Daniela despertó nuevamente antes que el amanecer. El cuerpo de Víctor seguía junto al suyo, tibio, fuerte, su respiración acompasada en la penumbra de la habitación y ella sonrió delineando su espalda.Se deslizó con cautela fuera de la cama, evitando despertarlo. Caminó hacia el baño, cerró la puerta y apoyó las manos en el lavabo. Observándose en el espejo, ella había cambiado significativamente.Se puso una ropa cómoda y bajó a la cocina. La mujer que siempre les cocinaba estaba allí, pero ella quería sorprender a Víctor y a sus hijos con un buen desayuno.Se puso de acuerdo con Dana para algunas cosas, y preparó todo con sus manos.Cuando terminó, le escribió unos mensajes a Melissa, y cuando ella no respondió, estuvo a punto de llamarla, pero sus hijos corriendo, y Víctor, apenas vestido con un pantalón, hizo que dejara su teléfono.—¡Mami!—Buenos días —ella se agachó para recibirlos.—Papá, nos dijo que habrá una boda pronto, ¿es cierto? —Daniela alzó la cabeza para ver a Víct
Daniela colgó la llamada con Melissa y dejó el teléfono a un lado. Desde hace varias llamadas la sentía extraña, pero no iba a cansarla con este tema. La ciudad se deslizaba a través de la ventanilla del coche mientras se dirigía a su reunión con Víctor. Los días habían pasado y se habían convertido en semanas. Semanas silenciosas y llenas de mucho suspenso sobre las investigaciones de su madre.La rutina ya se había establecido: los mellizos recibían educación privada en la mansión, y en los medios comenzaban a circular rumores sobre Víctor Vanderbilt y su presunta relación, así que era solo cuestión de tiempo para que la gente supiera que ellos estaban juntos y tenían dos hijos.Se preguntó qué clase de palabras se publicarían en las revistas, o qué tipo de cosas iban a decir de ella, pero ahora le importaba menos. No se iba a molestar en corregirlos si resultaban no ser ciertos.El vehículo se detuvo frente a un imponente edificio que tenía el sello de Víctor por donde se veía. Da
Daniela estaba un poco molesta por sus formas, pero no dijo una sola palabra, ella solo quería un nombre, ir por esa persona, que pagara con la justicia lo que le habían hecho a su madre, y, sobre todo, mantenerla a kilómetros de ella y su familia, eso quería.Sus pasos resonaban en el pasillo mientras intentaba calmar la ira que le hervía por dentro. No podía entender por qué Víctor quería hacer un espectáculo de esto en lugar de simplemente dar con la persona responsable y hacerla pagar. No necesitaba una escena pública ni una cena de confrontación. Quien había cambiado el informe había permitido que la muerte de su madre fuera silenciada, y había ocultado la verdad.Salieron del edificio sin cruzar palabra, y una vez en el coche, Daniela soltó el aire mientras sintió cómo los dedos de Víctor le tomaron la mano.—A partir de mañana comenzarás a trabajar en todos mis negocios. Serás la directora ejecutiva de sistemas, y lo haré realidad en una reunión. Debes saber que poco me present
Después de salir de su escuela, Daniela inmediatamente corrió al trabajo y ya estaba sin aliento cuando llegó. Pero, aun así, ella se puso a trabajar sin descanso porque necesitaba el dinero para juntarlo con su madre, y sobrevivir de alguna manera.Porque eso es lo que estaban haciendo desde que tenían existencia.Desde lejos podía ver a su madre, que también trabajaba en el mismo lugar, pero a diferencia de lo habitual, hoy se veía llena de energía y con una sonrisa en la boca. Algo que le hizo fruncir el ceño y pensar.Finalmente, al terminar la jornada laboral, la madre llamó a Daniela para comenzar a irse del lugar, tomando sus abrigos y le dijo durante el camino:—Mi Dani, hoy será el último día de nuestra pobre vida. A partir de mañana nuestras vidas cambiarán drásticamente, y te gustará —le afirmó con una sonrisa en el rostro y con mucha seguridad en su voz.—¿Qué? —Los ojos de Daniela se abrieron.—Ya lo verás, tengo un novio rico y nos vamos de España mañana mismo.—¿Qué? Ma
Daniela seguía mirando al alto y enorme techo de una habitación, que ahora dijeron era suya. Sin embargo, ella sabía que nada de aquí le pertenecía.Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas y gimió un poco tomando la sábana para ponérsela en sus brazos. Ni siquiera conocía a la mujer que tenía por madre, ni sabía lo que estaba pensando para meterse en una familia tan extraña.Ya estaba claro que ese hombre tenía varias mujeres, como un harén al estilo americano. Era polígamo, algo que ni siquiera sabía era legal en este país o no. Ni que iba a ocurrir mañana o pasado, entonces, cuando quiso sollozar, recordó las palabras del hombre.“Piscina, internet, todo lo que quieras… está a alcance a partir de ahora”Daniela se quitó la sábana de encima y buscó su celular, para conectar el internet revisando sus mensajes rápidamente.Javier: Dani, ¿qué ha pasado?Las lágrimas corrieron aún más, cuando siguieron llegando los mensajes.Javier: ¿Cómo que se irán? ¿Dónde estás? ¿Daniela?El
—¿Estás tan desesperada por salir de aquí que pides ayuda al primero que encuentras? —preguntó el hombre con una dureza que la hizo estremecer.—No es desesperación… —respondió ella, con un tono tembloroso pero decidido—. Prefiero irme con el hombre que me defendió, que quedarme aquí.Él la observó en silencio, como si estuviera evaluando cada palabra, cada gesto.—Bien, pequeña turista —dijo con sarcasmo.Sin darle tiempo a procesar lo que acababa de decir, el hombre se giró y comenzó a caminar hacia un auto que parecía preparado para él, abriéndole la puerta trasera, dejando una estela de su aroma amaderado y fuerte.Después de cerrarle la puerta, rodeó el auto para sentarse al volante.—¿Cuál es tu nombre? —preguntó ella mientras él arrancaba el motor.—Eso no importa —todo su cuerpo se estremeció. Sus piernas y muslos estaban expuestos con el vestido corto, mientras el brazo del hombre la rozaba algunas veces—. ¿Sabes siquiera a dónde puedo llevarte?Daniela negó lentamente.—No —
Había un pitido en sus oídos, un tintineo en su cabeza por algunas copas que tomó, y un ceño fruncido cuando intentó abrir los ojos.Daniela se removió en la cama, una cama que estaba frente a un enorme balcón, con una impresionante vista, y luego hizo un gesto lastimero, llevando la mano a su centro.Por un momento todo vino a su cabeza de golpe, y se sentó rápidamente, tomando las sábanas en sus manos y mirando a todas partes.Toda su ropa estaba en el suelo y sus sandalias, pero no había rastros de aquel hombre, ni ninguna de sus prendas.—Oh Dios… —Daniela se levantó, girándose a todos lados y comenzó a colocarse la ropa. Se hizo una coleta en el cabello y caminó por toda aquella planta hasta detenerse bruscamente frente a aquel piano.Miró con horror la sangre seca en las teclas, y allí mismo una nota.“Extranjera, sé que no tienes dinero, así que te dejé un poco”Daniela arrugó la nota en su mano pasando un trago y vio sobre el piano un fajo de dinero. Uno muy grueso con billete
El aire en la mansión Vanderbilt estaba cargado de tensión. Daniela sintió cómo sus piernas temblaban, y sus pies se congelaron al instante en el suelo, incapaces de moverse hacia su madre o siquiera mirar al hombre que, en un giro inesperado del destino, ahora era su hermanastro.El hombre oscuro se quedó allí de pie mirándola, imponente y perfectamente a la altura de las expectativas de cualquier ojo. Su mirada ahora era tan fría como el hielo, pero con un sutil destello de diversión que le heló la sangre.—Daniela, saluda —Marcela tuvo que entrar en escena ante su congelamiento, y cuando ella abrió sus labios, Víctor sonrió diciendo:—Mi nueva hermana… —Titus le sonrió a su hijo y trató de alcanzar su hombro.—Mi hijo es maravilloso, Daniela, seremos una gran familia, y créeme que él podrá enseñarte todo lo que necesitas saber para entender este mundo.Daniela no entendió si era una advertencia en este punto. Lo único que podía pensar y sentir, era un nudo que se le había formado e