Capítulo siete. Sé que me deseas— — — — Narra Amy — — — ——¿Qué es lo que quieres, Amy?Sus palabras encienden mi cuerpo, me ponen en llamas. Son pequeñas frases al descuido, mensajes que suelta sin pensar demasiado. Y eso lo hace todavía más excitante, que las saca de lo más profundo de su ser. No es de una forma rebuscada, ni muy analizada. Es mensajes subliminales mientras hace cualquier otra actividad como atender su teléfono. Me levanto de la cama para irme al baño, necesito echarme agua en la cara, refrescar mi ardor y cuando paso por su lado me toma del codo, sigue mirando algo en su teléfono hasta que termina y lo deja caer sobre la cama para decirme en un susurro en mis labios:—¿Que será entonces, Amy? —nos guía hasta ponernos contra la pared y su cuerpo pegado al mío, tanto que se me corta la respiración —. ¿Quieres ser mía con tu cuerpo también o solo con tu vida? Puedo protegerte, darte un día a día de lujos y caras costumbres pero te garantizo que también puedo darte m
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