Capítulo 420
Al oírlo, Kian reaccionó sin pensárselo:

—Igual, de aquella época, el jefe no le habría permitido continuar con ese embarazo…

Al soltar la frase, él mismo quedó atónito. Recordaba que, poco después de la boda, Álvaro le advirtió a Gabriela que no quería hijos, y que si ella se atrevía a quedar embarazada, él se encargaría de detenerlo.

Mientras lo procesaba, un escalofrío le recorrió la espalda.

—Pase lo que pase, mientras el señor Álvaro siga debatiéndose entre la vida y la muerte, no vas a hacer nada contra ese niño —dictaminó Laura, dando un paso adelante con la seguridad de quien ejerce autoridad. Aunque aquello no se comentara abiertamente, Laura, como hija adoptiva de Eliseo, ocupaba una posición distinta a la de los simples subordinados.

Kian frunció el ceño, notándose incómodo ante la presión que ella ejercía.

Tras un breve forcejeo de voluntades, levantó las manos con fastidio y desvió la mirada:

—De acuerdo, de acuerdo… No haré nada. ¿Contenta?

Laura, por su parte, relajó la
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