Dante pasó una mano por su mandíbula, sintiendo la tensión acumulada en cada fibra de su cuerpo. Estaba en su despacho, con planos arquitectónicos esparcidos sobre el escritorio, intentando enfocarse en lo que tenía delante. El arquitecto hablaba con el ingeniero, ambos inmersos en su conversación, mientras Fabio permanecía atento a cada palabra del maestro de obras. Pero entonces, una voz lejana, dulce y melodiosa, se filtró a través de la ventana entreabierta, acariciando sus oídos como un susurro irresistible.Svetlana.Algo dentro de él se encendió al reconocerla, como si una corriente eléctrica recorriera su columna vertebral.Sin pensarlo, se puso de pie y caminó hacia la ventana, apartando las gruesas cortinas con un solo movimiento. Su mirada descendió al jardín y la vio.Danzando.Dante se quedó inmóvil, con los dedos apretados sobre el alféizar, observando cada movimiento con una intensidad feroz. La brisa jugaba con su cabello dorado, revolviendo sus mechones sueltos, mient
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