Todos los capítulos de CEO rompió a llorar por la prueba de embarazo: Capítulo 141 - Capítulo 145
145 chapters
Capítulo 141
Emanuel podía identificarse a la perfección con esas historias.Después de tantas guerras, sabía lo difícil que había sido llegar hasta el día de hoy.Un país fuerte no sería intimidado tan fácil, había que proteger bien su hogar conseguido con tanto esfuerzo.Lucía no había vivido la crueldad de esa época, pero entendía que la juventud había sido el momento más glorioso de Emanuel. Ahora, aunque mayor, aún quería hacer más por su país.Los ojos de Emanuel se enrojecieron mientras hablaba.Lucía escuchaba con atención, y al ver la cicatriz de bala en su pierna, comprendió sus verdaderas dificultades.—Emanuel, ahora el país es fuerte, tiene mucho talento, no habrá ningún tipo de guerras —lo consoló Lucía al instante.—No hay que ser demasiado arrogantes —respondió Emanuel.De repente, recordando algo, y sonrió:—Aunque sí hay mucho talento. Mateo es uno de ellos, tan joven y ya tenía méritos militares. Todo por culpa de Pablo, que insistió en que volviera a heredar el negocio familiar.
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Capítulo 142
Le estaba advirtiendo a Lucía. Que cuidara muy bien a su marido, no dejara que otras personas se aprovecharan de la oportunidad.Lucía no quería que Emanuel, estando enfermo, se preocupara por su relación con Mateo:—Lo sé, Mateo ya me lo ha hecho saber. Emanuel, está cayendo la noche y hace fresco,entremos.—De acuerdo— Emanuel, prudente, no dijo ni una sola palabra más.Lucía lo llevó a su habitación y se despidió, dudando si ir a ginecología o no.Justo entonces Karen la llamó:—Señorita Díaz, ¿podría venir al hospital? Necesito decirle algo.Lucía decidió ir.Javier vigilaba en la puerta y al ver a Lucía, pareció estar desconcertado.Como si temiera su presencia.—Señorita Díaz, ¿qué hace aquí? —sonrió de manera fingida.Con calma, Lucía preguntó:—¿Qué ha pasado?—Emm, mejor llamemos primero al señor Rodríguez...Su discreción despertó las sospechas de Lucía:—¿Hay algo al respecto que yo no deba saber?Javier dudaba en hablar, pero mirando a Karen en la habitación, suspiró:—Mejo
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Capítulo 143
Javier miró a Lucía.—Puedes salir —dijo ella.Javier cerró la puerta.Karen apartó a un costado las sábanas, se sentó al borde de la cama y acarició su vientre con una ilusión indescriptible.—Señorita Díaz, sé que el señor Rodríguez tiene a alguien en su corazón.Lucía apretó los puños con fuerza.Karen, con la cabeza agachada, continuó suavemente diciendo:—El señor Rodríguez solo me tiene compasión por ella. Me quiere porque me parezco a ella. Incluso así estoy satisfecha, no pido demasiado, me basta con llevar el hijo del señor Rodríguez.Mirando a Lucía, y pronuncio:—Señorita Díaz, usted lo sabe muy bien, ella se llama Camila.Lucía pálida. Hasta eso sabía.—¿Mateo te dijo que amaba a Camila, que eres su reemplazo? —preguntó Lucía.Karen se encogió los hombros:—No me importa ser o no un reemplazo. Nací siendo común y corriente, me basta con un poco de afecto.Si Mateo no se lo hubiera dicho personalmente a Karen, ¿cómo lo sabría?Lucía se sintió desdichada, sus uñas casi claván
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Capítulo 144
—¿Cómo? —Karen estaba pálida, algo incrédula—: ¡Imposible, mamá! Los tiempos coinciden entre sí, lo recuerdo, no puede aparecer de la noche a la mañana el señor Rodríguez. Te equivocas.—¡Fue una coincidencia! —respondió la voz al otro lado de la línea—: Cuando supe que lo estaban buscando, pensé que por fin habías conseguido algo bueno, pero nos equivocamos todas. El número de la habitación estaba mal, el hombre de esa noche no era el señor Rodríguez, era... un hombre de cuarenta o cincuenta años.Karen parecía estar aún más pálida, mirando su vientre, alterada:—¡¿Cómo voy a estar embarazada de un viejo de cincuenta años?!La caída era cruel y despiadada.Se había ilusionado en vano.Si no le hubieran dado tantas esperanzas, no habría mantenido tales expectativas.Cuando creyó que el hombre de esa noche era Mateo, pensó que era lo mejor que había hecho en su vida.Había conseguido a un hombre rico y guapo de un solo golpe.Pero la realidad le decía que se había acostado con un viejo.
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Capítulo 145
Las palabras de Mateo sorprendieron a Javier. Algo no cuadraba del todo: Karen estaba embarazada y era la mujer de aquella noche, ¿cómo no iba a ser el hijo suyo?—Vámonos —dijo Mateo de repente.—Sí —Javier arrancó el coche.Mateo sorprendido: —¡Dije que bajemos!—Señor Rodríguez, tiene una reunión muy importante, lo están esperando. ¡Además hay demasiada gente! —protestó Javier, viendo la enorme multitud de ciudadanos.La señorita Díaz podía estar en ese lugar, pero para él, sin seguridad que despejara el área, esto no encajaba con sus hábitos en particular. Normalmente no tomaría este camino.Mateo miró fijamente a Javier:—¿No te gustan estos lugares?—¿Eh? —Javier no entendía cuándo había dicho que le gustaban estos sitios.Pero ante la mirada inquietante de Mateo, dijo:—Sí, sí, me gustan.—De acuerdo, ¡bajemos! —Mateo miró hacia afuera.Bajó primero, observando la multitud, sin entender qué atraía a tanta gente.¿Todo por unos minutos de fuegos artificiales?Una sonrisa de des
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