Capítulo 497
Hans tenía que partir muy pronto hacia la siguiente ciudad de la gira, así que no podría acompañar a Gabriela al hotel ni pasar más tiempo conversando con ella. Aun así, él deseaba prolongar esos minutos, pero podía ver que Gabriela hablaba en serio; se le notaba el cansancio.

—Los acompaño hasta la camioneta —se ofreció Hans, poniéndose de pie. Se adelantó a Cristóbal y tomó del respaldo el abrigo de Gabriela, entregándoselo con cuidado.

Rosalina, al notar el gesto, miró a Cristóbal con una sonrisa maliciosa. En voz muy baja y en francés, le susurró:

—Este chiquillo viene con todo, ¿eh?

Pero Cristóbal no mostró la menor preocupación. Conocía bien los gustos de Gabriela y, francamente, ese tipo de belleza juvenil no era lo que la impresionaba.

Hans los llevó hasta el auto y, antes de que se cerrara la puerta, se quedó mirando a Gabriela con el ceño ligeramente fruncido, como si aún tuviera algo importante que decirle. Cuando el vehículo ya estaba por arrancar, llamó con un leve golpeci
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