Capítulo 13
Cuando Leonora despertó, descubrió a una policía con uniforme sentada a su lado. Su sonrisa era amable y transmitía un toque de confianza.

—¿Ya estás despierta? ¿Quieres un poco de agua? —le preguntó con suavidad, mientras se levantaba para servirle un vaso—. Tus heridas son solo raspones y moretones; no hay nada de gravedad.

—Gracias —respondió Leonora, incorporándose para tomar el agua que le ofrecía. Aun así, seguía temblando de nervios, todavía afectada por lo que había vivido.

La oficial esperó con paciencia a que Leonora se calmara antes de comenzar a preguntarle los detalles.

—Vicente tampoco presenta daños graves, pero ahora mismo cada uno afirma algo distinto. Por eso necesito tu versión de los hechos.

Leonora, que llevaba el vaso a los labios, se detuvo en seco.

—¿“Cada uno afirma algo distinto”? ¿Cómo puede ser?

La oficial suspiró.

—Vicente dice que el problema surgió porque estaba ebrio y se puso violento. Además, presentó un informe médico de otro país que certifica cierta
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