KarinaLa tarde había caído sobre Londres, bañando la sala de estar con un cálido resplandor dorado. Hyacinth dormía profundamente en su habitación, y por una vez en semanas, la casa estaba en completo silencio. Estaba sentada en el sofá con Kasper, mi esposo, quien sostenía mi mano mientras hablábamos de cosas simples, triviales incluso, pero que de alguna manera siempre tenían peso en nuestra relación.—¿Te acuerdas de nuestra primera cita? —preguntó Kasper, con una sonrisa que alcanzó sus ojos.Me reí, dejando caer la cabeza en su hombro.—¿Cómo olvidarlo? Llegaste tarde porque te perdiste en el metro. Pensé que nunca ibas a aparecer.Kasper soltó una carcajada baja, apretando mi mano con más fuerza.—No sabía que me ibas a juzgar tan duramente por eso —replicó con una mirada fingidamente herida—. Pero, ¿sabes? Valió la pena. Desde el momento en que te vi sentada en esa cafetería, con la cabeza inclinada sobre un libro, supe que eras diferente.Me sonrojé, algo que aún sucedía, inc
KarinaEra una tarde fría en Londres, y mi casa estaba más tranquila de lo que imaginaba. Había pasado el día organizando algunas cosas, pero el sonido de la puerta cerrándose me sacó de mis pensamientos. Sabía que Ellie había llegado desde Italia, y su presencia en la ciudad era algo que esperaba con ansias, pero no imaginaba que me encontraría con la expresión triste que llevaba.—Rina —dijo con voz baja mientras dejaba su maleta junto a la puerta—. Necesito hablar contigo.La vi caminar hasta el sofá, donde se dejó caer, dejando escapar un suspiro de cansancio. Su rostro estaba serio, pero había algo más que incomodaba en su expresión. Me acerqué, preocupada.—¿Qué pasa, Ellie? Pareces... preocupada. ¿Está todo bien? —le pregunté, sentándome a su lado.Ella cerró los ojos un momento, como si estuviera buscando las palabras correctas, y luego me miró con una expresión mezcla de angustia y resignación.—Vengo de Italia, sí... pero no porque quiera —comenzó, su voz quebrada—. Las cosa
BlossomEl aire estaba lleno de risas y alegría, mientras las suaves luces del salón se reflejaban en las decoraciones de tonos pastel que adornaban las paredes. Los globos flotaban alegremente sobre nuestras cabezas y una gran mesa estaba llena de pastelitos, galletas y bebidas refrescantes. Todo estaba en su lugar para el baby shower de Karina, quien, a pesar de estar un poco cansada, no podía evitar sonreír al ver la felicidad en los rostros de todos los que estábamos allí.Estaba rodeada de las personas más cercanas, y la felicidad era palpable. Karina, con su barriguita que ya no podía esconderse, estaba en el centro de atención, riendo con todos mientras recibía los regalos y abrazos. Su hija pequeña, Hyacinth, jugaba cerca de ella con una sonrisa traviesa, pidiendo la atención de todos a su alrededor. Me sentía emocionada por mi cuñada y su familia, pero al mismo tiempo, había una parte de mí que se sentía algo triste por todo lo que había pasado últimamente.Ellie estaba senta
Blossom.La nueva jefa, y una mujer extremadamente impuntual.Sí, esa soy yo.Blossom Vaughan, la hija adoptiva de Grayson Vaughan y Hazel Gray, y quien solía trabajar en el área de Instituciones financieras, Insolvencia y Seguros en la firma antes que a mi querido padre se le ocurriera que era la persona idónea para hacerme cargo de todo mientras él tomaba unas largas vacaciones con mamá.Ahora me arrepiento fervientemente de aceptar dicho cargo.Aunque si lo pienso...¿Acaso alguien me preguntó si quería aceptarlo? Bueno, la respuesta es no. Mi padre me obligó a ejercer su cargo durante su ausencia.Debería haber llegado a esa reunión hace más de veinte minutos, pero, a mi gran padre se le ocurrió decirme que había algo más importante de lo cual necesitábamos hablar; el hombre que iba a formar parte de nuestra firma de abogados. Y vaya que eso era lo que menos me importaba en este momento, puesto que ha dejado el futuro de esta firma en mis manos después que la mayoría de nuestro per
Blossom.Siento como si todos estos años no hubieran pasado, el volver a ver a Edrik Maxwell me ha revuelto miles de emociones que creí que ni existían ya. Su regreso me está consumiendo.—Gracias por invitarme a cenar, Karina. Hoy no tengo cabeza para nada —suspiré mientras le daba un abrazo. Karina es la esposa de mi hermano Kasper, y fue su novia desde una edad muy temprana. Ella siempre lucía una brillante sonrisa en el rostro, aunque la vida jamás la haya tratado como se merece. Luego de lavarme las manos, nos sentamos en el comedor para cenar.—¿Culpa de los asuntos de la firma? —Cuestionó, sirviendo la cena solo para las dos. Kasper tuvo que quedarse en la firma para presentar su trabajo y la hija de ambos, Hyacinth, una pequeña de cinco años, ya se encontraba durmiendo puesto que era más de las diez de la noche.—Mi padre y sus locuras, no comprendo la razón por la que se atrevió a dejar la empresa a mí cargo. Todos dicen que soy una muy buena abogada y que confían en mis capa
KarinaSostuve en mis manos aquella fotografía que podía llenar mi corazón de esperanza y que, al mismo tiempo, podía destruirme por completo. Las lágrimas se acumularon en mis ojos y comencé a llorar desconsoladamente. De inmediato traté de tragarme mis lágrimas y limpiar mi rostro con delicadeza en cuanto escuché pasos en el pasillo. A Kasper no le gustaba verme llorar porque eso le destrozaba el alma entera, más aún cuando lloraba por mi familia a la cual no veo desde hace mucho tiempo atrás.No pude evitarlo, y como lo esperaba, mi esposo apareció en la pequeña habitación, o mi preciosa galería como me gustaba llamarle, y se cruzó de brazos con una expresión molesta en el rostro. A él no le gusta verme llorar. —Lamento llorar por esto una vez más...—sollocé. Él no respondió nada y solo se acercó a estrujarme entre sus brazos.—No lo hago conscientemente, es solo que, a pesar de todo este tiempo, eso continúa haciéndome daño cada vez que entro a este lugar. Soy una masoquista, y es
Edrik—Blossom, creí que estabas ocupada...—aquel hombre de anchos hombros y sonrisa llena de picardía entraba a la oficina con aires de superioridad. Y quién no se sentiría de tal manera, si es él quien tiene a la mujer más maravillosa del mundo a su lado. —Sí estoy ocupada, Harding...Como ya habrás notado —el tono de su voz cambió de inmediato, parece que ella juega a ser otra persona cuando está con él. No perdí mi tiempo en ponerme de pie y acercarme a él.—Siento no poder atenderte en este momento, pero si gustas voy a hacerlo en un momento.—Soy Edrik Maxwell. El nuevo director del departamento de Privacidad y seguridad de datos, Capital Privada y Bienes raíces. Es un gusto conocerte. —Harding Gibson...Un placer —extendió su mano y no pude hacer otra cosa que aceptarlo.—Sí me disculpas, Harding, hay un par de cosas que necesito terminar de explicarle a Edrik acerca del trabajo que debe desempeñar en la empresa...Si me permites diez minutos, estaré allí contigo —le indicó con u
BlossomHice todo lo posible para limpiarme el rostro con pañitos húmedos que tenía en mi cartera y volver a retocar el mismo maquillaje que estaba usando hace un momento.Edrik tenía la razón en absolutamente todo, me he equivocado muchas veces a lo largo de estos últimos años y al final, me he encerrado a mi misma en un abismo del que no voy a poder a salir por más que lo he intente. La vida me trajo a Edrik una vez más, y de nuevo, lo estoy volviendo a perder.Sentía que tenía el alma hecha pedazos, pero, no podía quedarme en mi oficina llorando por el resto del día debido a que eso no iba a cambiar nada de lo que estoy viviendo, nada ni nadie más que yo podría solucionar mis problemas. Me puse de pie y volví a observar mi reflejo en el espejo, al notar que ya no se notaba tanto que había estado llorando y decidí dirigirme hacia la oficina de mi padre para volver a encontrarme con Harding.—Harding, ya estoy aquí...¿Qué necesitabas? —Intenté sonreírle para que no sospechara de nada