Capitulo 22 La Encrucijada de Ismael El lunes amaneció con una tensión palpable en el ambiente. Emanuel sabía que aquel día definiría muchas cosas, no solo para Ismael, sino para él mismo. Se había pasado la noche en vela, reflexionando sobre la delicada situación en la que su hijo estaba atrapado, sin siquiera darse cuenta. Georgina era un cáncer en su vida, un veneno que lo consumía poco a poco, pero Ismael, ciego y terco, la bebía como si fuera el elixir de la felicidad. Cuando llegaron a la universidad, Emanuel se obligó a mantener la compostura. No podía explotar. No podía asustar a su hijo ni hacerlo rebelarse aún más. Ismael no entendería, no ahora, no cuando estaba completamente seducido por las artimañas de Georgina. Entraron juntos a la oficina del director, y Emanuel adoptó la postura de un hombre sereno, un padre que venía a buscar justicia para su hijo. Porque si algo le dolía era que Ismael no era un mal chico. No era un irresponsable. Solo era… ingenuo. Un pelele en m
Capitulo 23 El Instinto de Gloria La tarde se deslizaba suavemente en la pequeña cocina de Verónica y su madre, Gloria. Afuera, el sol teñía el cielo de tonos anaranjados, filtrando su cálida luz por la ventana. El aroma del café recién hecho se expandía por la estancia, mezclándose con el sonido rítmico de las cucharillas removiendo el azúcar en las tazas. Era un momento simple, pero cargado de significado. Gloria, con su sabiduría innata y ese aire de mujer que había visto demasiado en la vida, observaba a su hija con una mezcla de cariño y perspicacia. Verónica estaba diferente. No necesitaba preguntarle qué pasaba; su instinto de madre ya lo sabía. Lo veía en la forma en que su hija jugaba con la taza entre las manos, en cómo sus labios esbozaban una sonrisa inconsciente cuando mencionaba a Emanuel. Gloria no dijo nada de inmediato. Dejó que Verónica hablara primero, porque así eran las cosas con ella. Su hija no era de las que se lanzaban a decir lo que sentían sin pensar. Siem
Capitulo 24 ¿Qué le pasa? El viernes llegó como una tormenta contenida. La semana había sido un juego de estrategia en el que Emanuel, con una paciencia inquebrantable, había sorteado cada intento de seducción de Georgina López. Ella no lo disimulaba, era descarada, insistente, como una cazadora convencida de que su presa aún le pertenecía. Pero Emanuel siempre encontraba la manera de evitarla con elegancia, con precisión quirúrgica. Y cada vez que ella fracasaba, su furia aumentaba. Georgina intentaba ocultar su frustración detrás de sonrisas forzadas y excusas ridículas, pero por dentro estaba hirviendo. Y lo peor no era la indiferencia de Emanuel. Lo peor era Verónica. Cada vez que veía a esa mujer entrar en la oficina de Emanuel, algo dentro de ella se retorcía. No soportaba la forma en que él la miraba. No soportaba que le dedicara una sonrisa cálida, que le hablara con una suavidad que a ella jamás le había mostrado. No soportaba la diferencia. "¿Qué tiene ella que no tenga
Capitulo 25: El Juego de Georgina El viernes por la tarde, cuando Emanuel y Verónica salieron juntos del edificio, Georgina ya los estaba esperando. Se encontraba en el vestíbulo, fingiendo revisar su teléfono, pero en realidad, sus ojos estaban fijos en ellos. Cuando las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse, captó un instante que la dejó helada. Emanuel la miraba distinto. No era la mirada de un jefe hacia su empleada. No era cortesía ni simple amabilidad. Era algo más. ¿Qué está pasando aquí? El corazón de Georgina latió más rápido, una mezcla de rabia y desconcierto la invadió. Se quedó inmóvil, su mente procesando cada detalle. La forma en que se sonreían, la manera en que sus cuerpos se inclinaban naturalmente el uno hacia el otro, la complicidad silenciosa. Y entonces lo entendió. Verónica le estaba robando más que su trabajo. El veneno se le acumuló en la boca del estómago. Emanuel estaba cambiando y ella no sabía por qué. Hasta hacía unas semanas, él había sido su
Capitulo :Dos Caminos, Una Noche El sábado por la noche, Verónica se ajustó el delantal detrás de la barra y suspiró. Era su última noche de la semana en el bar, y aunque estaba acostumbrada al ajetreo, aquel día sentía un peso en los hombros que no podía explicar. Había algo en la atmósfera de la ciudad que parecía diferente, como si algo estuviera a punto de cambiar. Y entonces, lo vio entrar. Emanuel cruzó la puerta del bar con la tranquilidad de quien pertenece a cualquier lugar, aunque todo en su porte serio y elegante desentonaba con el ambiente ruidoso y animado del lugar. Verónica frunció el ceño, sorprendida. —¿Qué haces aquí? —preguntó mientras terminaba de registrar un pago en la caja. Emanuel se encogió de hombros, como si su presencia no tuviera mayor importancia. —Me alegra que hayas venido —dijo Verónica, esbozando una sonrisa. —No te preocupes —respondió él, mirándola fijamente—. Voy a quedarme hasta que salgas. Verónica se quedó en silencio unos segundos. Hab
Jugando con Fuego El lunes por la mañana, Emanuel llegó a la casa de Verónica como lo había hecho tantas veces en los últimos días. Pero esta vez, algo fue diferente. Cuando bajó del auto para saludarla, una mujer mayor estaba con ella, observándolo con un brillo inteligente en los ojos. Era Gloria. Emanuel, siempre educado, le extendió la mano con respeto. —Buenos días, soy Emanuel Ferreira, amigo de Verónica. Gloria no tardó ni un segundo en responder con una sonrisa traviesa. —Buenos días, hijo. Soy Gloria, tu suegra —soltó con una carcajada, dejando a Emanuel sorprendido por su desparpajo—. Ya mi hija me habló de ti. Espero que les vaya muy bien en lo que se propongan en la vida. Verónica negó con la cabeza, sonriendo con vergüenza, pero Emanuel, en lugar de corregir a Gloria, simplemente asintió con una leve sonrisa. No se molestó en negar nada. Porque algo dentro de él le decía que no estaba tan lejos de la verdad. Le abrió la puerta del auto a Verónica como todo un cab
Capitulo 28 El Juego Comienza La sala de reuniones de Ferreira Corp estaba más silenciosa de lo habitual. No era una reunión cualquiera. Los empleados, sentados alrededor de la gran mesa de caoba, intercambiaban miradas discretas. Había algo en el aire, una expectación palpable que los mantenía en vilo. Nadie sabía con exactitud qué iba a anunciar Emanuel Ferreira, pero todos podían sentir que algo grande estaba por suceder. Emanuel, de pie al frente de la sala, se tomó un instante para mirar a cada uno de los presentes. Su porte firme, su mirada de acero, y su presencia imponente hacían que el silencio se prolongara unos segundos más de lo necesario. Y entonces, habló. —Buenos días a todos. Su voz resonó en la sala con la autoridad de un líder que no acepta cuestionamientos. Había control en su tono, pero también una carga de significado que nadie pudo ignorar. —Hoy quiero anunciar un cambio importante que afectará a nuestra dinámica de trabajo. Los empleados se removieron en
Capitulo 29 :Un Lindo Encuentro La mañana era fresca, con una brisa ligera que recorría los pasillos de la universidad, acariciando los rostros de los pocos estudiantes que deambulaban por allí. El aire tenía ese aroma particular de los días de exámenes: una mezcla de tensión, café y libros usados. Ismael caminaba con paso firme, su mochila colgada despreocupadamente en un hombro. Pero su mente no estaba tan despreocupada como su postura aparentaba. El examen final de contabilidad lo esperaba. La última oportunidad que su padre le había conseguido con esfuerzo. Había cometido errores en el último mes. Errores que le costaron caro. Había perdido el enfoque. Se había dejado arrastrar por el torbellino que era Georgina. Y esa noche en la que se dejó llevar por ella le costó su examen. Cerró los ojos por un momento, recordando la conversación con su padre. —Ismael, esto no puede volver a suceder. Emanuel no había levantado la voz. Pero sus palabras pesaban más que cualquier grito