LYRA Un rugido bestial se escuchó sobre mi cabeza y chorros calientes eyacularon en la caliente cavidad. Tragué y tragué, Drakkar no se contenía para nada en darme su esencia. Mi lengua relamía hasta la última gota, con los ojos cerrados y el placer por las nubes. Repentinamente, mi cabello fue agarrado, obligándome a levantarme. El miembro salió con un pop cachondo de entre mis labios y fui empujada contra la roca, encontrándome con esas pupilas lobunas y salvajes. Sin resistirme lo dejé gruñir como un animal indomable contra mi cuello, sintiendo sus colmillos creciendo, sus lamidas ansiosas. —¡Aahhh! —gemí en su cabello azabache, abrazándolo contra mí, mientras lo alimentaba con mi sangre poderosa. Controlando el dolor del veneno que ya casi limpiaba de su sistema y manteniendo a raya esa magia oscura que lo ahogaba. Inclinado sobre mi cuerpo, lo dejé beber hasta saciarse. Nuestros cuerpos y almas cada vez más entrelazados. Cerré los ojos con pereza, disfrutando d
NARRADORA—¡Aaaww! —Los gemidos dolorosos se fundían con los siseos de la noche.Jadeando sobre la hierba, los huesos de Nana crujían, su cuerpo se transformaba, las uñas creciendo hasta convertirse en afiladas garras, y el pelaje marrón brotaba de cada poro.Su mente era una amalgama de pensamientos confusos, de dolor y mareos a punto de la inconsciencia.No supo cuánto tiempo duró, solo que cuando abrió de nuevo los ojos, veía el mundo de una manera diferente.“Nana, soy tu loba… Me llamo Reina”, una voz algo tímida le habló y Nana se quedó perdida al inicio.“¿Mi loba? ¿Eres una Omega?” La pregunta salió más decepcionada de lo que pretendía.Siempre supo que era débil, su madre la mimó demasiado, pero soñaba con que su loba fuese un poco más poderosa.“¿No… No me aceptas? Puedo cuidarte bien” la hermosa lobita de pelaje marrón se levantó con torpeza.Su orgullo herido, porque sentía muy bien la decepción de su parte humana.“Claro que te acepto, estoy muy feliz de que nos hayamos
NARRADORAVerak caminó rumbo a la carpita rústica que se había armado, pensando en cómo enfrentar el drama de Nana al otro día. Él era un hombre con necesidades y, aunque moría por meter la polla entre las piernas de Lyra, se conformó con follarse a la loba ofrecida del otro grupo.***** La noche transcurrió sin mayores incidentes, y a punto de que el sol saliera, Verak abrió los ojos; estaba solo bajo el techo de pieles. —¿Nana? —La llamó con voz ronca, sintiéndola en el exterior. Salió para encontrarla sentada frente al fuego, asando un pedazo de carne. A pesar de que Verak le había dado un poco de su sangre y de que ahora tenía loba, aún le quedaban magulladuras y cortes en el cuerpo. — ¿Dormiste bien? —Verak se sentó frente a ella, asombrado por la tranquilidad con que ella le hablaba.Pensó que le estaría chillando como loca. —Sí, lo hice —le respondió organizando sus ideas, dándole un vistazo al campamento que despertaba.—. Nana, con respecto a lo de anoche... —Está bien
NARRADORALyra se levantó acomodándose la ropa y mirando a sus ojazos confundidos.Aguantó las ganas de reírse en su cara.Su pie descalzo se estiró, pasando los dedos sobre el miembro expuesto de su hombre, acariciándolo de arriba abajo y haciéndolo vibrar.—Si te sigues portando así de bien, quizás te dé más regalos cuando lleguemos a esa manada —le sonrió con coquetería, resistiendo sus propios deseos.Drakkar tragó en seco observando su espalda alejarse a prender el fuego; el olor de su sexo mojado lo llenaba de lujuria y algo más salvaje.Tocó su pecho donde el lazo con su lobo se retorcía, liberando los nudos y ataduras.El pensamiento de que tendría que separarse de ella, lo sumergía cada día en más miedos, en ideas locas de retenerla a su lado, de engañarla para no llevarla a su casa.Se levantó caminando con prisas hacia el río; necesitaba despejar su mente y de paso bajarse la soberana erección que llevaba.*****Con los dos grupos unidos, el camino hacia la manada fue tranq
VALERIA — ¿Estás… estás segura Esther? – le pregunto con la voz quebrada. Mi corazón late apresurado, lleno de felicidad. — Muy segura Luna. Está embarazada. — ¿Por qué no he podido olerlo o su padre? – le pregunto preocupada. — Es muy reciente, quizás por eso, dele más días y debería percibir sus feromonas. Me responde y asiento, con los ojos nublados por las lágrimas. Soy la Luna de manada “Bosque de Otoño”. Hace tres años me casé con el hombre que amo con locura, a pesar de no ser mates destinados, mi Alfa Dorian. He dado todo por ser la Luna perfecta, el pilar al que pueda apoyarse, sin embargo, una sombra opaca mi matrimonio y era el tema del heredero. Nunca había podido salir embarazada y admito que no comparto mucho la cama con Dorian, pero sé que sus obligaciones de Alfa lo tienes demasiado ocupado y estresado. — Por favor, no le digas a nadie en la manada. Deseo sorprender a mi esposo. — Pierda cuidado Luna, no diré nada. ¡Felicidades! – me sonríe y le devuelvo la
VALERIA Me muerde con saña en el muslo y me arrastra debajo de su cuerpo, controlándome sin piedad. Intento resistirme, pedir ayuda, mis manos sobre mi vientre tratando de defender a mi cachorro, pero sus garras, como armas mortales, perforan mi piel, destrozando todo mi pequeño cuerpo vulnerable. Tengo que subir los brazos por instinto, cuando sus garras afiladas se dirigen a mi rostro y grito en agonía debido a una profunda herida que atraviesa mi mejilla desde mi frente. Al dejar descubierta mi barriga, él arremetió contra nuestro hijo. — ¡¡¡NOOOO, el cachorro no, por favor Dorian, MI HIJO NO…!!! Las lágrimas salían sin cesar de mis ojos mientras le suplicaba, pero sus caninos devoraban mi carne y sus garras buscaban en las profundidades de mis entrañas a sangre fría, queriendo sacar la vida que llevaba dentro. No sé cuánto tiempo duró esta agonía, sollozaba implorándole mientras pude hablar. El dolor en todo mi cuerpo era insoportable, pero más mi alma, que sangraba destroz
VALERIA Escucho gritos estridentes, cristales que se rompen, un rugido animal, gruñidos de Alfa, forcejeo y pelea. Algo caliente me salpica la cara y los brazos, mis garras destrozan y mis caninos desgarran. No puedo detenerme, no puedo, la rabia me consume por dentro y grita liberación. No sé qué hago, no tengo consciencia de mí misma, solo sé, que cuando recupero el control de mi cuerpo lo primero que miro son mis manos llenas de sangre. Estoy de rodillas en el suelo, a mi alrededor todo se ve en rojo, destrozos y partes de lo que alguna vez fue un poderoso Alfa, de Dorian. ¿Qué hecho? ¡¿Qué he hecho por la Diosa?! Miro la cabeza arrancada a un metro de mí. Los ojos mieles aún me miran con pánico y siento como las arcadas suben por mi garganta. Vomito a un lado sin poderlo evitar, asqueada por toda esta escena llena de muerte y violencia. ¿Yo hice todo esto? Aquí no hay nadie más. Miro a mi alrededor, no sé a dónde fue Sophia, solo sé que alguien fue arrojado por la venta
VALERIASu actitud gritaba soy el puto amo de todo aquí, el dueño absoluto.Enseguida bajé la cabeza temblando, no importaba que no tuviese loba interior, el poder que emanaba de ese hombre parecía asfixiarte, estrangularte el alma y estaba incluso un poco distante de mí.Era un Lycan, la especie superior de los hombres lobos, la mayor evolución y estaba casi segura de que se trataba del más poderoso de todos, Aldric Thorne, el Rey Lycan.— Sasha, encárgate de sacar la basura y asegúrate de que mi próxima doncella personal no sea una zorra intrigosa o perderá más que la cabeza – su voz ronca, intimidante, fría, se escuchó y luego pasos alejándose.— Esto es un desastre, ya es la quinta en dos meses, no sé qué tienen estas niñas en la cabeza, mira que se los advierto.La Gobernanta, que es la señora que administra el castillo, se acerca y saca un pequeño frasco de entre las manos de víctima.— Otra que intenta darle un afrodisiaco al Rey, mujer idiota. Llamaré a un sirviente para que s