La noche avanza y, poco a poco, todas las parejas se retiran. Netfis observa cómo su esposo se aleja en busca de una bebida que ella le acaba de pedir. Ve a un grupo de lobas, con unas cuantas copas de más, mirando a su mitad de una manera lasciva. Les gruñe con la fuerza de un Alfa. Bennu se gira, asustado, temiendo que su mitad se descontrole y pierda el control de sus poderes. Regresa rápidamente a ella, la levanta y la estrecha fuertemente contra su pecho. Le muerde el lóbulo de la oreja, provocando que ella suelte un gemido y lo abrace por la cintura, acercándose aún más a él. La siente restregarse contra su cuerpo.
— ¡Nuestra mitad está caliente, Bennu! ¡Ya hemos esperado demasiado! ¡Vamos a hacer el amor como salvajes! —dice Ben en su mente. — Ben, hoy estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Vamos a cogernos a nuestra mitad salvajementeBennu sonríe para sus adentros al sentirla ansiosa. La besa apasionadamente, baja a sus senos chupándolos con fuerza. Sin dejar de jugar con su miembro en la entrada de la vagina, ella gime y se arquea, levanta su cadera, y sus ojos brillan de furia; una lágrima baja por su mejilla. Pero él le repite: — ¡Pídelo, nena! ¡Solo tienes que pedírmelo y yo te daré todo lo que quieras! La ve mirarlo con rabia, mordiéndose los labios. Él introduce la punta de su miembro en ella, pero la saca al momento. ¡Ella lo muerde violentamente y gime de placer! — Amor, por favor, hazme tuya, por favor. Amor, no me tortures más —lo dice suavemente, como una súplica, no como la vez anterior que fue una orden—, mientras lo mira a los ojos, loca de deseo. Él sonríe, la besa con furia y, poco a poco, se va introducien
Jacking abandona las cuevas con sentimientos encontrados. Jamás hubiera imaginado que su Luna, su adorada Luna, fuera una loba. Aunque su corazón le ruega quedarse junto a ella, sabe que debe marcharse. Teka y Aha tienen razón: la fobia que ella siente hacia los lobos es inmensa, y ahora que se ha transformado en uno, necesita que sus padres la guíen y le enseñen todo lo necesario. Después de todo, hasta ahora solo había conocido su lado humano. Mientras se dirige a casa, conversa animadamente con su lobo interior, que comparte su alegría.—¡No puedo creer que Isis sea una loba, tan linda e inocente! —exclama Jacking emocionado mientras habla con su lobo—. ¡Debemos protegerla, Mat! No puede salir de aquí. Ahora entiendo por qué Isfet quiere apoderarse de ella.—Lo sé —responde Mat—. Los brujos que se infiltraron en nuestra manada debieron informarle
Isis se despierta, rodeada de oscuridad y silencio. No comprende nada; intenta recordar lo sucedido en los últimos tiempos: el accidente, los días de inconsciencia y todo lo relacionado con Jacking.—¡Oh Dios, he vuelto a entrar en una pesadilla! —piensa aterrada.Sin embargo, siente que esta vez hay algo diferente. No está en una cama y percibe una presencia a su lado, aunque parece estar dormida. Intenta moverse, pero no puede. Todo su cuerpo le duele terriblemente. Y es entonces cuando recuerda algo importante:—Cielos, ¡soy una mujer loba! ¡Sí, soy una loba! ¡Ast, Ast, mi loba despierta! —la llama en su mente—. ¿Qué pasó con mamá? ¿Y papá? ¿Cómo está, papá? Ast, Ast…Pero no obtiene respuesta. Debe haberse desmayado, igual que ella, piensa. Tal vez sea como ella, que cuando
La oscuridad era absoluta, una densa negrura que parecía devorar incluso el propio paso del tiempo. Isis ignoraba que en esta isla, en esta época del año, los días eran cortos. No había previsto que el autobús del hotel la dejaría sin taxis a la vista, y mucho menos que aceptaría tomar un aventón con un extraño de regreso al hotel, simplemente porque el hombre decía que trabajaba allí.—¿Qué estaba pensando?— murmuró para sí misma.Mientras tanto, Isis observó cómo el extraño conducía a una velocidad vertiginosa, sumergiéndose más profundamente en el bosque y en un envolvente manto de oscuridad. La carretera asfaltada dio paso a un camino de tierra, y sólo los faros del coche lograron atravesar la noche omnipresente.Cuanto más avanzaban, más se adentraban en la inhóspita naturaleza salvaje, dejando atrás cualquier rastro de civilización. A su lado, el extraño al volante se había sumido en un silencio sepulcral, con los ojos fijos en el camino que tenía delante mientras el vehículo su
Comencé a gritar desesperadamente, despertando a mis padres y a todos en el campamento. Un trabajador acudió en mi ayuda, atacando al lobo que me llevaba. El lobo empezó a correr más rápido. Sentí un fuerte golpe en mi cabeza y vi aparecer una luz blanca antes de caer inconsciente.Cuando desperté, estaba en un vuelo a Francia con mis padres. Tuvieron que realizarme varias operaciones para reparar mis tendones y músculos desgarrados. Afortunadamente todo salió muy bien, para asombro de los médicos, y mi recuperación fue notablemente rápida. Al final, sólo me quedó una pequeña cicatriz en la pierna, que fue ocultada ingeniosamente por hermosos tatuajes.Sin embargo, desde aquel incidente, tan pronto como escucho el aullido de un lobo, aunque sea en la televisión, mi miedo comienza a abrumar mi razón, y una intensa necesidad de huir se apodera de mí, resultando muy difícil de controlar. Mi miedo es tal que puedo encontrarme corriendo grandes distancias sin siquiera darme cuenta.Fin de
La oscuridad que rodeaba a Isis comenzó a disiparse lentamente. A medida que su conciencia emergía del abismo del inconsciente, los recuerdos de la noche anterior se entrelazaban con sueños febriles. Imágenes de lobos emergiendo de la oscuridad para atacarla y susurros en un idioma olvidado danzaban en su mente, mezclándose con la realidad de la habitación en la que ahora despertaba. Isis no comprendía qué había sucedido. Tras el impacto en su cabeza, la oscuridad se apoderó de todo. Se percató de que estaba recostada en una cama de una suavidad excepcional. Voces indistintas flotaban a su alrededor, irreconocibles y lejanas. Intentó abrir los ojos; sin embargo, una pesadez abrumadora se lo impidió volviendo a dormirse. Cuando recuperó de nuevo la conciencia, estaba sola. Con cautela, intentó sentarse, lentamente para evitar marearse. La sensación de vértigo persistía, pero logró mantenerse erguida. A su alrededor, el silencio era tan profundo que podía oír el latido de su propio c
Isis suspira y deja de pensar en su vida. Abre los ojos al darse cuenta de que se le ha pasado el mareo. Debe averiguar qué le sucede cuanto antes y avisar a sus padres. Con un poco de esfuerzo, logra sentarse y lleva la mano a la cabeza, sintiendo que la venda está húmeda. Parece que sigue sangrando.—Uff... creo que no voy a poder ir al baño—, murmura sentada en la cama. Se desliza hasta colocar los pies en el suelo, pero un fuerte mareo la hace volver a caer hacia atrás en la cama. —¡Diantres! Por este camino me orinaré en la cama. ¿Dónde estoy? ¿Por qué nadie ha venido a verme? Isis trata de recordar todo lo que sucedió. Por suerte o por desgracia, tiene una memoria fotográfica, pero en este momento su memoria no le devuelve nada útil. Decide ser paciente y ver qué sucede.¿Habrán recibido sus padres la carta que le dejó? Se pregunta ahora preocupada, pensando que no debió hacerles eso. Aunque su padre la protege con tanto cuidado, en lo más profundo de ella sabe por qué lo hace
Jackin Arrington, conocido como el Alfa de la poderosa manada "La Maat Ra", en realidad lleva el nombre de Horus y su mitad lobo se llama Mat. Es hijo del último faraón sobrenatural de Egipto, Ransés, y de la gran esposa real Nefertari. Como único príncipe heredero, posee los grandes poderes que alguna vez ostentaron los faraones de esa estirpe. En Horus se han reencarnado los poderes del hijo de los dioses, Isis y Osiris de Egipto. Con casi mil años de edad, se niega a volver a sentir el dolor de la pérdida, por lo que no desea encontrar a su mitad, su Luna. Después de la gran guerra en la que fueron atacados por Apofis, muchos tuvieron que huir hacia otras tierras. En el caso de Horus, escapó junto a sus padres, los faraones, su pequeña hermana y todos los niños del imperio. En el camino, sus padres se sacrificaron para ponerlos a salvo, perdiéndolos junto a su hermana menor la princesa Merytnert. Fue entonces cuando llegaron a refugiarse en esta isla, donde han vivido en paz desd