Al ver a Natalia frente a su puerta, Elías no dudo en hacerse a un lado para que está entrará, aunque no era habitual que ella llegará a esa hora a su casa, él jamás sería capaz de negarse a recibirla. Dejo que se acomodará y sin preguntar nada se sentó frente a ella analizando cada expresión que había en su rostro.
- Realmente no te esperaba a esta hora.
- Lamento si interrumpo algo, pero no sabía a donde más ir.
- Sabes que jamás lo haces, además, mi casa es tu casa. – Los gestos de Natalia le indicaban que algo no estaba bien, por lo que no dudo en preguntar. - ¿Estás bien?
- Digamos que sí. – Esa respuesta no fue convincente, lo cual termino de confirmarle que algo le había sucedido a su amiga. - Yo… lo lamento, justo cuando llegue note que estabas con alguien.
Natalia observa detenidamente al hombre frente a ella, a pesar de ser amigos desde hace algunos años, nunca ha podido saber lo que realmente está pensando, esa es una de las cosas que más le intrigan de él, nunca muestra sus emociones y en muchos casos es difícil saber lo que siente y piensa.
- Sí, es un amigo de mi abuelo, desea que vaya a casa por unos días, pero aún no me decido; pero no hablemos de mí, más bien dime, ¿qué haces a esta hora en la calle? – Una de las principales cosas que sabe hacer Elías es cambiar de conversación fácilmente, sobre todo si incluye a su familia. – No es normal en ti que vengas a esta hora a verme.
Natalia deja salir un pesado suspiro, mientras se levanta del sofá y se acerca al balcón donde puede recibir la fría brisa de la noche, la cual la hace estremecer por unos instantes, al darse la vuelta Elías ya se encuentra frente a ella con una pequeña manta en sus manos, y atrayéndola hacía él la desliza por detrás de la espalda de ella para brindarle un poco de calor.
- Estoy en problemas. – Su mirada no se aparta de la de él mientras siente como su corazón comienza a agitarse un poco. - Necesito que me ayudes.
- ¿Qué ocurre? -
- Son mis padres, han hecho un acuerdo absurdo en el cual soy entregada como mercancía a cambio de salvar su empresa y no tengo forma de zafarme de esta, no sé qué hacer.
Natalia no puede evitar sentir una fuerte opresión en su pecho mientras las lágrimas que tanto había contenido comienzan a deslizarse por sus mejillas, al instante Elías la toma pegándola más a su cuerpo brindándole calidez y reconfortando su alma entristecida.
- Todo estará bien princesa, buscaremos la manera de solucionarlo. – A pesar de mostrar ser una persona fría y distante, Elías siempre ha sentido una debilidad por Natalia, la cual es la única que ha podido traspasar todas sus barreras. -
- Gracias por siempre estar para mí.
Después de terminar de desahogarse entre sus brazos se dirigen hacia la cocina a preparar palomitas para disfrutarlas mientras ven una película, al terminar suben hasta la habitación de Elías y se acomodan sobre la suave cama, él al igual que siempre coloca su brazo a un costado para que ella pueda acomodarse sobre su pecho.
Elías y Natalia se conocieron cuando ella entro a su primer semestre de la universidad, él se encontraba cursando su segunda carrera profesional, y ahora estaba su último semestre, mientras que ella estudiaba publicidad y marketing digital, al igual que él, ella también estaba en su último semestre.
Cuando Natalia vio a Elías por primera vez, pensó que era el hombre más guapo que había conocido en toda su vida, por decirlo así, fue amor a primera vista, cabe destacar que jamás se atrevió a confesarle sus sentimientos por temor a ser rechazada, pero justo el día que ya no aguantaba más y se decidió a confesarle lo que sentía, escucho una conversación entre sus amigos donde afirmaban que a él gustaban los hombres, al principio era algo que no quería creer, pero a medida que pasaba el tiempo termino confirmándolo, ella lloro como jamás en su vida lo había hecho, porque el hombre del cual se había enamorado jamás se fijaría en ella y no podía hacer nada para cambiarlo, por lo tanto decidió convertirse en su mejor amiga y así jamás apartarse de su lado.
Es de mañana, el olor a café recién hecho activa los sentidos de la joven mujer la cual se levanta de golpe al recordar que se ha quedado dormida y no volvió a casa de sus padres, lo que implica problemas, sobre todo si su hermana comienza a destilar su veneno.
Decide entrar al baño y darse una ducha rápida, por suerte siempre deja algo de ropa en casa de su amigo así que puede cambiarse fácilmente, al salir de la habitación, baja las escaleras con rapidez llegando hasta la cocina.
- Wow calma, aún es temprano. – Elías la recibe con una sonrisa juguetona a la cual ella corresponde al ver el desayuno sobre el mesón, lo que le hace agua la boca. – El desayuno está listo.
- Lo es para ti, más no para mí, recuerda que no llegue a dormir a la casa de mis padres. – Aunque se siente ansiosa eso no evita que se acomode en la pequeña mesa y disfrutar de su delicioso desayuno. -
- No te preocupes por eso, le dices a tus padres que saliste muy temprano para la universidad y listo.
- Siempre lo vez todo fácil.
- No es que todo lo vea fácil, simplemente soy optimista y confío en mí mismo, así como quiero que tú también lo hagas. – Natalia se queda quieta en su lugar sopesando las palabras de su amigo, a lo que levanta su mirada y lo observa, pero este está concentrado en su desayuno como si nada. -
- Yo confió en ti, siempre lo he hecho.
- Eso me alegra, pero me refiero a ti misma, y ahora más que nunca debes hacerlo, me iré por unos días, volveré en una semana.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que te vas?! – Natalia no puede creer lo que escucha, se supone que fue en su ayuda y él se va justo ahora. - Estás por terminar tu último semestre, no puedes irte. ¡No puedes dejarme sola!
- En realidad, ya estoy graduado y con honores, así que por eso no te preocupes.
- ¡¿Cómo me pides que no me preocupe?! - Al escuchar sus palabras Natalia se levanta de su lugar sintiendo como la desesperación comienza a invadirla. - Si tú te vas estaré perdida, eres la única persona buena que tengo en mi vida.
- Sólo será una semana, tampoco es como si fuera a desaparecer para siempre. – La joven asiente con su cabeza, mientras sus lágrimas recorren por sus mejillas. - Bien, solo te pido que me esperes y no hagas nada tonto.
- Está bien, confió en ti, te esperare.
Elías Jonhson es un joven 26 años, es administrador de empresas especializado en comercio exterior y análisis financiero, sus padres murieron cuando tenía 15 años quedando a cargo de su abuelo, este siempre fue un hombre estricto con referente a su educación y deseaba que fuera él quien al final manejara todos sus negocios, a cambio debía dejar que controlara su vida a su antojo, situación que él jamás permitió; decidido a abandonar la mansión de su abuelo, se independizo obteniendo algunos trabajos con los cuales le iba muy bien, estudiando dos carreras al mismo tiempo, una presencial y una virtual, sin embargo su abuelo siempre intentaba molestarlo diciendo que era un ingrato, que se olvidará de que tenía familia y que algún día volvería a suplicar para que lo recibiera de vuelta, pero que para él no significaría nada. Han pasado siete años desde ese entonces.Sin embargo, gracias al esfuerzo de su trabajo y gran empeño en sus estudios, finalmente logro obtener una beca continuando
Elías se queda analizando las palabras de Antonio, sin duda su abuelo siempre sabe como sacarlo de quicio, pero lo que a él se le olvida es que él todo siempre termina volviéndolo a su favor al igual que cuando quiso tratar de controlar su vida, esa fue la excusa perfecta para poder salir de ese lugar y así poder independizarse.A los pocos instantes de haberse ido Antonio, alguien toca la puerta, Elías maldice para sus adentros debido que lo único que quiere es descansar, pero todo su cansancio desparece al ver a la persona que está frente a él.Allí esta ella, con su cabello suelto, sus mejillas sonrojadas y esos labios color cereza que lo vuelven loco, realmente no sabe cómo es que se ha podido controlar todo ese tiempo junto a ella, hay días en los que se siente como un animal en celo que lo único que desea es perderse en su interior y deleitarse con su sabor.Elías sale de su trance al escucharla hablar, invitándola de inmediato a pasar, al observarla bien, puede notar que está l
Al salir de sus clases el teléfono de Natalia comienza a sonar, al revisar se puede dar cuenta de que es su madre, decide no contestar, pero la llamada es tan insistente que al final le toco responder.- Necesito que vayas a la boutique, escogeremos tu vestido de novia. – Natalia no puede evitar rodar los ojos al escuchar la voz autoritaria de su madre. – No puedes faltar.- Escógelo tú, ya que eres la más interesada en esa boda.- Niña desagradecida, porque no puedes ser un poco más como tu hermana. - Natalia rueda sus ojos ante las palabras de su madre, cualquiera que la eswcuchará pensaría que de verdad le interesa su hija. - - Primero muerta que ser como ella, así que no me esperes que no voy a ir. – Al escuchar el escandaloso regaño de su madre Natalia decide colgar la llamada y se dirige a su trabajo, pero justo antes de llegar es abordada por unos hombres los cuales ella conoce muy bien.- Déjenme pasar.Natalia trata de mantenerse calmada porque sabe que ellos solo recibe
Después de relajar su cuerpo con un delicioso baño de agua tibia ignorando el escándalo detrás de su puerta, Natalia decide que lo mejor es descansar, sólo espera que al día siguiente pueda ver las cosas desde una perspectiva diferente y poder encontrar una solución a su problema, pero como siempre no todo puede ser color de rosa, al salir del baño se encuentra con quienes menos quería ver en ese momento.- Dios, ¿es que acaso no puedo tener paz en mi propia habitación? – Se dirige a buscar un pijama para ponerse mientras ignora a su madre. –- ¿Se puede saber con qué autoridad te atreves a traerte el auto y dejarnos tiradas? - Las palabras de Lourdes están cargadas de ira, no tolera el hecho de que Natalia se le este saliendo de las manos. -- La verdad no entiendo por qué tanto alboroto, de igual manera ustedes tenían su propio auto e incluso, un chofer. – Para Lourdes el hecho de ver a Natalia actuar tan tranquilamente la molesta aún más. -- Escúchame bien niña insolente... – L
Al estar a las afueras de la ciudad, Natalia siente un poco de hambre debido a que no ha comido nada durante el día, por lo que le pide a Elías que se detengan en algún lugar para comer algo a lo cual él está de acuerdo, pero la velocidad del auto no disminuye.- ¿Qué ocurre? ¿Por qué no te detienes? – Le pregunta Natalia mientras observa que se han pasado del lugar a donde iban a detenerse. -- Los frenos no funcionan. – Responde Elías un poco dudoso.- ¿Cómo que los frenos no funcionan? No estoy para esas bromas. – Pero al ver el rostro serio de Elías duda que en verdad este bromeando, pero lo más angustiante es ver la expresión de temor en él. - ¡Elías!- Princesa, los frenos no funcionan, necesito que te asegures bien el cinturón porque podríamos chocar el algún momento.- ¡¿De que estás hablando?! ¡¿Cómo es posible?! – De inmediato las alarmas en la mente de Natalia se encienden, ahora comprendía porque pudieron salir tan fácilmente de la mansión de su padre. – ¡Maldición!-
En una cama de hospital, Natalia va despertando lentamente, siente su cuerpo pesado y su cabeza parece como si le fuera a estallar, trata de ver en donde se encuentra pero no le es posible, todo es oscuridad, al sentir el tacto, parece ser que está sobre una cama, sostiene su cabeza por el fuerte dolor que siente, mientras siente unas vendas sobre esta, llegan una serie de imágenes de un accidente, y ve como la lanzan del auto mientras él se queda dentro, ve otras imágenes no tan claras, es una joven embarazada y otra mujer a su lado, su voz le es muy familiar.- ¡Aaaaah! - Grita fuerte, el dolor, es realmente insoportable, escucha una voz, pero no puede ver nada. - ¿P-Por qué no puedo ver nada? ¿D-Dónde estoy?- Tranquilícese por favor. – Escucha una suave voz, pero ella no puede ver a nadie y eso la desespera aún más. -- ¡No puedo tranquilizarme! ¡¿Por qué no puedo ver nada?! ¡¿Dónde estoy?! ¿Quién me trajo aquí? ¿Quién es usted? - Natalia trata de mirar en diferentes direccione
El padre de Natalia llego corriendo hasta la habitación de su hija al ver que las enfermeras entraban y salían de esta, al darse cuenta de lo que sucedía y el estado en el que se encontraba su hija se acerco hasta ella sin dudarlo abrazándola de inmediato, y aunque ella trataba de alejarlo él se aferró a ella como nunca lo había hecho antes, lo que hizo que Natalia disminuyera su agresividad, haciendo que la enfermera aprovechará esta oportunidad para sedarla.- Todo estará bien mi princesa, todo estará bien, prometo que nadie más te lastimará, a partir de ahora, nadie te volverá a hacer daño. – Al sentir que los sollozos de su hija disminuyeron y que su respiración se volvió más pausada, él la levanto y la volvió a acomodar sobre la camilla. - ¿Qué fue lo que sucedió? – Pregunta a las enfermeras mientras observa el estado de su hija. -- Lo lamento Señor Madisson, pero sabíamos que en algún momento ella preguntaría lo inevitable. – El doctor le indica a la enfermera que nuevamente
CAPITULO 1: EL INICIO DE TODO.Sumergida entre sus pensamientos trayendo a su mente aquellos recuerdos agradables que la llenaban de vida, momentos en los que sentía que en algún determinado tiempo las cosas podrían cambiar a su favor, anhelando poder escapar finalmente de esa vida, de su familia.Pero al final nada salió como ella lo esperaba, ahora se encontraba sumergida en un mundo lleno de oscuridad, donde su única luz eran los recuerdos del hombre que amo y que aún sigue amando con todas sus fuerzas.Sus lágrimas comienzan a salir por el dolor, la rabia y la impotencia de no poder hacer nada debido a su condición, la cual fue provocada por su propia familia, quienes gracias a su ambición acabaron con la vida de una persona maravillosa dejándola a ella ciega y sin poder valerse por sí misma.------------------------------- ***** -------------------------------------La vida de Natalia siempre fue un infierno al lado de aquellos que se supone debían cuidarla y protegerla, pero tod