Capítulo cinco. Estás jugando conmigo — — — — Narra Amy — — — ——Si quiero la dejo estéril ahora mismo y ni tú ni nadie podrá hacerle tener ese hijo que los dos sabemos que tanto ansías —sentí el cañón de una pistola entre mis muslos, por fuera de mi ropa pero igual de avasalladora la sensación —. Te conozco tanto que sé que te casaste para hacerte con la empresa y quitármelo todo pero su padre la hará volver a mi. Nada ni mucho menos nadie podrá impedirlo, más temprano que tarde.—¡No será así si te mato!Brad saca una pistola también y yo transpiro nerviosa al pensar en qué demonios pasa aquí para que todos vayan armados.¿En qué clase de nido de víboras me he ido a meter?No salgo de uno para entrar en otro.—¿Tanto la quieres que matarías a tu propio padre por esta zorra?Brad para mi terror, quita el seguro de su arma, pone la pinta directamente entre los ojos de su padre y yo estoy al desmayarme. —Te mataría incluso si no la quisiera a ella pero es que incluso eso lo tengo: el
Capítulo seis. ¿Y si te beso ahora que pasa?— — — — Narra Amy — — — ——Tienes razón —jadea en mi boca y me pones las manos contra la cama por encima de mi cabeza —, soy un hombre muy sexual y te deseo, eres preciosa, mi mujer y exquisita pero eso no significa que no quiera involucrarme contigo para evitar sentimientos indeseados. Respondiendo a tu interrogante no hace falta que disimulemos caricias —me roza la nariz con la suya —, es evidente que podemos hacerlo de manera natural. Lo importante es no enamorarse y hacer un buen equipo para que ni tu estés en riesgo ni yo pierda mi estatus. ¿Estamos de acuerdo?Asiento sin decir nada porque sé que si dijera algo jadearía su nombre, eso sería lo único que podría decir. A pesar de estar un poco en shock por lo que he oído, por lo que ha dicho y por lo qgente visto, no puedo negarme a aceptar. No tengo otro remedio, ni siquera sé por qué pregunta.Todo a mi alrededor parece no existir por la fija mirada que me dedica mi esposo impostado
Capítulo siete. Sé que me deseas— — — — Narra Amy — — — ——¿Qué es lo que quieres, Amy?Sus palabras encienden mi cuerpo, me ponen en llamas. Son pequeñas frases al descuido, mensajes que suelta sin pensar demasiado. Y eso lo hace todavía más excitante, que las saca de lo más profundo de su ser. No es de una forma rebuscada, ni muy analizada. Es mensajes subliminales mientras hace cualquier otra actividad como atender su teléfono. Me levanto de la cama para irme al baño, necesito echarme agua en la cara, refrescar mi ardor y cuando paso por su lado me toma del codo, sigue mirando algo en su teléfono hasta que termina y lo deja caer sobre la cama para decirme en un susurro en mis labios:—¿Que será entonces, Amy? —nos guía hasta ponernos contra la pared y su cuerpo pegado al mío, tanto que se me corta la respiración —. ¿Quieres ser mía con tu cuerpo también o solo con tu vida? Puedo protegerte, darte un día a día de lujos y caras costumbres pero te garantizo que también puedo darte m
Capi ocho. ¡Que comiencen los juegos del hambre! — — — — Narra Amy — — — — Mi vida de ha vuelto silenciosa desde hace dos días. De tanto jaleo en el que estuve con el recién descubierto matrimonio entre Brad y yo, han pasado dos días con sus noches en los que todo ha tomado una calma extraña. Arthur lleva desde anteanoche desaparecido, no ha dado señales de vida así como la madre de Brad. Reconozco que ella es un poco extraña, no consigo descifrarla del todo pero en cualquier caso nos hemos instalado en esta mansión familiar y tenemos un ala entera de la tercera planta de la casa para nosotros pero, aún así no se siente un hogar. Es como si estuviéramos de prestado. Entre Brad y yo no ha pasado nada más, él se mantiene a distancia y yo lo agradezco, aunque es cierto que no me deja sola. Mi padre me ha llamado, sin embargo no he contestado porque no quiero verlo, no estoy lista para enfrentar ese momento. —¿Estás lista ya? Asiento a través Del espejo de mi cómoda a mi marido.
Capítulo nueve. No estoy celosa.— — — — Narra Amy — — — ——¿Por casualidad tienes algún tipo de romance con tu ex? —pregunto en el oído de mi marido, en una especie de susurro mascullado. —¿Por casualidad estás celosa?—¡¿Perdona?! —rujo y él se ríe, el descarado se ríe —. No estoy celosa, solo hemos acordado un mínimo de respeto y no quiero que te saltes esa norma. Eso es todo.—Eso es todo, ¿eh...? —me pasa el brazo por encima del hombro y se ríe en mi mejilla —. Pues no, no tengo nada con ella hace tiempo.—Ella no parece estar enterada —insisto.—Eso ya no es mi problema, Amy. Soy un hombre felizmente casado, espero que se me note.Viendo como la rubia cuchichea con mi suegra, le tomo la barbilla a Brad y le planto un beso medio casto y medio húmedo que hace carrasprar al abuelo y refunfuñar a mi wedding planer. —Aylin, querida —llama el abuelo —... quiero que organices un evento prominente par pasado mañana, lo haremos en los jardines de la empresa. Quiero que todo el mundo ve
Capítulo diez. Ya no es tu hija, es mi esposa.— — — — Narra Amy — — — ——¿Qué estás haciendo aquí? —es lo primero que pregunto. Estoy tan enfadada que se me escapa de la boca la pregunta cuando lo único que quiero es que Brad me mantenga a salvo de él. Y que lo eche. Eso también, sinceramente quiero que lo eche de aquí y del resto de nuestras vidas. Quiero, como nunca he querido nada, estar sola... en este momento de mi vida y con lo que me he pasado solo necesito de mi, y está claro que de mi marido falso que a pesar de eso, cumple su rol en nuestro matrimonio y cuida de mi.Me resulta increíble lo a gusto que me siento a su lado. Me parece demasiado pronto para la confianza que le he tomado a nuestro enlace, como si de verdad él fuera mi marido por amorComo si estuviera destinado a protegerme incluso de mi propio padre.—No te preocupes, cariño —Brad me besa el pelo —... es tu padre y querrá saber de ti. ¿Qué se le ofrece señor Carlson? —Se me ofrece ella —se levanta como si est
Capítulo once. Una novia de encaje rojo— — — — Narra Amy — — — —Seguimos unidos después de semejante beso. No nos separamos ni tampoco nos decimos nada, es como si los dos nos sintiéramos tan cómodos con el otro que no nos separamos, mantenemos la cercanía y disfrutamos del otro, sin inhibiciones. —¡Eres preciosa!—Tu tampoco estás mal —sonreímos bajito —. Y cada vez me gustan más tus besos.—Y a mi los tuyos —me planta otro rápidamente —. Me gusta que seas mi esposa. No sé, tienes algo que me envuelve, me hechiza y creo que es cosa del destino. Te lo juro.—Tienes el don de la palabra, Brad —confieso entre sus brazos —. Estaría oyendo lo que dices por horas y sí, me gustas. Creo que los dos sabemos que hay atracción entre los dos, y que no debemos confundir las cosas pero no negaré lo obvio tampoco. Me he cansado de decir que no, cuando se ve que si. Él me defiende, me cuida, me mima a su manera y está casado conmigo por un acuerdo pero al final ese mismo acuerdo ha hecho que los
Capítulo doce. Ponte de rodillas — — — — Narra Amy — — — —Me subo al coche bajo la atenta mirada de todos los que me ven pasar por la puerta de salida del holding. Es molesto vivir bajo tanto escrutinio pero sí, definitivamente es algo a lo que tendré que acostumbrarme porque así es su vida y su esposa es parte importante de ella. O sea, yo.—¿A dónde, señora? —pregunta el chófer. —A esta dirección.Le paso la información a su móvil y me recuesto pensando en lo que quiero.Encontré esa tienda buscando un sitio de vestidos de novia fuera de lo común, y aunque tengo la tarjeta crédito ilimitado de mi marido, este sitio no es caro a su nivel. Quiero sorprenderlo por todos lados.Sonrío como una tonta mientras pienso en la escena de ante. En sus ojos llenos de deseo, en su confesión sobre su condición de excitacion. Pienso en la confianza casi descarada que nos hemos tomado el uno al otro y el sutil coqueteo que vamos poniendo al limite todo el tiempo. Se me eriza la piel de recordar s