Epílogo

El día de la boda ha llegado. Hemos decidido que sería íntima y solo con un par de amigos de la familia, yo no tengo a nadie solo a Dona así que mi cachorra no podía faltar. Miro como la tía Adriana corre tras ella para colocarle el pequeño vestido color rosa. Para nuestra sorpresa Dona no ha crecido casi nada y se ha mantenido como una cachorra de estatura baja y patas cortas, ahora que trato de pensar en su convaleciente madre recuerdo que no era muy grande tampoco. 

Corina termina por arreglar los mechones de cabello que se me han soltado con el viento y reacomodo mi vestido. Es de color blanco y tiene aplicaciones y una tela brillante, es ajustado hasta la cintura y después una falda mas o menos ancha cae hasta formar una una caída bastante larga. 

Todo está listo, mi estó

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