Los convirtió en invisibles y se acercaron al castillo. Podía sentir la presencia de una bruja muy poderosa. — ¡Jacking, es Isfet! ¡Es ella, puedo reconocer su esencia mezclada con otras! —exclamó Mat al acercarse. — ¿Estás seguro, Mat? —preguntó queriendo asegurarse, pues él no conocía su esencia.— ¡Sí, Jacking, es ella, la que anda detrás de nuestra Luna! ¡Pero tú y yo no podremos derrotarla, necesitamos a Teka! —le dijo Mat.— ¡Muy bien, acabaremos con sus marionetas! ¡Y luego trazaremos un plan para ir contra ella! —decidió Jacking confiando en su lobo. Jacking dio la orden de ataque y, en poco tiempo, acabaron con todos ellos. La diosa del caos Isfet desapareció en cuanto comenzó la lucha. No tardaron ni diez minutos. El Alfa Supremo l
El Alfa guardó silencio durante unos momentos mientras analizaba todo lo que le habían explicado. La insistencia de su lobo en su mente le llevó a preguntarle a la bruja si podía Mat quedarse acompañando a su Luna.— No sabemos si eso sería lo más prudente —dijo Teka pensativa—. Hay que esperar a que despierte. Creo que lo mejor sería darle espacio para estar a solas con su familia. Después veremos.— Pienso lo mismo —intervino Ahá—. Al menos, Jacking, lograste rescatarlos antes de que la diosa-bruja Isfet se apoderara del cuerpo de Isis.— Así es, Jacking —concluyó Teka—. Con el poder que posee tu Luna, ¡Isfet nos habría destruido! Quién lo hubiera imaginado, la reencarnación de la diosa Isis.Jacking permaneció en silencio mientras escuchaba a su lobo Mat gemir tristemente en su interior, anh
Bennu y Horacio tomaron a sus respectivas mitades, mientras le pedían disculpas en voz baja a Amet, quien se acercó a Antonieta, la abrazó y la besó con pasión, haciéndola olvidar lo sucedido. Ella era humana y debería explicarle cuanto antes su verdadera naturaleza para ver si realmente lo aceptaba. Mientras pensaba, bailaban abrazados sintiendo sus corazones agitados.—Amet, ¿puedo preguntarte algo? —susurró Antonieta sin levantar la cabeza del pecho del lobo.—Lo que quieras, amor —contestó Amet, estrechándola más fuerte, temeroso de que lo rechazara.—Por casualidad, hace ocho años más o menos, ¿estabas en París? —Antonieta levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.Amet asintió sin comprender el motivo de la pregunta, pero no la interrumpió, deseoso de saber a dónde quería
La noche avanza y, poco a poco, todas las parejas se retiran. Netfis observa cómo su esposo se aleja en busca de una bebida que ella le acaba de pedir. Ve a un grupo de lobas, con unas cuantas copas de más, mirando a su mitad de una manera lasciva. Les gruñe con la fuerza de un Alfa. Bennu se gira, asustado, temiendo que su mitad se descontrole y pierda el control de sus poderes. Regresa rápidamente a ella, la levanta y la estrecha fuertemente contra su pecho. Le muerde el lóbulo de la oreja, provocando que ella suelte un gemido y lo abrace por la cintura, acercándose aún más a él. La siente restregarse contra su cuerpo. — ¡Nuestra mitad está caliente, Bennu! ¡Ya hemos esperado demasiado! ¡Vamos a hacer el amor como salvajes! —dice Ben en su mente.— Ben, hoy estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Vamos a cogernos a nuestra mitad salvajemente
Bennu sonríe para sus adentros al sentirla ansiosa. La besa apasionadamente, baja a sus senos chupándolos con fuerza. Sin dejar de jugar con su miembro en la entrada de la vagina, ella gime y se arquea, levanta su cadera, y sus ojos brillan de furia; una lágrima baja por su mejilla. Pero él le repite: — ¡Pídelo, nena! ¡Solo tienes que pedírmelo y yo te daré todo lo que quieras! La ve mirarlo con rabia, mordiéndose los labios. Él introduce la punta de su miembro en ella, pero la saca al momento. ¡Ella lo muerde violentamente y gime de placer! — Amor, por favor, hazme tuya, por favor. Amor, no me tortures más —lo dice suavemente, como una súplica, no como la vez anterior que fue una orden—, mientras lo mira a los ojos, loca de deseo. Él sonríe, la besa con furia y, poco a poco, se va introducien
Jacking abandona las cuevas con sentimientos encontrados. Jamás hubiera imaginado que su Luna, su adorada Luna, fuera una loba. Aunque su corazón le ruega quedarse junto a ella, sabe que debe marcharse. Teka y Aha tienen razón: la fobia que ella siente hacia los lobos es inmensa, y ahora que se ha transformado en uno, necesita que sus padres la guíen y le enseñen todo lo necesario. Después de todo, hasta ahora solo había conocido su lado humano. Mientras se dirige a casa, conversa animadamente con su lobo interior, que comparte su alegría.—¡No puedo creer que Isis sea una loba, tan linda e inocente! —exclama Jacking emocionado mientras habla con su lobo—. ¡Debemos protegerla, Mat! No puede salir de aquí. Ahora entiendo por qué Isfet quiere apoderarse de ella.—Lo sé —responde Mat—. Los brujos que se infiltraron en nuestra manada debieron informarle
Isis se despierta, rodeada de oscuridad y silencio. No comprende nada; intenta recordar lo sucedido en los últimos tiempos: el accidente, los días de inconsciencia y todo lo relacionado con Jacking.—¡Oh Dios, he vuelto a entrar en una pesadilla! —piensa aterrada.Sin embargo, siente que esta vez hay algo diferente. No está en una cama y percibe una presencia a su lado, aunque parece estar dormida. Intenta moverse, pero no puede. Todo su cuerpo le duele terriblemente. Y es entonces cuando recuerda algo importante:—Cielos, ¡soy una mujer loba! ¡Sí, soy una loba! ¡Ast, Ast, mi loba despierta! —la llama en su mente—. ¿Qué pasó con mamá? ¿Y papá? ¿Cómo está, papá? Ast, Ast…Pero no obtiene respuesta. Debe haberse desmayado, igual que ella, piensa. Tal vez sea como ella, que cuando
La oscuridad era absoluta, una densa negrura que parecía devorar incluso el propio paso del tiempo. Isis ignoraba que en esta isla, en esta época del año, los días eran cortos. No había previsto que el autobús del hotel la dejaría sin taxis a la vista, y mucho menos que aceptaría tomar un aventón con un extraño de regreso al hotel, simplemente porque el hombre decía que trabajaba allí.—¿Qué estaba pensando?— murmuró para sí misma.Mientras tanto, Isis observó cómo el extraño conducía a una velocidad vertiginosa, sumergiéndose más profundamente en el bosque y en un envolvente manto de oscuridad. La carretera asfaltada dio paso a un camino de tierra, y sólo los faros del coche lograron atravesar la noche omnipresente.Cuanto más avanzaban, más se adentraban en la inhóspita naturaleza salvaje, dejando atrás cualquier rastro de civilización. A su lado, el extraño al volante se había sumido en un silencio sepulcral, con los ojos fijos en el camino que tenía delante mientras el vehículo su