Sus padres dudaban de mí, no sé por qué eso no me sorprendió, aunque igualmente me dolió, sabía que Romeo me amaba, lo había demostrado al contarme aquello, me demostraba que no les creía, así que mi preocupación por las cosas que le dijo Ximena, disminuyó mucho también, sin embargo, sabía que debía hablar con él, porque una cosa eran sus padres y otra era que Valentina, usara a la niña con esa vileza.Desde la cocina, observaba a Ximena jugar en el jardín con Alan y Lucy, ellas dos jugaban con sus muñecas favoritas, sonreía al ver como se querían esas niñas, eran inseparables, se veían tan tiernas y lindas juntas.La luz del sol iluminaba su cabello rubio, y su risa resonaba en el aire, llenando el espacio con una alegría que siempre me conmovía, al recordar sus ojos melancólicos y tristes de cuando la conocí, podía entender su miedo, su preocupación de niña, por eso me molestó tanto que una adulta y profesional como Valentina, usara a una niña que sufrió tanto para sus propios fines
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