NARRADORA—No debiste… meterte así en la pelea… ggrr —Verak se sentó sobre la hierba con la espalda recostada al tronco del árbol.La mano en un costado, con el rostro contraído en una mueca de dolor.—Si no lo hacía, podías terminar muerto —Nana le respondió abriéndole la camisa para revisarlo.Por mucho que le doliera el orgullo y quisiera desquitarse con ella, Verak admitió que Nana le había salvado la vida.Algo pinchaba a punto de perforar su corazón y sospechaba que sería la punta de una costilla fracturada.—Te daré de mi sangre para sanar —Nana susurró, inclinándose entre sus piernas abiertas, lista para hacer su papel de compañera de Verak.Su garra iba directo a abrirse la muñeca, pero a pesar del momento crítico, las imágenes de Lyra seduciendo a Drakkar pasaron por su mente.Nana decidió que era el momento de ser más seductora.Bajó su top, dejando al descubierto sus tiernos pechos. No era un escándalo y muchas hembras más desinhibidas incluso andaban así, pero ella, como
NARRADORANo podía dejar de pensar en ella, su aroma le encantó a su lobo, le dijo que estaba al entrar en celo.Tenía que ser suya. Si ese idiota no se la vendía a las buenas, lo haría a las malas.—Señor, ya está aquí el guerrero, pero su acompañante…—Llévala a mi espacio privado y custodia la puerta. Nadie tiene permitido entrar y ella no puede salir.El fortachón asintió y salió para decirle a Verak que pasara adelante.Costó su trabajo separarlo del pegamento de Nana, que ni sabía ya lo que hacía, ardiendo en excitantes calores. Cuando Verak pasó a la estancia más lujosa que había visto en su vida, miró con respeto a Nerón.—¿Usted me llamó?—Voy a ir directo al asunto porque no me gustan las vueltas —los ojos claros del próximo Alfa lo miraron con desdén. El olor en su cuerpo de la hembra estaba poniendo furioso a su lobo.—¿Cuánto pides por esa mujer que te acompaña? —Verak se asombró al escuchar su pregunta—. Viniste seguramente por la sal. Te doy cinco sacos de los grande
NARRADORAMientras tanto, en la zona céntrica de la manada…Los miembros de Valle Fértil iban a terminar con problemas en el cuello de mirar a todos lados.Los ojos y la boca le dolían a la hembra de Lorenzo de tenerlos tan abiertos.Aquí los puestos eran unas casitas de madera, nada de estar los productos desperdigados por el suelo.Lyra observaba las mercancías y se dio cuenta de que la manada donde había caído era de las más primitivas.Sin embargo, ahí encontró lo mejor, a su mate sexi y sabrosón.Los dejaron quedarse en una carpa colectiva detrás del puestecito que les asignaron.—Me pueden buscar luego para llevarlos a su choza privada —el organizador, un Omega, le dijo a Lyra y Drakkar, que asintieron.Lyra se giró, enfrentando a la gente, creyendo que estarían súper felices. Sin embargo, más bien tenían cara de circunstancias.—¿Qué sucede?—Es que…—Lyra, no pienses que no les agradecemos, ¡esto es increíble! —una de las hembras más responsables le dijo—, pero… la verdad, no
VALERIA — ¿Estás… estás segura Esther? – le pregunto con la voz quebrada. Mi corazón late apresurado, lleno de felicidad. — Muy segura Luna. Está embarazada. — ¿Por qué no he podido olerlo o su padre? – le pregunto preocupada. — Es muy reciente, quizás por eso, dele más días y debería percibir sus feromonas. Me responde y asiento, con los ojos nublados por las lágrimas. Soy la Luna de manada “Bosque de Otoño”. Hace tres años me casé con el hombre que amo con locura, a pesar de no ser mates destinados, mi Alfa Dorian. He dado todo por ser la Luna perfecta, el pilar al que pueda apoyarse, sin embargo, una sombra opaca mi matrimonio y era el tema del heredero. Nunca había podido salir embarazada y admito que no comparto mucho la cama con Dorian, pero sé que sus obligaciones de Alfa lo tienes demasiado ocupado y estresado. — Por favor, no le digas a nadie en la manada. Deseo sorprender a mi esposo. — Pierda cuidado Luna, no diré nada. ¡Felicidades! – me sonríe y le devuelvo la
VALERIA Me muerde con saña en el muslo y me arrastra debajo de su cuerpo, controlándome sin piedad. Intento resistirme, pedir ayuda, mis manos sobre mi vientre tratando de defender a mi cachorro, pero sus garras, como armas mortales, perforan mi piel, destrozando todo mi pequeño cuerpo vulnerable. Tengo que subir los brazos por instinto, cuando sus garras afiladas se dirigen a mi rostro y grito en agonía debido a una profunda herida que atraviesa mi mejilla desde mi frente. Al dejar descubierta mi barriga, él arremetió contra nuestro hijo. — ¡¡¡NOOOO, el cachorro no, por favor Dorian, MI HIJO NO…!!! Las lágrimas salían sin cesar de mis ojos mientras le suplicaba, pero sus caninos devoraban mi carne y sus garras buscaban en las profundidades de mis entrañas a sangre fría, queriendo sacar la vida que llevaba dentro. No sé cuánto tiempo duró esta agonía, sollozaba implorándole mientras pude hablar. El dolor en todo mi cuerpo era insoportable, pero más mi alma, que sangraba destroz
VALERIA Escucho gritos estridentes, cristales que se rompen, un rugido animal, gruñidos de Alfa, forcejeo y pelea. Algo caliente me salpica la cara y los brazos, mis garras destrozan y mis caninos desgarran. No puedo detenerme, no puedo, la rabia me consume por dentro y grita liberación. No sé qué hago, no tengo consciencia de mí misma, solo sé, que cuando recupero el control de mi cuerpo lo primero que miro son mis manos llenas de sangre. Estoy de rodillas en el suelo, a mi alrededor todo se ve en rojo, destrozos y partes de lo que alguna vez fue un poderoso Alfa, de Dorian. ¿Qué hecho? ¡¿Qué he hecho por la Diosa?! Miro la cabeza arrancada a un metro de mí. Los ojos mieles aún me miran con pánico y siento como las arcadas suben por mi garganta. Vomito a un lado sin poderlo evitar, asqueada por toda esta escena llena de muerte y violencia. ¿Yo hice todo esto? Aquí no hay nadie más. Miro a mi alrededor, no sé a dónde fue Sophia, solo sé que alguien fue arrojado por la venta
VALERIASu actitud gritaba soy el puto amo de todo aquí, el dueño absoluto.Enseguida bajé la cabeza temblando, no importaba que no tuviese loba interior, el poder que emanaba de ese hombre parecía asfixiarte, estrangularte el alma y estaba incluso un poco distante de mí.Era un Lycan, la especie superior de los hombres lobos, la mayor evolución y estaba casi segura de que se trataba del más poderoso de todos, Aldric Thorne, el Rey Lycan.— Sasha, encárgate de sacar la basura y asegúrate de que mi próxima doncella personal no sea una zorra intrigosa o perderá más que la cabeza – su voz ronca, intimidante, fría, se escuchó y luego pasos alejándose.— Esto es un desastre, ya es la quinta en dos meses, no sé qué tienen estas niñas en la cabeza, mira que se los advierto.La Gobernanta, que es la señora que administra el castillo, se acerca y saca un pequeño frasco de entre las manos de víctima.— Otra que intenta darle un afrodisiaco al Rey, mujer idiota. Llamaré a un sirviente para que s
VALERIA— ¡Aahh, es horrible, está deforme!— ¡Envidiosa, por eso nos quieres alejar del Rey!— El señor ha dicho que ya se tienen que marchar – le vuelvo a comunicar impasible, parada al pie de la cama y ellas me están insultando, pero no me da ni frío ni calor.Pienso en cómo sacarlas porque debilitadas o no, son tres y yo solo una.En eso, unos golpes comienzan a sonar en la puerta lateral que da al pasillo y ni siquiera había notado, debe ser la persona que las sacará del castillo.Camino hacia allí y les abro a dos mozos fortachones que pasan sin decir palabras.Esas mujeres comienzan a resistirse, a taparse la desnudez, gritando que están viendo los cuerpos que son solo para el Rey, que rodaran nuestras cabezas.No tengo que llevar mucho tiempo aquí para darme cuenta de sus mentiras.Ese hombre las utilizó como algo desechable y ahora las está echando como basuras.La rubia corre hacia la puerta que da al comedor y me adelanto parándome en firme y cortándole el paso.— Tenga un