Naturaleza

Lucrecia dijo que sí y todos rieron. Alonso le puso de vuelta en el suelo y fueron hacia el interior de la casa de Valentina. La joven pasó por lo que en algún momento fue un glamuroso pasillo, pero sus hijos tenían convertido en un espacio de arte, con dibujos familiares y rayonasos. A Valentina le gustaba pasar por ahí, le recordaba que era el lugar para su familia, sus bebés y su amor. 

—Tengo que explicarte, somos una familia muy musical y nos gusta competir con el karaoke. 

—comentó Valentina. —La máquina de esta casa no está alterada —Dijo viendo hacia su hermano. 

—¿Quién sabe qué le pasó a la otra?—respondió fingiendo desinterés Alonso. 

—No vas a aceptarlo nunca. 

—No fui yo—Respondió y sus amigos rieron porque obvio sí ha
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