio y yo siempre fuimos cercanas y casi nunca nos llevábamos más, pero creo que ahora cada quien tiene sus