El hermano de mi esposo
El hermano de mi esposo
Por: Tanii Garcia
1. Lo amo

Si crees que amarte es un pecado entonces yo abrazare mi condena con una sonrisa. No temeré a las llamas del infierno, cada chispa ardiente de ese fuego sobre mi piel será un recordatorio de lo mucho que te adoro.

Preferiré mil veces arder en el fuego eterno, vivir en ese lago de fuego para siempre será un placer, cada agonía, cada quemadura valdrá la pena si me dejas amarte como quiero.

Mi amor por ti es tan profundo y feroz que ni el infierno podrá apagarlo. Ven decide vivir este amor junto a mi, toma mi mano yo recibiré cada quemadura por ti, permiteme amarte como mereces.

Que los demonios me esperen, por que mi amor por ti es un fuego que arde, mucho más que cualquier infierno. Mi amor solo tu podrías apagar este fuego. Déjame adorarte toda una vida...

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Capítulo 1 —Lo amo

Caminar por este jardín era como ir a pasear en un parque, admiraba la belleza de cada flor. Sonreí observando el cielo que este día lucia hermoso, su color era como el de mi vestido y sonreí por eso.

—Regalando sonrisas al viento, hay cosas que no cambian ¿verdad? —escuché su voz ronca tras de mí, sentí un escalofrío sobre mi espalda desnuda... Sabía que estaba aquí pero no me espere estar a solas con el, mi corazón golpeó mi pecho, mis piernas flaqueron, no queria girarme, verlo era revivir sentimientos que se suponia debian estar muertos... verlo era recordar ese amor que deje ir.... Me aterraba ser debir ante pues aunque lo niegue el sigue aqui dentro de mi corazon tan dentro que es imposible sacarlo de ahi —¿Cómo has estado, Anais? Ah, pero que pregunta tan tonta, es evidente que muy bien y felizmente casada ¿no?...

Años antes

Anais

Me encuentro dentro de la tina, el agua caliente, el aroma del jabón se encargan de relajarme, una copa de vino me acompaña, cierro mis ojos y disfruto de este momento tranquilo y peligroso.

¿Por qué es peligroso? Porque al cerrar mis ojos los suyos vienen a mi mente, ese color azul tormentoso invade mi mente, un es año recorre mi cuerpo aun estando bajo el agua, mi mano traicionera vaga por mi cuerpo desnudo bajo el agua, mis pezones erguidos antes los pensamientos que invaden mi mente, tomó todo el líquido de mi copa de un solo trago y la dejó en el piso.

Nada bueno presagia este silencio. En unas horas, uniré mi vida a la del hombre que me ha elegido como su esposa.

En este silenciosa habitación solo cierro mis ojos y te imagino aquí a mi lado en esta tina, tus manos rasposas sobre mi cuerpo tallando mis piernas subiendo por mi cintura y llegar hasta mis senos, recuerdo que solía apretarlos entre sus manos mientras se mordía el labio, una un intenso calor comienza a consumirme por dentro, lo imagino aún, está tan cerca mío, su aliento choca en mis labios, ansio tanto ese beso y entonces soy interrumpida por el toque en la puerta... Suelto un bufido ante la insistencia.

—Anais, sal de ahí se te hará tarde —me pide mi hermana.

—Estoy a punto de salir, no molestes —le digo, frustrada salgo de la tina y me coloco la bata.

Crecí en un hogar religioso, mi madre nos enseñaba mucho lo que no debíamos de hacer, aquellos pensamientos que te llevan al camino del mal, estaba prohibido hacer algo indebido, debía cuidar mucho mi virginidad, para ella la diversión de los jóvenes era un pecado. Ella era muy estricta con eso.

Y he aprendido algunas cosas pero hay unas que no puedo evitar, lo que me imaginé hace algunos momentos era pecaminoso, pero tenía claro que era la última vez que podría pensar en eso, al contraer matrimonio debía ser fiel a mi esposo, no podía pensar, ni siquiera imaginarme con otro hombre porque entonces tendría un castigo en el más allá, eso lo tenía más que claro.

Xavier Leroy era mi futuro esposo, un hombre guapo, demasiado, un hombre con el que cualquier mujer soñaría, me incluyo por algo será mi esposo. Xavier supo ganarse un lugar en mi corazón, un lugar que nadie más merece. Pero antes de él existió alguien más, él es de esas personas que tratas de olvidar y crees haberlo logrado pero si buscas en el fondo de tu corazón te das cuenta que aún está ahí, lo puedes ver apenas como una luz tenue, muy pequeña pero aun brillando.

Mientras mi hermana me ayudaba a prepararme para la boda, pensaba en aquella persona.

«Sentí que mi vida se estaba yendo, los años pasaban y yo vivía aferrada a tu recuerdo. La vida nunca más te volvió a poner en mi camino te deje libre con la esperanza de que volvieras a mi pero creo que me equivoque, no volviste y lo entiendo, de la forma que haya sido te rompí el corazón.

Ahora he decidido dejarte ir y empezar una nueva vida, mañana es mi boda, se que quizás no ha pasado demasiado tiempo pero tu ya no volverás, ya no te veré más. Él ha llegado a mi vida y creo que es el correcto, aunque estoy segura de que él hombre correcto eras tú, quizás me equivoque así como también puede que me equivoque al elegirlo a él. Pero él es tan atento y cariñoso, se preocupa por mi, quiero una familia y con él la formaré. »

—Listo quedaste hermosa —dijo Rocío. Ella es mi hermanita, mis padres murieron hace algunos años y desde entonces solo somos ella y yo. Ella tiene 21 años y yo tengo 27 años, mi cabellera negra, ojos color gris, piel blanca, eso me hacía lucir hermosa.

—Muchas gracias por ayudarme —le dije, mi vestido era sencillo, cosa que a mi suegra no le agrado mucho pero yo no cambiaría mis gustos por los de ella. En la boda solo estarían presentes algunos amigos y familia de Xavier, sus padres, su hermana Meredith, él me había comentado que también tenía un hermano mayor pero este estaba alejado de la familia así que no estaría presente ese día.

Nuestra boda se realizaba al aire libre, me encantaba la naturaleza, con una sonrisa caminé hasta Xavier quien me esperaba con una hermosa sonrisa, el ramo entre mis manos lo sujetó con fuerza, estoy tan nerviosa.

El tomo mi mano cuando estuve a su lado, dejo un beso en el dorso de estas, el estaba tan hermoso con su traje hecho a la medida, la boda fue sencilla pero hermosa, dijimos nuestros votos y con un beso sellamos aquella unión. Los aplausos de los invitados se escucharon por todo el lugar.

Sabía que no era del agrado de mis suegros, aunque los conocía poco ya que ellos viven en Francia. Meredith y mi hermana fueron las primeras que se acercaron a felicitarnos. Después de la boda seguimos con nuestra fiesta, la música no pudo faltar, Xavier y yo nos divertimos mucho bailando, entre risas pasamos parte de la noche, tomamos un poco celebrando nuestra unión, bueno en realidad tomamos mucho creo que nos pasamos de tragos.

....

Me reía de Xavier al ver como intentaba abrir la puerta de la habitación del hotel donde pasaremos nuestra noche de bodas, estaba tan borracho que no podía abrir.

—Jajaja creo... que nos tocará, dormir aquí... en el pasilloooo —dije arrastrando las palabras.

—N-no —negó con la cabeza y haciendo señas con su mano —Un poco más y abro —dijo y volví a reír —¡Listo! —dijo emocionado levantando sus manos.

—Por fin... Vamos a descansar —me acerque a él.

—Está noche no descanso... —dijo él, sé acercó y me tomó en brazos.

—Xavier... me vas a tirar —le dije, él negó.

—No, no lo haré... —Tarde un par de segundos después ambos estábamos en el piso, mi cuerpo sobre el suyo —con ese golpe se me fue la borrachera —dijo y yo no podía parar de reír.

—Eres un tonto, te dije que esto pasaría —le reclamé.

—Será una anécdota de nuestra noche bodas —nos pusimos de pie y fuimos hasta la recamara.

—Deberíamos tomar una ducha primero —propuse.

—Empezaremos bajo la ducha —dijo en tono seductor, me tomó por la cintura y nos dirigimos al baño, como lo dijo nuestra noche de bodas empezó en la ducha, aquella agua corría por nuestros cuerpos pero no lograba apagar nuestro calor, nuestra vida como esposos empezó, ahora era completamente de Xavier.

....

Nos despertamos muy tarde al siguiente día, afortunadamente pasaríamos todo el día en ese hotel. Xavier dormía tranquilamente a mi lado. Debo decir que a pesar de todas las enseñanzas que mi madre me dio no llegue virgen al matrimonio, en eso su falle.

Acariciaba el rostro de Xavier, su barba incipiente, su cabello castaño suave, sus labios, amo a Xavier. Él se removió y sonreí, me abracé a su cuerpo y coloque mi rostro sobre su pecho desnudo escuchando los suaves latidos de su corazón.

Me sentía feliz y dichosa de haber encontrado un hombre como él. En esta vida hay hombres que solo juegan con tus sentimientos y otros que solo te quieren para divertirse. Xavier es un hombre honesto, con un gran corazón. Aún recuerdo cuando lo conocí, su mirada me cautivo. Tenía la certeza de que seríamos él y yo para siempre, nos llevamos tan bien que estoy segura que nada podría afectarnos, nos conocíamos lo suficiente. Al menos eso parecía, sus brazos me atrajeron más a él, y a pesar de la hora me quedé dormida sintiendo el calor de su cuerpo. Solo quería estar así junto a él, todo el día... lo amo estoy segura que lo amo... pero no como lo ame a él... nada podrá compararse a ese sentimiento solo me estoy engañando...

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