Capítulo 42

Karina

La tarde había caído sobre Londres, bañando la sala de estar con un cálido resplandor dorado. Hyacinth dormía profundamente en su habitación, y por una vez en semanas, la casa estaba en completo silencio. Estaba sentada en el sofá con Kasper, mi esposo, quien sostenía mi mano mientras hablábamos de cosas simples, triviales incluso, pero que de alguna manera siempre tenían peso en nuestra relación.

—¿Te acuerdas de nuestra primera cita? —preguntó Kasper, con una sonrisa que alcanzó sus ojos.

Me reí, dejando caer la cabeza en su hombro.

—¿Cómo olvidarlo? Llegaste tarde porque te perdiste en el metro. Pensé que nunca ibas a aparecer.

Kasper soltó una carcajada baja, apretando mi mano con más fuerza.

—No sabía que me ibas a juzgar tan duramente por eso —replicó con una mirada fingidamente herida—. Pero, ¿sabes? Valió la pena. Desde el momento en que te vi sentada en esa cafetería, con la cabeza inclinada sobre un libro, supe que eras diferente.

Me sonrojé, algo que aún sucedía, inc
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