Una boda, ese evento con el que muchas chicas sueñan en llevar a cabo con el hombre que aman. La mía en específico así sucedería. Esteban me lo había propuesto después de lo que vivimos en aquella dramática historia. Eso había quedado en el pasado, solo unos recuerdos de los que ambos nos reiriamos en nuestras vidas. La alegría que me invadía era inexplicable. Era tal y como lo soñé varias veces atrás. Mi madre estaba ahí, muy cerca y emocionada con el evento. Las pocas personas que conocía llegaron también, no faltó ni uno, eso me alegró demasiada. El evento fue muy privado, solo nuestros conocidos y más cercanos estaban ahí. Lo sentía más por Esteban quien era sumamente popular, aún así, solo decidió invitar a sus amigos más cercanos y familia. Pude notar que la fama se le bajó de inmediato, no sufrió por eso, incluso podría decir que lo disfrutaba. Todo el tiempo tuvo una sonrisa en su rostro, aquella coqueta que me gustaba demasiado. De todo, puedo decir que eso fué lo que
Era una limusina bastante grande y con mucho espacio por dentro. Los lujos que en ella estaban solo los había visto en las películas. Los asientos eran tan suaves que podría haberme quedado dormida… si no fuera porque me habían secuestrado en ella. Unos tipos con traje y lentes obscuros se acercaron a mí diciendo que el presidente me estaba esperando en su casa. ¿En verdad pensaron que yo iba a creer eso? Por supuesto que no, así que traté de ignorarlos e irme de ahí pero fueron tan persistentes que insistieron en llevarme con ellos. Me cerraron el paso justo en aquel parque que para mí desgracia no estaba tan transitado. Solo un par de niños pudieron ver el evento pero poco pudieron hacer. Esos hombres trajeados se tomaron muy en serio su papel y me subieron tan rápido que no pude reaccionar. —No queremos que se sienta cautiva.—Dijeron al ver mi cara de desesperación.—Pero tenemos órdenes de llevarla y si se rehúsa tendrá que ser por la fuerza. Poco pude hacer ante aquello, tuv
Estaba muy feliz deleitándome con todo lo que veía, tanto que me perdí un momento en la realidad que estaba viviendo. Para esto, varios de los guardias ya estaban en la habitación, se pusieron en fila sobre unas escaleras que no había visto hasta ese momento. Las escaleras conectaban con una habitación de la que iba bajando un hombre que pude reconocer de algunas pancartas publicitarias. Conforme bajaba no hubo duda, efectivamente se trataba del presidente. Debo decir que me pareció muy atractivo en persona. Sus atractivos eran muy diferentes a los de los guardias. Su rostro era fino, su cuerpo delgado, mientras que su estilo y personalidad le hacían brillar bastante. Llevaba puesta una camisa gris oscura, perfectamente planchada y acorde para su cuerpo, como si la hubieran hecho exclusiva para él. Su pantalón era entre formal y casual, era de color negro y de igual manera le quedaba perfecto. Su calzado eran unos zapatos que se veían muy cómodos. Todo eso lo pude observar mientra
¡Qué día! ¿Qué posibilidad hay de que un ex admirador tuyo se convierta en el presidente de tu país? Además no sé si es la ropa o el puesto pero se veía tan atractivo. Es como vivir un sueño de niña.Después que se fue tan a prisa acompañado de la mayoría de los hombres que ahí estaban, el hombre calvo y el hombre serio me dieron la mano y me acompañaron afuera de la gran casa ubicada en medio de la nada. Me costaba trabajo creer que un lugar así estuviera en la ciudad.Al salir me dí cuenta que la otra limusina ya no estaba, el presidente era trasladado en ella. Así es, por más que trataba en automático le decía "el presidente" y no Esteban como se podría esperar. Eso me dió a entender que si había quedado apantallada por lo que él había logrado ser.Ni siquiera iba tan arreglada como para impresionar. Había elegido ropa tan casual y un peinado nada grato para lo que me ocurrió ese día. ¡Que vergüenza que él y toda la guardia presidencial me vieran así!Mi vanidad era lo menos import
Esteban llevaba un año y medio en la presidencia, restaban más de cuatro años para mantenerse ahí. Si yo lograba ser su novia y después su esposa, aún tendría mucho tiempo para disfrutar todos los placeres que conlleva...¿Incluirá responsabilidades? Me imaginé que si y muchas. Como todo es política y viendo a las anteriores primeras damas, tendría que hacer una cara para ser aceptada socialmente. Si, mi mente estaba divagando mucho en aquellos momentos pero ¿Quién podría culparme? Él me buscó a mi así que tenía todo el derecho de estar pensando en esa situación y los beneficios. Me quedé parada en aquella calle como niña mirando al cielo, me dí cuenta hasta que varias personas me observaron pensando que algo me pasaba así que tuve que reaccionar al sentirlos e irme de ahí. Olvidé toda la rutina de mi día. Me fuí directo a mi casa para prepararme. La cita sería al otro día por la noche pero esta vez quería ir bien preparada. Obviamente no le conté a nadie sobre lo que pasó, no pens
Me salió mi parte crítica de belleza, opiné sobre su look el cual para mi se veía un poco anticuado aunque muy formal. La luz y los efectos de televisión le sentaban muy bien aunque en persona no se veía nada mal.Luego imaginé el estrés que debería sentir en su puesto político y me visualicé a su lado, dándole apoyo emocional por ello.Me fuí aún más a lo que la imaginación seduce cuando hay una idea con varias puntas por explorar. Me ví a mi misma saliendo en la televisión como la primera dama, aunque también con mis propias actividades. Quizá no políticas si no humanitarias. Algún papel necesitaría jugar pues no me la iba pasar de mantenida permitiendo que la gente hablara mal de mi.Desperté de mi fumada historia cuando el programa de concursos regresó a la acción. Sin quererlo me estaba pegando demasiado esa situación. Apenas lo podía creer, tendría una cena con el presidente quien resultaba ser algo así como un ex que no me había superado.Con todo eso en mi mente reaccioné para
La intención es lo que cuenta o al menos eso dicen por ahí cuando se agradece el esfuerzo por algo y no se consigue. Yo le agradecí a mi mente el haber trabajado en cómo sería mi cita y el lugar a donde me llevaría Esteban. Todo eso quedó en suposiciones. Realmente el lugar jamás lo hubiera imaginado, y ¿Quién me culparía? Alguien instaló una casa a las afueras de la ciudad, muy cerca de la carretera. Un lugar que nadie pensaría en visitar al menos que estuviera loco. Los guardias me recogieron en la zona que se me indicó. No llegó ninguna limusina esta vez. Llegó un carro común por así decirle al hermoso Jetta plateado. Lo digo de este modo porque no se comparaba con el primer auto pero sin duda era hermoso. Se bajaron dos hombres, entre ellos el calvo que me dió su tarjeta y cuyo nombre era confidencial. Me pidió referirme a él como "R2" A mí gusto era difícil e incluso irrespetuoso hacerlo, así que mejor me dirija a él como "tú", fue más práctico para mí. Al bajar del auto se
Me quedé sola en la mesa algunos minutos. Tiempo que me sirvió para reflexionar sobre lo que hacía ahí. Miraba por todos lados contemplando el lugar. Me sorprendió que no hiciera tanto frío, estando en el bosque sería lo normal. Pero al analizar de manera visual pude ver que había calefacción por todos lados. Sin duda pensaron en todo para instalarse ahí. Después de ver ese detalle, giré a mi cabeza hacia la izquierda porque los guardias se movieron hacia esa dirección. Intuí que el presidente estaba por llegar y esa era la dirección en la que le vería llegar. A los pocos segundos corroboré que era él, venía llegando de la misma dirección por la que yo llegué minutos antes. Se bajó de su carro y camino hacia mi. —¡Hola hermosa Miriam, qué bueno que veniste!—Me saludó muy cordialmente en cuanto llegó.—Gracias por estar aquí el día de hoy. Tomó mi mano dándole un beso como todo un caballero. Algo que sin duda hablaba bien de él. Se sentó en la otra silla quedando justo enfrente de