Capítulo 35

Simone.

Miro a Ingrid; parece haber quedado de piedra. Hago lo único que dicta mi mente, voy tras él. Lo llamo, pero me ignora. Entra en la casa; va en dirección a la barra. Choco con varias personas antes de quedar cerca de él. Intento llamarlo; pero otra voz femenina pronuncia su nombre. Gísele se le acerca rabiosa por su izquierda, le grita oprobios; él fija sus iris en mí. Su mirada fría e indiferente hace que detenga el paso. Edmond encara a la actriz, y sin más, la besa; mi alma sucumbe. Él susurra algo en su oído, ella asiente; la toma de la cintura; pasan por mi lado como si fuera un ente invisible. No me salen las palabras, en mí no crece ni un simple reclamo cuando la lleva escaleras arriba rumbo a las habitaciones. Todo queda explícito, y yo, más rota que antes.

La arena se entierra en mis pies; el mundo da vueltas, y yo lo hago con él. La garganta me arde; tengo la boca seca, quiero seguir bebiendo. No es la mejor forma de reparar un corazón roto, menos cuando yo misma lo
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